Santa Teresa te amamos, pero tu Tercer Tiempo no lo valió

Solo Santa Teresa se queda sin ron en un evento...en su hacienda
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Daniela Castillo
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Solo Santa Teresa se queda sin ron en un evento...en su hacienda

El domingo 20 de noviembre, la Fundación Santa Teresa tuvo su Tercer Tiempo en la Hacienda donde hacen ron y juegan rugby. El evento era parte de una actividad de tres días llamado Santa Teresa 7.  Empezó el viernes 18 con un juego de rugby, el sábado con otro juego de rugby y el domingo...sorpresa, un juego de rugby, una carrera de obstáculos 7K y el llamado Tercer Tiempo; un pseudo-festival con Laura Guevara, Tomates Fritos, Caramelos de Cianuro, Desorden Público, DJ Carlos García, Oscarcito, José Rafael Guzmán y Manuel Silva.

Así que como GK Media, la editora de The Amaranta, María Teresa Vallenilla, una de sus escritoras, Ainoa Lander, nuestro VP de Contenido Antonio Quiroga y yo decidimos montarnos en una guagua desde Caracas hasta Aragua para descubrir de qué iba el evento. Aunque ya sabíamos que en esta edición no habría ron gratis (gracias, inflación), igual queríamos saber qué nos podía esperar.

El evento, en teoría, tenía todo lo necesario para salir bien: buenos artistas, un precio decente por entrada, 2 tragos incluidos, puesto de cerveza, varios puesticos de comida, y todo iba a beneficio del Proyecto Alcatraz, el equipo de Rugby Santa Teresa y el proyecto Casas Blancas.

Fundación Santa Teresa

Fundación Santa Teresa

En la práctica, sin embargo, no salió nada bien. O por lo menos así fue para el público que no estaba absurdamente rascado ni en alguna pastilla/pepa. Uno pensaría que para un evento de tal envergadura, todo saldría más smooth, pero no fue el caso. Como muchos lugares en Venezuela, había cola para todo. Absolutamente todo. Y para el lamento de muchos, no había punto de venta sino en un solo lugar que todos odiamos: la caja. Sí, Santa Teresa se lanzó una de "tickets de verbena" en un evento con más de mil personas. Así que, para desgracia nuestra, debíamos hacer una cola casi kilométrica (no era 1km realmente, pero se movía a tal velocidad). Tratando de pasarla bien, el equipo Komienza fue un buen sport e hicimos nuestra cola, para que cuando tuviésemos 5 personas por delante dijeran "después de ustedes, cerramos la caja, tendrán que ir a la cola de efectivo o al otro punto". Oh, hell no. La maravillosa escritora de The Amaranta Ainoa Lander, logró sonreir lo que nosotros no pudimos para que pasaran nuestras tarjetas. TheA ftw.

Luego de hacer una traumatica cola para canjear, nos pusimos en fila para adquirir nada más ni nada menos que cerveza, en Santa Teresa. Lo reconozco, está mal. Pero la línea de personas esperando recibir el trago era el doble de aquella para comprar el ticket. Así que hicimos lo más sensato: compramos Gran Reserva en un intento de conseguir Cuba Libre, pero el refresco se había acabado y solo quedaba soda. "¿Ya qué? Ron con soda a las 4 de la tarde está bien".

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Pensamos que las horas de cola terminaban ahí, pero no. Luego de 2 horas en autobús para llegar a la Hacienda, 1 hora comprando los benditos tickets y 30 minutos para pedir ron, era natural sentir hambre. Ah, y hacía un calor terrible, así que nos tomamos nuestros rones mucho más rápido de lo que se considera aceptable y nuestra hambre se intensificó. Escaneamos la zona y algo mágico nos llamó la atención a todos: sánduches de pernil. Sin duda alguna, esa era una cola que valía la pena hacer. Nos aventuramos a esa línea de personas hambrientas y en la espera, escuchamos todo tipo de conversación de "vieja cafetalera", incluyendo nuestro Vice Presidente de Contenido que no se pudo resistir hablar ligeramente de política con lo que sospechamos era un abogado de una importante empresa venezolana. En fin, 1 hora más tarde salimos triunfantes con nuestros sánduches que tuvieron una muy corta vida pero que no lograron dejarnos satisfechos por el tiempo perdido.

Sé que todo esto puede sonar muy pesimista, así que iré con lo bueno. José Rafael y Manuel Silva, como los cracks de la comedia que son, fueron un éxito como anfitriones del evento. No pensé que hacer tantos chinazos en ese espacio sería aceptado; me demostraron lo contrario. Tomates Fritos y Desorden Público estuvieron muy muy cool, el sonido estuvo increíble. Por otra parte, Asier sigue siendo Asier, y esa siempre es una buena noticia. Pasarán muchos años antes de que alguna creatura mágica como él vuelva a aparecer ante nuestros ojos.

Dicen que al mal tiempo, buena cara. Pero de nuevo, esta es mi reseña así que me quejaré de lo que quiera. Primero, la cantidad de bebés y de niños menores de 13 años era preocupante, y honestamente, no me vacilo niños gritando y corriendo en una hacienda con adultos ebrios. Segundo, al querer ir a buscar nuestro segundo trago (no hubo ningún trago de cortesía, btw, todo fue pago), nos enteramos que se había acabado el ron...en la Hacienda...donde hacen ron. WTF. Tercero, Laura Guevara tocó a las 10am y las puertas abrían a las 9am, o sea, fue solo para los corredores que estaban ahí. Muy mal hecho, ella era a quien tenía más ganas de escuchar. Cuarto, ¿de verdad había la necesidad de tickets de verbena? Si la feria gastronómica de la Sadel contaba con más de 20 stands de comida y todos tenían punto de venta y se movían rápido, me cuesta entender porqué Santa Teresa no quizo hacer lo mismo para los 5 puestos de comida disponibles. Quinto, había muy poco staff para la magnitud del evento. Es lo único que voy a decir ahí.

Sí venías con tu propio ron, refresco, predespachado, almorzado y con un grupo de panas que de verdad se gozan todo, la podías pasar bien. Ah, y si te gusta Oscarcito. Incluso admito, no te tenía que gustar Oscarci-to para disfrutar su show. Fue el último de la jornada y lo acompañó la lluvia y una miríada de gente bailando; vi buenas vibras durante su espectáculo. Pero también admito que esto me preocupa muchísimo y me hace cuestionar sobre la cultura caraqueña y qué hicimos para que nadie escuchara a Tomates Fritos y se amontonara a escuchar que el corazón de Oscarcito retumba, tumbaye.

No me malinterpreten. Amo Santa Teresa. Me parece una increíble fundación que tiene excelentes intenciones. Y que quede claro que seguirá siendo el ron de mi preferencia (no se preocupen, no empezaré a comprar Caci...). Pero cuando quieras hacer un evento así, get your shit together, bro.