Tu atributo más valioso no es tan valioso

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Daniela Castillo
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Después de tantas veces que lo dijiste en tus entrevistas…

En algún momento u otro nos hemos visto obligados a responder la pregunta: “¿cuáles son tus mayores atributos o defectos?” Y muchas veces respondemos con el típico “soy un perfeccionista”, una corta frase que todos estamos hartos de escuchar pero que igual seguimos usando. En otros casos respondemos con atributos que quizá no son TAN verídicos pero no importa, ellos no tienen que saber eso. Este tipo de respuesta incluye pero no se limita a: soy responsable, puntual, líder, amigable, entre otras palabras que conocemos con connotaciones positivas.

Es hora de sincerarnos con nosotros mismos. Cuando nos toque entrevistar a  varias personas y hagamos esta pregunta, nos vamos a aburrir de escuchar las mismas respuestas estandarizadas una y otra vez hasta que venga alguien que tenga un valor agregado. Una persona que no tenga esa respuesta memorizada al pelo. Una persona cuyo atributo pueda sonar muy simple e incluso tonto, cuyo mayor atributo sea: “soy útil”.

No solo hay que contratar a esa persona, hay que ser esa persona. Hay que revaluarnos y empezar a darnos cuenta de que ser útiles es un bien necesario. Suena obvio pero muchas personas lo pasan por alto. Tenemos que entender que esto no significa que ahora somos ese pasante sobre-emocionado que se ofrece a hacer todo, incluso aquello que desconoce. Lo que significa es que hay que aportar mucho más de lo que solemos; dar más y mejores inputs, compartir esa información que solo tú conoces, resolver pequeños problemas y quizá hacer algo que no necesariamente nos toque.

Cuando tenemos un problema tan diminuto como “me quedé sin hojas blancas”, estamos eternamente agradecidos con esa persona que nos trajo más porque se salió de su rutina y su rol asignado para hacer un favor. Seguro no lo hizo solo por buena persona, lo hizo porque buscaba la eficiencia de todo el equipo, lo que incluye tu trabajo, y  ser útil. Honestamente, la utilidad es un atributo subestimado. Estamos acostumbrados a ver que aquella persona que resuelve pequeños problemas es un pasante o un don nadie y no nos tomamos el tiempo para darnos cuenta de lo mucho que eso ayuda al equipo.

Además, es un atributo que a veces se nos olvida. Nos tomamos el rol de líder a tal modo que nos quedamos delegando y felicitando a los demás por su trabajo y se nos escapa ser útiles en el sentido de ayudar a los nuestros. Puedes ser el jefe pero nada cuesta ir a buscar un bolígrafo o hacer parte del informe que le toca a uno de tus empleados  porque le costó un poco. Pero hay que resaltar la diferencia entre ser útil y ser un idiota de quien todo el mundo saca el provecho.