Mesonero, hay un error en mi comida

Yo no me atrevía a decir esa frase, hasta que un día dije: ¡ya no más!
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Vanessa Rodríguez Tinoco
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Yo no me atrevía a decir esa frase, hasta que un día dije: ¡ya no más!

¿Por dónde comenzar?

Ahhh, sí...

Hubo un momento en mi vida donde cada vez que salía a comer, siempre había alguna equivocación con la comida. Se tardaban demasiado para entregarnos nuestros platos y me daba pena preguntarle al mesonero que había pasado con el pedido, ordenaba una hamburguesa con papas fritas y estaban frías, mi Nestea estaba demasiado aguado que era como tomarse un remedio o pedía Coca-Cola y me traían Pepsi. A pesar de todos los malos ratos, yo simplemente me quedaba callada y me resignaba a comer lo que el destino quiso colocarme ese día en el plato.

En otras oportunidades veía como mis amigos no tenían pena de reclamar cuando algo andaba mal en su comida. Eran valientes y afrontaban el problema de una. Los envidiaba. Incluso cuando lo hacían, los miraba atónita y les preguntaba si no tenían miedo que el mesonero les escupiera en el plato. Ellos solo me decían que una persona tendría que ser muy mala como para hacer eso, que no tuviera miedo.

Yo igual seguía sin entenderlo.

Soy de las personas que siempre está a favor de evitar alguna situación incómoda. Además, tiendo a ser muy penosa. Exactamente por eso no era partidaria de reclamar en un restaurante por comida… Hasta que alguien me hizo abrir los ojos y entender que no está mal hablar cuando hay una equivocación al respecto.

El dueño del restaurante (Porque le conviene), el chef (Porque es su reputación) y el mesonero (Por la propina) quieren que estés contento con tu comida. Tú también quieres estarlo. El truco es hacerlo de la forma correcta. Si es verdad que en un buen restaurante nadie va a arruinar tu comida apropósito, tampoco quieres provocarlo.

Paso 1: que no cunda el pánico

Si pediste algo en específico y te trajeron totalmente lo contrario, apenas te coloquen el plato al frente y notes el error, don’t freak out. Todos somos seres humanos y nos equivocamos. Es posible que el chef haya leído mal la orden o que el mesonero se haya equivocado escribiéndola. O tal vez no te explicaste muy bien al momento del pedido. No entres en pánico. Relájate y mantén la calma. Indiferentemente de quién tenga la culpa, todavía hay solución.

Paso 2: habla ahora o calla para siempre

No le des muchas vueltas al asunto. Si después de revisar hay efectivamente un error, habla de inmediato. No alargues la situación. Tampoco empieces a comerte las papitas fritas del plato o si es una bebida no la sigas tomando. No toques nada. Es mucho más fácil devolver una comida que está intacta, así no hay porqué botarla a la basura.

Paso 3: sé amable

Con un tono suave y amable todo se resuelve. Una buena sonrisa también ayuda bastante. Educadamente, repito, muy educadamente hazle una seña al mesonero y explícale la situación. Es tu momento para poner en práctica tu empatía. Puedes decir algo como: “No sé si fue mi error, pero...” o “Disculpa, pero…” obviamente no tienes porqué disculparte, pero es una buena forma de demostrarle a la otra persona que no estás siendo un niño malcriado que se queja por todo en los restaurantes.

Paso 4: espera y da las gracias

Mientras traen tu orden corregida, ruega en tu mente que no le estén haciendo nada malo a tu plato… Just kidding! En serio, solo espera calmado y cuando traigan el plato correcto no te olvides de dar las gracias, la otra persona te lo agradecerá.

Finalmente llegó la hora de disfrutar como es debido tu comida. Solo me queda decir… Suerte, y ¡buen provecho!