La cruel realidad de los startups

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A la hora de empezar, crees que tu startup es la mejor del mundo, que tu idea es única y que por extrañas circunstancias solo a ti se te ocurrió; déjame decirte que es mentira, las cosas no son como nos la muestran algunas organizaciones que nos dicen que emprender es de solo una idea.

Bullshit! Lo importante a la hora de crear una startup no es la idea, sino la ejecución y el cómo lleves esa idea principal a un producto o servicio maduro. Escucha a tus benditos usuarios y pregunta siempre qué les parece tu producto.

Para quien cree que su startup es única, falla: existen muchas réplicas de la tuya indirecta o directamente como es el caso de Quiickly. Tenemos un sin fin de cuasi-competidores como lo son Rubberit, Kiwi o el muy famoso Rappi. Replicar una idea no es malo; lo malo es que la repliques y no marques un factor diferencial. No dejes que tu startup sea una fiel copia de ello.

Con sinceridad, no tengo ni idea de cuál sea exactamente la “fórmula” para llegar al éxito. Creo que en algunos casos es cuestión de suerte, de estar en el momento indicado, de que el mercado esté en el momento necesario para que el problema que resuelve tu startup sea realmente valorado y usado como esperas. La mayoría de los startups fracasan por su insistencia en querer crear una necesidad de algo que no existente, de meterle por los ojos a los usuarios alguna herramienta que verdaderamente no necesitan.

“Las ideas no valen nada hasta que se materializan, y cuando esto sucede ya no son ideas…” Miguel Rengifo.

El fracaso no es malo para un emprendedor, quien vea el fracaso como una pérdida no merece llamarse emprendedor. Un emprendedor es esa persona que se arriesga sin importarle el desenlace, esa persona que trabaja los fines de semana mientras sus amigos rumbean, es esa persona a quien no le importa dejar a un lado las comodidades para poder llevar a cabo su proyecto … su startup.

Es que tenemos que ser muy francos; el tener una startup no es fácil, pasas por muchas etapas de desesperación, de querer lograr el éxito cuanto antes y de ser ese próximo Zuckerberg. Las cosas no funcionan de esa manera. Tienes que meterte en la cabeza que el tiempo es solo algo relativo y dependiente de lo que realices en ese instante. Ve el tiempo que tomas para trabajar en tu startup como una inversión a LARGO plazo en el cual habrá una recompensa.

No pienses que yo me las sé todas, solo este texto es un conjunto de opiniones que mis amigos emprendedores y yo compartimos todos los días.

“Yo no tengo ambición … o, si la tengo, es tan natural, tan innata en mí, se halla fuertemente ligada a mi existencia, que es como la sangre que corre por mis venas, como el aire que respiro …” Napoleón Bonaparte.

Miguel Rengifo

Puedes leer  el artículo original aquí