Xbox One S: 7 cosas que necesitas saber

Adiós, Kinect. Pocos te extrañarán.
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Adiós, Kinect. Pocos te extrañarán.

Hay un nuevo modelo del Xbox One, y ya está disponible. Bueno, más o menos. Microsoft lanzó una edición especial de la nueva consola con 2 TB de almacenamiento la semana pasada por 399 dólares, y las unidades ya se agotaron. La compañía no fabricará más sistemas de esta edición, excepto por un empaque especial con el nuevo Gears of War a mediados de septiembre.

El nombre de esta nueva consola es Xbox One S, y es la primera revisión de hardware que vemos en esta generación. Microsoft anunció el One S este año durante su conferencia en la E3 con tres modelos en incrementos de almacenamiento: 500 GB, 1 TB y el mencionado de 2 TB. Este último salió el 2 de agosto, mientras que los otros modelos están pautados para el 23 de agosto. En vista de que el disponible ya se agotó, nos queda esperar un poco más.

Pero, ¿de qué va el Xbox One? ¿Es esta una versión mejorada del original? En una palabra, sí. Pero, ¿qué hace de diferente? ¿Vale la pena para los que ya tienen un One en sus casas? Te contamos siete cosas que debes tener en mente sobre el nuevo sistema.

7. Es más pequeño y más atractivo

Una de las mejores cosas sobre el Xbox One S es su tamaño en comparación al de su predecesor. La nueva consola es 40% más pequeña que la original, y en las fotografías se nota. Esta es una característica inmensamente atractiva debido a que el primer One era básicamente un bloque gigatesco.

No importa que una consola esté hecha para quedarse quieta, pequeño siempre es más conveniente; y el Xbox One se veía especialmente mal cuando se colocaba lado a lado con su rival, el PlayStation 4. Este es en un cambio más que bienvenido. Como si fuera poco, el bloque de poder también ha desaparecido por completo. Ahora solo tenemos un cable normal de punta a punta.

Así se juega bien, Microsoft

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6. Es blanco

Esta es una de las más obvias. El Xbox One S es blanco, y honestamente luce bastante bien. Cabe destacar que no hay una versión de color negro disponible, al menos por el momento. La decisión podría ser confusa para muchos, pero tiene sentido que Microsoft quiera darle al S un elemento diferenciador bastante simple, y qué más que el color.

Otros detalles del hardware: los botones capacitivos ahora son botones físicos normales, y son mejores por eso. La consola también puede apoyarse verticalmente, a diferencia del One (y al igual que el Xbox 360, que originalmente también era blanco).

5. La muerte del Kinect ya está consolidada

¿Recuerdan cuando Microsoft anunció el Xbox One? ¿Recuerdan ese desastre? ¿Recuerdan que el Kinect era un accesorio obligatorio y la consola no podía funcionar sin tenerlo conectado? Algunas cosas han cambiado desde entonces, ¿no?

El Xbox One S no solo no tiene ningún paquete con Kinect incluido, sino que la consola ni siquiera tiene el puerto dedicado para el accesorio. Esta es la muestra final de que Kinect es un fracaso, y Microsoft ha entendido que forzarlo sobre sus consumidores es la peor ruta para tomar. Conectarlo todavía es posible gracias a un adaptador USB, pero el mensaje es claro.

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Adios, Kinect. Pocos te extrañarán.

4. Video 4K y HDR

Este es probablemente el punto más mercadeador por Microsoft. Así es: el Xbox One S puede reproducir videos en resolución 4K. También tiene soporte para HDR (High Dynamic Range, por su siglas en inglés). Este último significa imágenes de alto rango dinámico. En términos simples, mejor proporción de luz contra zonas oscuras.

Mientras que el soporte 4K está limitado a videos, HDR podrá funcionar con juegos. Hay condiciones, por supuesto. Para empezar, el contenido original debe tener soporte para los formatos (Netflix es un buen ejemplo de un servicio con contenido 4K y HDR). Eso incluye a los juegos: por ahora solo sabemos de Gears of War 4 y Forza Horizon 3 con HDR. Finalmente, también necesitarás un televisor que soporte ambos formatos.

3. El control tiene un par de cambios

A primera vista, el mando del Xbox One S es exactamente igual. Eso es bueno: es un buen control, después de todo. Pero esta nueva versión no viene sin un par de trucos. Primero, tiene una nueva textura que permite mejor agarre. Segundo, mejor alcance inalámbrico.

Pero lo más emocionante es que el control ahora cuenta con Bluetooth. Esto no cambiará absolutamente nada para la experiencia de la consola, pero es una bendición para los gamers de PC que luchan para conectar controles de forma simple para sus juegos. Lo malo es que Windows 10 es obligatorio. Pero es mejor que nada.

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2. Sí, es más potente

En efecto, el nuevo Xbox One S es más potente que su predecesor, y probablemente más de lo que muchos pensaban originalmente. En términos generales, el procesador gráfico de la consola es 7.1% más potente. En general hay varias mejoras, aunque algunas son más dramáticas dependiendo del juego. Los resultados son variados, pero Eurogamer tiene un excelente análisis al respecto.

Aunque el empujón gráfico es evidente, esa tal vez no sea la mejor razón para actualizar. Y es que, después de todo...

1. Sí, otro Xbox viene en camino

Durante su conferencia en la E3, Microsoft no solo anunció el Xbox One S, sino también Project Scorpio, un nuevo modelo de Xbox que llevará el sistema al próximo nivel en cuanto potencia y gráficos. La meta es una experiencia en 4K fluida, algo nada fácil de lograr actualmente, incluso para las tarjetas gráficas de PC más potentes.

Entonces, ¿cuál es el punto del Xbox One S si viene Scorpio en camino? Pues para empezar, Scorpio no llegará sino hasta finales de 2017, así que la espera todavía es larga. Segundo, todo parece indicar que Scorpio no será un sustituto del One S, sino simplemente una versión más potente (y costosa, por supuesto) de la familia Xbox. Es probable que la intención de Microsoft sea que ambos sistemas coexistan.

Eso, sumado a los altos costos de componentes que puedan cumplir con lo prometido, nos da a entender que Scorpio podría ser un sistema premium solo para los más dedicados. Es por eso que Scorpio tal vez ni siquiera sea una opción para los gamers más casuales, o aquellos con un presupuesto más reservado.

Por ahora, el Xbox One S es un claro candidato para los que buscan un excelente centro multimedia gracias a su soporte 4K y HDR. Pero para la mayoría de los gamers que ya tienen un One, tal vez lo mejor sea esperar.