Por qué no me gustó el Moto Z

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El Moto Z ya está disponible. En Estados Unidos, al menos. Aunque el nuevo equipo insignia de Motorola, el primero fabricado bajo la tutela de Lenovo, sufre de un caso temporal de extrema exclusividad (por ahora solo está disponible para clientes de Verizon), el teléfono ya está oficialmente en las manos de consumidores, y por supuesto que ya hay bastantes opiniones formadas al respecto.

Repasemos lo básico primero. En realidad, existen dos modelos del Moto Z, ambos bajo la marca Droid de Verizon: Moto Z Droid Edition y Moto Z Force Droid Edition. Como esos nombre son un poco estúpidos, podemos cortarlos a Moto Z y Moto Z Force. Lo que necesitas saber es que el Moto Z estará disponible internacionalmente y desbloqueado en septiembre, mientras que el Force será exclusivo de Verizon permanentemente.

¿La diferencia entre ambos modelos? El Moto Z Force tiene una cámara con mayor resolución, una pantalla con una capa de protección especial y una batería más grande que, como consecuencia, lo hace un poco más grueso. Ah, y por supuesto, un mayor precio. Así son las especificaciones básicas:

  • Pantalla AMOLED 1440p con Gorilla Glass 4 (Shatterproof para el Force)
  • 5,5 pulgadas
  • Android Marshmallow
  • Qualcomm Snapdragon 820
  • 32/64 GB de almacenamiento (tarjeta microSD hasta 256 GB)
  • 4 GB de RAM
  • Cámara de 13 MP (21 MP en el Force)
  • Batería 2600 mAh (3500 mAh en el Force)
  • $624 Moto Z | $720 Moto Z Force (precios de Verizon)
 engadget.com

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Así que, en conclusión, tope de línea en todos los aspectos. En comparación con el Moto X Pure Edition (o Moto X Style), que consideramos como su predecesor (y también probablemente el último Moto X), los principales cambios son la inclusión de un sensor de huellas, reducción del tamaño de la pantalla de 5,7 a 5,5 pulgadas, USB Type-C y los incrementos usuales: 4 GB de RAM (antes 3 GB) y el nuevo procesador más potente (Snapdragon 820 de Qualcomm).

Fuera de los hard specs, el otro punto importante del Moto Z que seguro ya habrás visto son los “Moto Mods”, tapas traseras removibles que se ajustan al teléfono con imanes y le dan diferentes funciones nuevas. Muchos reconocen a los Moto Mods como los primeros pasos reales de la telefonía modular, y aunque probablemente sea cierto, la realidad no es tan complicada ni impresionante. Son, como dijimos, tapas removibles. No hay que irse demasiado lejos.

Eso no significa que estas tapas removibles sen malas, sin embargo. Todo lo contrario, una rápida búsqueda por internet mostrará un consenso más o menos establecido: la ejecución de los Moto Mods es bastante buena. Ciertamente mejor que lo que intentó LG con el G5; y al menos ya existe, a diferencia de Ara de Google, que promete ser el líder del formato cuando salga el próximo año. Pero todavía no estamos ahí.

Por ahora, el Moto Z parece ser la mejor opción para aquellos que quieran una probada de teléfonos modulares en este momento. Para los más pacientes, lo mejor probablemente sea esperar a que Ara llegue el próximo año, o al menos a que aparezcan más Moto Mods.

Técnicamente, existen cuatro ahora mismo; pero uno se trata simplemente de tapas con diferentes colores y diseños, así que solo deberíamos contar tres: uno es una simple línea de baterías extendidas, otro un par de altavoces más robustos de JBL y por último un proyector que, por cierto, es bastante costoso ($300, ouch).

¿Y dónde está el puerto de auriculares?

Cuando mencionamos antes los cambios del Moto Z con respecto al Moto X del año pasado, omitimos uno a propósito porque queríamos dejarlo para el final. Y por supuesto, es el más llamativo y controversial de todos: no hay un puerto de auriculares. Para algunos podrá ser absurdo, pero es la realidad; y aunque el Moto Z incluye un adaptador para el USB-C, personalmente no soy fanático de la decisión.

Una cosa es cuando Apple introduce uno de estos cambios agresivos (como lo ha hecho en su momento con Lightning y muchos otros estándares), y otra cosa es cuando una compañía como Motorola, que ha sufrido casi una década de inestabilidades y transiciones, lo hace. Mucho más chocante es cuando pensamos en Lenovo, que debería tomar su entrada al mercado norteamericano con mucha más humildad y menos arrogancia.

Estoy seguro de que un futuro sin el puerto que tanto usamos es inminente, y de hecho probablemente sea mejor; pero perseguir ese futuro no es el trabajo del Moto Z. Por ahora esta práctica resulta un acto hostil no solo para los consumidores, sino también para sectores de comercio más pequeños. ¿Y todo por conseguir una construcción más delgada? No sumo mi entusiasmo a la idea.

En lo personal, no soy fanático del Moto Z. Más allá de la ausencia del mencionado puerto, no me agrada lo que es para mí el resultado de un cambio de poder muy evidente. A lo que me refiero es a que este teléfono grita “LENOVO” desde donde lo veas, y no “MOTOROLA”.

Sus características son las clásicas de los teléfonos de compañías asiáticas: excesos sin sentido, gimmicks llamativos (Moto Mods) y en general mucho brillo, aunque casi siempre poca sustancia. El sello final es el precio, que es demasiado alto en un momento en el que los mejores teléfonos Android se encuentran en el espacio del Nexus 5X, Nexus 6P, OnePlus 3 y otros, que llegan a costar hasta la mitad. Un espacio que, por cierto, Motorola ocupaba hasta el año pasado.