El sabor agridulce de la nueva Vinotinto

Jugamos como nunca, perdemos como siempre
Avatar:
Author:
Publish date:
Social count:
0
Jugamos como nunca, perdemos como siempre

Es 2016 y nos encontramos casi a mitad de camino de las Eliminatorias al Mundial de Rusia 2018. Ya las victorias con el técnico Richard Páez al mando, meses antes del Mundial Corea-Japón se han quedado atrás. Sin duda, la selección venezolana de futbol no se parece nada a aquella de 2002. La mayoría de nuestros jugadores titulares son ficha de clubes de las mejores ligas de Europa y además muchos son titulares y referentes en los esquemas de sus equipos. 

Desde que comenzaron estas nuevas eliminatorias, la Vinotinto se ha mostrado con personalidad, capaz de generar volumen de juego, pasar tres cuartos de cancha y tocar para crear jugadas de peligro. No es casualidad que ya esto se haya vuelto una costumbre al ver que Juanpi, Josef, Salomón, Tomas Rincón y compañía son parte de la nómina. Sin embargo, aunque la capacidad de generar juego ha aumentado vistosamente, nos hemos vuelto vulnerables defensiva y físicamente y es ahí cuando, aunque cueste mucho decirlo, se hace extrañar Cesar Farías.

Contra Argentina fue solo un ejemplo más. Al minuto 75, ya pedíamos la hora. Las piernas de los mediocampistas no daban para más, y cada ofensiva de la Albiceleste se convertía en un contraataque. Si bien es cierto que el primer gol anotado por Pratto fue favorecido por los rebotes, nuestra defensa había perdido la intensidad, y una selección con mucho talento individual, nos volvió a arrebatar la oportunidad de 3 puntos, como ya ocurriese en Perú hace unos meses.

Hace 15 años, hubiesemos sin duda celebrado el gran partido de la Vinotinto. Sacarle un empate a Argentina incluso en casa, hubiese sido motivo de fiesta, pero ahora el escenario es distinto. 

Con todo el talento que poseemos y los destellos que le vemos a nuestra selección, pareciera que ya somos capaces de ganarle a algunos de los grandes del mundo y si, jugando bien. Resulta muy difícil de creer que, luego de 8 jornadas de eliminatoria, Venezuela tenga tan solo 2 unidades y se encuentre en el fondo de la tabla.

Lo que viene

Venezuela visitará el próximo mes de octubre a Uruguay y luego recibirá a Brasil, el único rival al cual no ha podido derrotar en toda la historia de las eliminatorias mundialistas.

No creo que sean motivos para temer, en parte porque las Eliminatorias están a poco de convertirse en una serie para el fogueo y por otro lado, porque así como tuvimos lo sentimos esta vez, Venezuela es capaz de ganar ambos partidos.

Quedará hasta entonces, un montón de tarea para el técnico Rafael Dudamel. El escenario ideal es que Josef Martínez no se retire de la cancha por fatiga, o que Tomas Rincón pueda correr hasta el minuto 90. No quiero dejar pasar el puesto de Vizcarrondo en el 11 que deberá ser evaluado por el estratega venezolano. Wilker y Sema Velázquez lo superan en nivel y en velocidad, y si bien es cierto que Vizcarrondo aporta jerarquía y experiencia, y que por ende su inclusión en la convocatoria es casi obligada, ese aporte puede hacerse muy bien desde el banquillo, como ya hizo en su momento, José Manuel Rey durante la Copa América 2011.

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de Komienza ni la de sus propietarios.