El Juego de las Tres Preguntas

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Popularmente se dice que Dios nos dio a los hombres dos cabezas, pero solo suficiente sangre para operar una. No estoy de acuerdo. Si bien tanto la cultura popular como la ciencia han dejado bastante claro que en los humanos el instinto reproductivo juega un papel primordial, y que en los hombres la testosterona tiene una gran importancia, no creo que seamos simples esclavos de nuestros impulsos básicos.

Creo que los hombres, especialmente aquellos del tipo que se consiguen en Komienza, queremos lograr, atrapar, conquistar. Creo que el deseo de satisfacción por el logro es al menos comparable al deseo meramente sexual. Nos gusta la búsqueda, la cacería, el juego y la victoria. No solo pensamos con una cabeza. Y, lo que es mejor, todo se hace más divertido cuando las dos colaboran.

El Dr. Robert Cialdini nos enseña que la persuasión no es un arte, es una ciencia. Creo que la atracción, la cacería, el juego, no es tan distinto. Es, en partes iguales, deporte, arte y ciencia. Nos pone a prueba. Prueba nuestro intelecto, nuestra estrategia y nuestra capacidad. No se trata de ser estafadores ni estrategas militares. No quiero comprar la premisa del sexo débil y el sexo fuerte. Creo que para las mujeres es igual.

Si las relaciones sexuales son uno de los mayores placeres humanos, y las relaciones románticas una de nuestras expresiones más genuinas y profundas, ¿por qué tomar el cortejo como un simple trámite? El juego, como cualquier otro, debe ser sano y justo, pero debe ser divertido para ambas partes. Mientras más se sabe, mejor se juega. Mientras mejor se juega, más se disfruta. Los invito a jugar, es demasiado divertido como para hacerlo mal.

El Juego de las Tres Preguntas

Todos y cada uno de nosotros nos hemos quedado sin algo que decir en algún momento de alguna cita. A todos nos ha tocado soportar una conversación aburrida, o incluso darnos cuenta de que nosotros mismos estamos siendo sosos e insufribles. No siempre es fácil conectar con alguien, lograr que esa persona se abra. Cuando hay química, todo funciona. Cuando no…

¿Y qué si pudiésemos fabricar la química? No simularla, no crearla artificialmente. Simplemente crear un ambiente, pidiendo prestadas algunas de las mejores técnicas de la psicología social y del consumo, en el cual naturalmente se genere confianza, apertura, y conexión. Creo que es posible, y esta es una manera.

La Técnica: El Juego de las Tres Preguntas

Aprendí este juego de uno de mis mentores (cuyo nombre protegeré). La premisa es sencilla: cada parte debe hacer tres preguntas a la otra, cada uno responderá las preguntas del otro con absoluta sinceridad. La belleza, como siempre está en la ejecución.

He recorrido la evidencia y encuentro una efectividad de al menos 80%. La clave es la siguiente:

1. Prepara el escenario: Implica generar la tensión necesaria para que sea efectivo. Dale importancia al juego, y explícalo con la siguiente frase: “Vamos a jugar un juego. Tú me vas a hacer tres preguntas a mí, las cuales yo necesariamente voy a responder con toda la verdad. Yo te voy a hacer tres preguntas a ti, las cuales tú necesariamente vas a responder con toda la verdad. ¿De acuerdo?”. Y estás listo para jugar.

2. Sienta el precedente: Dependiendo de quién comience el juego,  esto va a significar distintas cosas. Si comienzas preguntando, haz una pregunta profunda, incisiva, y que pueda ser usada para conectar. Historia familiar, relaciones pasadas, sueños y expectativas de vida son opciones válidas. Lo importante es hacer preguntas que generen respuestas largas, profundas y personales.

Si comienzas respondiendo, asegúrate de ofrecer respuestas como las que esperas. No tengas miedo de ser vulnerable. Toca tus emociones profundas. Habla de cosas que no acostumbras conversar. Así, ella hará lo mismo.

3. Conecta: Esto implica exclusivamente tu rol como receptor. Bajo ningún concepto interrumpas lo que te están diciendo. Usa el silencio a tu favor. Mantén el contacto visual directo. Cuando ella pare de hablar, mantén el contacto visual y el silencio por suficiente tiempo como para que quede indudablemente claro que la respuesta terminó. No te sorprendas si hay pausas largas que son solo un respiro antes de continuar.

Este es el momento de la empatía. Si es pertinente, haz preguntas subsecuentes. Intenta conectar genuinamente con lo que estás escuchando. Demuestra tu empatía con gestos y contacto físico. Mueve la conversación hacia donde quieres que vaya.

Pocas veces he visto que el juego termine rápidamente. Lo normal es que dure más de una hora, las preguntas se conviertan en conversaciones, y probablemente ningún lado haga sus tres preguntas porque la conversación tomó vida propia. El resultado casi siempre es una mayor conexión entre ambas partes. La he visto usada entre amigos, entre colegas y, sobre todo, como parte del cortejo (las condiciones y preguntas en cada caso cambian). Pero el resultado consistentemente es el deseado.

La Ciencia: ¿Por qué funciona?

El juego de las tres preguntas es tan efectivo porque utiliza activamente tres de los seis principios básicos de la persuasión.

Principios de Persuasión: El Dr. Robert Cialdini es el mayor experto en persuasión a nivel mundial. Su libro, Influence, es la obra maestra moderna del tema, incomparable en su recibimiento crítico y en sus ventas. En él, Cialdini clasifica las “Armas de la Influencia” en seis principios: Autoridad, Reciprocidad, Escasez, Simpatía, Consistencia y Consenso.

Simpatía: Uno de los principios más evidentes. Escuchamos a quien nos agrada. El Juego de las Tres Preguntas utiliza este principio ya que, al hablar libremente de nuestros temas personales, naturalmente elevamos el nivel de simpatía entre nuestros interlocutores y nosotros.

Consistencia: Uno de los más interesantes. Una persona hará lo posible por ser consistente con su imagen de sí mismo, la que otros tienen de él, y los compromisos que contrae. El Juego de las Tres Preguntas compromete a ambos jugadores, desde antes de comenzar, a decir toda la verdad. En esas condiciones, la mayoría de las personas serán sinceras, incluso más de lo que serían normalmente.

Reciprocidad: El más potente de los principios de Cialdini y el más usado en el Juego. Queremos devolver a otro lo que nos da. Si somos bien tratados, devolvemos buen trato. Igual con lo inverso. El Juego se apoya pesadamente en este principio. Al hacer preguntas profundas y dar respuestas íntimas, nuestra contraparte se siente obligada a hacer lo mismo. Y así, sin darse cuenta, se ve obligada a conectar.

El punto es…

Muchas personas sufren en citas aburridas o fracasos constantes y aún así se rehusan a aprender, hacer preguntas y prepararse. No seas uno de ellos. La próxima vez que estés en una situación así, prueba el Juego. Si no confías en mí, pruébalo con una amiga de confianza. Verás los resultados.

No te conformes. El juego es demasiado divertido como para jugarlo mal.