Gobierno de Estados Unidos: los carros eléctricos deben hacer más ruido

Si no, ¿cómo nos defenderemos de ellos?
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Si no, ¿cómo nos defenderemos de ellos?

Para la Administración Nacional de Seguridad de Tráfico de Carreteras de Estados Unidos, los carros eléctricos son muy silenciosos. Demasiado silenciosos, de hecho. Tanto así que el organismo ha decidido implementar una nueva ley que requerirá que todos los autos eléctricos hagan ruido mientras avanzan en velocidades más lentas. La medida está hecha para resguardar la seguridad de los peatones, que están acostumbrados a usar el oído como un útil sentido para detectar cuándo un vehículo se aproxima.

La ley tiene sentido. Después de todo, es cierto que los carros eléctricos no hacen prácticamente nada de ruido. Solo en velocidades altas es cuando realmente suenan, pero tampoco se debe al motor, sino más bien a factores como la resistencia del viento y el raspar de los neumáticos. La regla estipula que todo vehículo eléctrico de 4,5 toneladas o más debe hacer ruido si avanza (o también retrocede) a 30 km/h o menos. En velocidades mayores, ningún sonido hará falta.

  una clara demostración de las distintas e interesantes formas en las que nuestras vidas están integradas con la tecnología  

En cuanto a qué tipo de sonido es que el debe estar presente, la nueva ley no es explícita. Eso deja la posibilidad de que los mismos fabricantes se encarguen de implementar sus propios sonidos, por lo que podríamos ver variaciones bastante cómicas en el futuro. O tal vez simplemente se estipule un estándar. Hay tiempo, ciertamente, puesto que el límite de tiempo para que las compañías implementen la función por completo es hasta el 1 de septiembre de 2019.

Esta noticia resulta fascinante, al menos para mí, porque es una clara demostración de las distintas e interesantes formas en las que nuestras vidas están integradas con la tecnología. Los carros eléctricos son más populares que nunca, y es un mercado que está creciendo cada vez más. Toyota y Mazda, por ejemplo, ya anunciaron que tienen planes para entrar en el mercado. Bajo este inevitable (y seguramente mejor) futuro, me resulta extremadamente gracioso pensar que lo silencioso que suelen ser estos vehículos sea un problema. En materia de seguridad nada es realmente gracioso, cabe destacar, y la propuesta ciertamente tiene sentido.

Pero aun así, toda la situación definitivamente tiene un toque de ironía, en algunos casos un poco más ridículos. En el mundo de los carros deportivos, por ejemplo, el sonido de motor no solo es un factor extremadamente importante para los consumidores, sino incluso algo característico de cada marca. Ese es un problema al que varios fabricantes se enfrentan actualmente.