Desenmascarando la dieta

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Recuerdo haber leído recientemente una frase que decía: “la miga engorda más que la corteza”. Sumido en una gran curiosidad, lo anoté en mi libreta y empecé a investigar sobre el tema.

Para mi sorpresa, me topé con un montón de reportajes, ensayos, charlas e investigaciones. Fue entonces cuando supe que debía escribirles acerca de los mitos existentes en torno a la alimentación. ¿Por qué desmentirlos? Muy sencillo: se nos inculcan diariamente. Supuestos “gurús” de la alimentación lo repiten sin cesar, como si fuese una verdad absoluta. Y no es así.

Desenmascarando

De esta manera, vemos que las distintas compañías hacen uso de la publicidad para “bombardear” a los consumidores con eslóganes y frases persuasivas que los inviten a comprar e ingerir sus productos. Por ello, les presento tres mitos que nos aquejan en la actualidad:

Los famosos “Alimentos Para…” se refieren a todos aquellos que –según nos cuentan nuestros seres queridos- son buenos para algo en específico. Por ejemplo, la zanahoria para la vista, la leche para los huesos, la cebolla para la circulación, entre otros. Ciertamente, son herramientas que nos ayudan al buen funcionamiento de nuestro cuerpo, pero esto no significa que nuestro bienestar dependa únicamente de su consumo. Es decir, la vista, los huesos o la circulación no van a funcionar mejor o peor por tomar un alimento en particular.

El dilema de “La dieta equilibrada o saludable” esto resulta muy interesante. Y es que, hablando desde un punto de vista técnico, una dieta equilibrada está conformada por tres nutrientes: carbohidratos, grasas y proteínas. Y parece que si te sales, pues ya es desequilibrada. Ahora bien, que sea desequilibrada no la priva de ser saludable. Es decir, puedes tener una alimentación rica en grasas o carbohidratos que sea saludable. Por tal motivo, no hay que seguir una dieta equilibrada, sino buscar una dieta saludable.

Y no podía faltar… “El desayuno es la comida más importante del día” a esto, yo diría: depende. ¿Por qué? Quizás, al pensar en el desayuno, te imaginas un café, acompañado de un cereal y una rodaja de pan. Puede que otros más “dulceros” piensen en unas panquecas con un batido. Y es que la disyuntiva se presenta cuando analizamos lo que contiene nuestro desayuno. No es lo mismo un jugo de naranja, que la propia fruta en gajos. Al hacerla jugo, tomamos solo el agua y el azúcar; mientras que la vitamina la estamos dejando fuera. Así pues, un cereal es igual que una panqueca: harina con azúcar. En fin, ¿hay que desayunar? Sí, pero ¡sácale provecho y mantenlo saludable!