Westworld todavía no se mantiene en pie, pero seguiré viéndola

Esta es una interesante premisa que todavía no aprovecha su potencial
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Esta es una interesante premisa que todavía no aprovecha su potencial

Para estar basada en la historia de un parque temático dedicado a deleitar a sus huéspedes, Westworld es una serie que me ha dejado profundamente perturbado. Al igual que su hermana Game of Thrones, la violencia es una temática clave en Westworld, aunque con una notable diferencia. Mientras que la primera producción parece mostrar con entusiasmo sus escenas más sangrientas (algo de lo que he sido muy crítico), el nuevo estreno de HBO definitivamente tiene una agenda distinta.

Vamos a retroceder un poco. La premisa de Westworld se basa en un parque temático ambientado en el viejo oeste. Si bien el parque en sí (y por extensión, gran parte de la serie) tiene lugar en un contexto clásico y poco tecnológico, la realidad de sus creadores es todo lo contrario. Westworld es ciencia ficción pura, pues aprendemos en el primer episodio que este parque está poblado por robots altamente sofisticados, casi indistinguibles de personas reales.

como Skyrim, todas estas fantasías ya están previamente escritas y delineadas por el equipo creativo del parque  

Estos robots son los “anfitriones”, y su trabajo es recibir a los huéspedes y recrear con ellos todo tipo de fantasías relacionadas con el viejo oeste: desde entrar a una taberna llena de bandidos y prostitutas hasta ir en búsqueda de un fugitivo que debe ser capturado cuanto antes, o ir de caza por un tesoro en el desierto esperando por ser descubierto.

Como un videojuego al estilo de Skyrim (más sobre eso adelante), todas estas fantasías ya están previamente escritas y delineadas por el equipo creativo del parque, aunque también pueden desviarse o interrumpirse si algo sale mal, como la participación inesperada de un huésped (un ejemplo ilustrado perfectamente en el primer episodio). Como resultado, las diferentes tramas en las que los huéspedes pueden participar tienen finales, por lo que el parque resetea muchas de ellas una vez terminan o son interrumpidas por otras razones. Esto significa que el reseteo también cuenta para los anfitriones, que viven una y otra vez las mismas experiencias (con variaciones menores aquí y allá) sin darse cuenta, puesto que están programados para olvidar todos sus recuerdos anteriores con cada nuevo comienzo.

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Por supuesto, todos sabemos que el viejo oeste tiene otros “encantos” más adultos, y estos también están presentes además de cabalgar en caballos sintéticos (también son robots). Las peleas y tiroteos son parte de la experiencia de los visitantes de Westworld, al igual que el sexo. Y efectivamente, eso quiere decir que los huéspedes pueden tener relaciones sexuales con los anfitriones, pero también significa que pueden ser abusados, como de hecho ya ha sucedido. Finalmente, sí, los anfitriones también pueden ser asesinados. Una vez muertos, son llevados a reparar y eventualmente puestos en acción de nuevo, continuando un cruel ciclo de tortura.

Esto claramente se presta para un escenario caótico, y por eso el parque está diseñado bajo una ley fundamental: los anfitriones no pueden herir a los huéspedes. No están programados para ello; y aunque sí están programados para mantenerlos inmersos en la experiencia (lo que significa que un villano siempre intentará disparar de vuelta), sus balas no afectan nunca a los invitados. Los anfitriones, en cambio, pueden hacer de los huéspedes lo que deseen. Y los huéspedes también pueden herirse entre ellos mismos.

Todo esto requiere un presupuesto y un equipo inmenso, por supuesto, y también vemos mucho de eso. Por muy libre que puede parecer, el parque es de hecho un ambiente bastante controlado… al menos hasta que los anfitriones comienzan a mostrar comportamientos aberrantes completamente fuera de su programación. El detonante de la historia es ese, lo que da lugar a dos tramas principales. Primero está lo que vemos en el parque en sí, que incluye a huéspedes y algunos anfitriones que están empezando a cuestionar su existencia. Segundo, pasamos mucho tiempo también con el equipo encargado de llevar el proyecto y que está tratando de lidiar con los incidentes, que incluye al fundador del parque Robert Ford (interpretado por Anthony Hopkins).

las escenas de acción carecen de una tensión real  

La idea de seres artificiales ganando consciencia propia para revelarse ante sus maestros no es nada nuevo en la ciencia ficción, aunque sí es más relevante que nunca; y siempre resulta un tema fascinante, especialmente cuando se maneja adecuadamente. Ex Machina es una referencia que no puedo dejar de hacer. Pero mientras que esa película enfrenta de cara los problemas éticos de crear vida artificial con consciencia, Westworld está mucho más interesada en explorar la relación que podríamos tener los humanos con seres como los anfitriones (nada bueno).

Westworld maneja adecuadamente algunos aspectos de su premisa; otros no tanto.

El hecho de que los anfitriones no puedan herir a los huéspedes es una ley necesaria pero difícil de manejar a nivel narrativo. Las escenas de acción carecen de una tensión real, porque sabemos que el huésped ganará siempre los enfrentamientos y los anfitriones volverán a la vida relativamente pronto. Como resultado, lo que queda es puramente el espectáculo en sí, que sin mucho peso dramático comienza a caer pesado bastante rápido. Sin embargo, lo que Westworld carece en tensión lo compensa con creces con el horror de sus masacres.

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Más que las masacres en si, realmente, es la repetición de ellas. Wesworld dedica gran parte de su tiempo en mostrarnos cómo los anfitriones son maltratados y asesinados una, y otra, y decenas de veces más. Y honestamente, es bastante perturbador, especialmente porque en mi caso recuerda mucho a la experiencia que puedo tener con algunos videojuegos. Para los huéspedes del parque, de hecho, Westworld podría muy bien ser un videojuego, un concepto que la serie arroja numerosas veces. De la misma forma que es gracioso robar un carro en Grand Theft Auto y atropellar a una masa de gente en las calles, los huéspedes de Westworld pueden encontrar el sufrimiento de sus anfitriones como algo divertido también, una realidad que vemos en una escena cuando un huésped asesina a varios anfitriones simplemente porque puede, al mismo tiempo que declara “¡Estas sí son unas vacaciones!”.

Estas escenas son numerosas, y al menos en estos primeros cuatro episodios la serie probablemente ha exagerado con la repetición constante de las mismas. Es monótono y desagradable de ver, y después es un poco difícil imaginar por qué alguien quisiera visitar este parque en primer lugar. Ese probablemente es el punto que sus creadores quieren mostrar, sin embargo. Así que mi desagrado podría ser precisamente la reacción que Westworld quiere conseguir, solo que es un poco difícil de mantenerse con ella cuando no hay mucho desarrollo al que aferrarse.

... es un poco difícil imaginar por qué alguien quisiera visitar este parque en primer lugar  

Esto es especialmente cierto porque gran parte del elenco de Westworld está compuesto por seres completamente artificiales que no tienen control sobre sus acciones. Al igual que la acción carece de cierta tensión, el drama muchas veces se siente sin dirección al mostrarnos escenas que, como los anfitriones que la desarrollan, son completamente artificiales. Son apenas algunos de los anfitriones que comienzan a ganar algo de consciencia, y son infinitamente más satisfactorios de ver porque sabemos que, mientras saben lo que están haciendo, sus acciones tienen peso.

Los personajes reales, que incluyen un par de huéspedes y varios empleados del parque, son mucho más interesantes de ver, en contraste. Sus historias aún no son necesariamente indispensables, pero al menos sabemos que son reales y sí tienen consecuencias reales para la historia. En general, Westworld ha hecho mucho por mostrarnos las horrendas implicaciones de un parque como este y poco para desarrollar el conflicto de sus robots cobrando consciencia.

Hay un par de misterios, y sí han habido avances; pero el proceso hasta ahora ha sido lento, repetitivo y en muchos casos algo tedioso. El cuarto episodio llevó las cosas un poco más allá, y espero que sea el final de un proceso de inicio que dará paso a un quinto episodio con muchos más avances. Seguiré viendo Westworld porque, a pesar de tener sus fallas, sigue teniendo una premisa provocativa y diferente. Hay cierto estándar de calidad que la marca HBO tiene, y Westworld definitivamente cumple la cuota, pero es claro que esta es una serie con ambiciones grandes, y por ahora esa meta no se está logrando. Aunque el potencial definitivamente está allí.