Periodismo en Venezuela, la guerra de la libre expresión

La censura ha sido parte importante en el accionar de muchas entidades que no apoyan el libre acceso a la información en esta Venezuela.
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La censura ha sido parte importante en el accionar de muchas entidades que no apoyan el libre acceso a la información en esta Venezuela.

El 2 de noviembre se celebró el día mundial de la lucha contra la impunidad de los crímenes hacia los periodistas y no se puede dejar de lado que Venezuela se ha vuelto un claro punto donde la censura reina. 

Los periodistas diariamente viven una odisea para poder hacer su trabajo y las entidades que los defienden tienen cero opinión ante los poderes del estado, quienes juegan tiro al blanco con los mismos.

Para los gobierno catalogados como dictatoriales según las ONG, los periodistas son el máximo exponente de la verdad ante la sociedad. En el caso de Venezuela, el gobierno se ha empeñado en silenciar y tergiversar la verdad con una fantasía utópica de que “nada sucede y todo está bien”. 

El periodista, en estos casos de incertidumbre política, es visto como enemigo del Estado. Un claro ejemplo fue el protagonismo que tomó Nelson Bocaranda a finales de 2012 y mediados de 2013, cuando con una serie de fuentes de alto nivel en el Gobierno mantuvo a los venezolanos al tanto de lo que sucedía en la Habana con el Presidente Chávez, que posteriormente sería confirmado muerto el 5 de marzo de 2013 en el hospital militar de Caracas. Durante esos meses el gobierno no encontró forma de parar la información que transmitía Bocaranda, ya que sus fuentes y su veracidad, eran tan contundentes que no quedaba de otra que represalias e insultos de parte de los altos puestos del gobierno, quienes en cualquier oportunidad lo desmentían o atacaban por las redes sociales. Pero nunca pudieron callarlo.

Las ONGs, escudo de los periodistas

Según la ONG Espacios Públicos, en el 2016 se han registrado más de 240 casos de violaciones contra la libertad de expresión y ataques a periodistas en Venezuela. La mayoría de estas acciones vienen ejecutadas por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y militantes del oficialismo quienes de forma casi impune agreden y arrebatan de sus equipos a comunicadores que solo están cumpliendo con el derecho de informar, que además, es su trabajo.

La ONG, mediante su página web, ha rechazado las agresiones contra los periodistas venezolanos y ha invitado a que se respete su profesión. En muchos de los casos estos llamados de atención son dejados de lado e ignorados por las autoridades, obviando a su vez los derechos civiles fundamentales de libertad de expresión y tránsito.

Pablo Pupo

Pablo Pupo

Otra ONG que se ha interesado en el caso de Venezuela es Reporteros Sin Fronteras que durante las protestas en el país del 2014 contabilizó más de 134 casos de ataques a periodistas, los cuales ocurrían en un 62% durante las manifestaciones que iniciaron a partir de “La Salida” organizada por el líder opositor de Voluntad Popular, Leopoldo López. Durante el 2014 la prensa venezolana se vio en la necesidad de blindar y proteger a sus periodistas por ser unos de los periodos más violentos en la historia del país.

A los periodistas se les entregó cascos y chalecos antibalas con el fin de defenderlos de ataques cerca de y contra ellos.

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El Colegio Nacional de Periodistas (CNP) es otra de las barreras que tienen los periodistas a la hora de buscar defensa ante las entidades y grupos que los amenazan. La organización condena cualquier acto que sea en virtud de impedir la realización de su trabajo, cargando con la responsabilidad de ser custodios y defensores del derecho que tiene el pueblo de estar informado así como también el derecho que tiene el periodista al libre acceso de la información.

La realidad que azota a la prensa en Venezuela

Weil

Weil

Unos de los casos más recientes que deja en tela de juicio el ataque a los periodistas en Venezuela es el de Braulio Jatar, director de Reporte Confidencial. Jatar publicó en la página de su portal web el video donde el presidente Nicolás Maduro era caceroleado por un centenar de personas en Villa Rosa, estado Nueva Esparta, el 2 de septiembre. Este hecho causó la ira del gobierno y conllevó a su encarcelamiento que, hasta el día de hoy, sigue impune.

La censura ha sido parte importante en el accionar de muchas entidades que no apoyan el libre acceso a la información en esta Venezuela. La falta de papel periódico ha causado la desaparición de diarios que habían fungido como informadores durante varias décadas, y los que no han desaparecido se han visto obligados a reducir sus páginas para poder cumplir con su presupuesto. Incluso, varios han sido adquiridos por personas con gran inclinación hacia el oficialismo.

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Entre enero y junio del 2016 en Miranda y el Distrito Capital se han registrado 48 violaciones que incluyen hostigamiento verbal y judicial, amenazas de muerte, agresiones, ataques y actos de censura. Estos números dejan mucho que pensar, ya que por cada mes ocurren 6.85 violaciones a la libertad de expresión, desde ataques a oficinas de medios, robo de equipos, golpizas y amenazas de muerte.

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Recientemente, los más afectados en este tema son los reporteros gráficos, quienes son los encargadas de estar siempre en el lugar de los hechos. El CNP rechazó que grupos de oficialistas estaban amenazando de muerte a algunos reporteros que estaban cubriendo la sesión del 27 de octubre de la Asamblea Nacional. Los grupos se encontraban en las inmediaciones de la entidad y en varias ocasiones intentaron impedir el trabajo de algunos reporteros.

Lo que hay que entender es que los periodistas salen todos los días para mantener informada a la sociedad de lo que sucede. En Venezuela hay un grave problema de libertad de expresión pero a pesar de eso, los medios se las han ingeniado para que la información llegue lo más rápido posible a través de las redes sociales y portales web.