Revolucionando sociedades

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Actualmente, existen tecnologías de la información y comunicación (TICs), entre las que se destacan aplicaciones que ofrecen importantes beneficios y variados servicios para la sociedad y el mismo planeta. Por ejemplo, han aparecido aplicaciones que facilitan e incentivan el uso de medios de transporte alternativos (Uber, Lyft). Por otro lado, se han creado apps  que permiten conectar personas para compartir mensajes o crear espacios de trabajo eficientes como Skype, Google HangOut o Team Viewer.

Es evidente que se debe destacar la importancia de la evolución en los diferentes dispositivos tecnológicos, como computadores, tabletas o teléfonos inteligentes ya que sin equipos con mejores características no sería posible soportar los requerimientos de los múltiples procesos ejecutados para ofrecer los diferentes servicios... Aunque realmente lo que terminan disfrutando más los usuarios son las funcionalidades ofrecidas por los programas, apps o cualquier otro tipo de software que está a su alcance en el mercado.

Es increíble lo que ocurre mientras leemos este artículo, para entender más sobre el mundo de las TICs. Millones de programadores o emprendedores piensan o lanzan sus ideas de aplicaciones para ofrecer nuevos servicios o versiones diferentes de otros ya existentes.  Incluso, algo mejor es que muchos de ellos generan, consciente o inconscientemente, la oportunidad de construir comunidad o de entrar en contacto con otros con intereses similares.

Analicemos el caso de las plataformas para escuchar música vía streaming. Estas realmente cambiaron la forma en que escuchamos a nuestros artistas favoritos. Revolucionaron también la industria musical obligando a la creación de nuevos sistemas de pago para remunerar a los artistas. Pero algunas aplicaciones llegaron mucho más lejos. Spotify, por ejemplo, incluye formas de seguir a otras personas para saber sus gustos musicales, a través de listas de reproducción o canciones favoritas. Adicionalmente, ofrece grupos a los que las personas pueden unirse de acuerdo para encontrar música de acuerdo a preferencias, estados de ánimo o momento del día.  Incluso, Spotify y Deezer  han abierto blogs comunitarios donde se puede opinar sobre música, ofrecer nuevas ideas de mejora o hasta ayudar a programadores que intentan utilizar las funciones ya creadas para mejorar sus aplicaciones propias. Entonces, se han creado comunidades de diversos temas e identidades alrededor de la música. Algunas apps han logrado una aproximación legal para compartir difundir la cultura y la música, mientras se enriquecen otras experiencias sociales, profesionales y personales.

Otro caso interesante es el de las aplicaciones relacionadas con medios de transporte. Importantes funcionalidades las que han llegado con estas novedosas plataformas, pero más innovador es el modelo de creación de comunidad que está detrás de estas. Han aparecido servicios de intermediación, como Uber, que conectan usuarios con otros usuarios y obviamente con conductores. Muy ingeniosa la nueva forma de monetizar los vehículos. Sin embargo, lo mejor es la novedosa oportunidad que nos han regalado de compartir con otras mientras realizamos un viaje y contribuimos juntos a mejorar la movilidad y la calidad del medio ambiente. También, se han ingeniado sistemas gratuitos de GPS, como Waze, que optimizan rutas y además permiten reportar diferentes eventos como el tráfico, accidentes, entre otros.  Unir a miles de personas bajo un mismo objetivo de compartir información es otra herramienta que nos ofrecen estas nuevas tecnologías, para mejorar nuestras comunidades. Aunque de último, pero no menos importante, estas aplicaciones que contribuyen a regenerar la percepción de seguridad y la confianza entre nacionales, algo vital para seguir promoviendo una evolución positiva de las sociedades.

Otro fenómeno sociocultural que se ha apalancado magníficamente de las TICs es el de los influencers y los movimientos que los siguen. Estas personas han explotado y explorado a fondo los beneficios  de plataformas - Youtube, Instagram o Snapchat-  inicialmente pensadas simplemente para compartir videos, fotos u otro tipo de contenidos. Aunque algunas personas los critican por el tipo y calidad de contenido que comparten, es realmente impactante ver el alcance y aporte a la sociedad que han logrado estas personas. Por ejemplo, si encontramos personas que graban videos para enseñarnos  programación, ciencias o incluso matemáticas. Otros prefieren compartirnos sus experiencias en concursos de diferente índole: debates, deportes o videojuegos. Cómo olvidarnos de aquellos que comparten sus propias experiencias de vida o crean contenido, chistoso o crítico, a través de situaciones de la vida cotidiana. Ellos, son un gran ejemplo de cómo convertir tecnologías e iniciar procesos de cambio social. ¿Cuántas personas sin acceso a una clase de programación habrán aprendido a través de video? ¿Cuántas personas no habrán debatido sobre un tema después de que alguien lo convierte en tendencia? ¿Cuántas personas no habrán construido grupos sociales después de identificarse con un influencer? Por otro lado, que puede ser mejor que encontrarnos con gente, de diferentes edades, ofreciendo contenido gratuito diferente al que estamos acostumbrados a recibir. Estos son verdaderos agentes de cambio para la sociedad, ya que, con herramientas – simples o novedosas - y sus excelentes habilidades personales han movido a los demás para ayudarlos a alcanzar objetivos o hacerlos mejorar también.

Finalmente, serán varios los beneficios y las TICs que falten por explorar. Es evidente que la tecnología por sí sola no puede cumplir la misión de apalancar reformas sociales positivas. Sin embargo, en la medida que las personas aprendan a usarlas bien y para fines constructivos, estaremos generando más y mejores comunidades. Lo anterior, implica también la necesidad de tener una mayor apertura social frente a las innovaciones, que sufren diariamente. Depende de nosotros, las personas, que una TIC logre ser explotada y explorada en pro de favorecer y fortalecer las relaciones, de cualquier tipo, con el otro. Aceptar no implica validar todos los usos, pues existen comportamientos negativos  pero sí requiere que nos unamos a la cultura constructivista. Sigamos innovando, juntos, nosotros y la tecnología y veremos evolución en la sociedad, y por qué no... también el cierre de algunas brechas en nuestras comunidades, ciudades y naciones.