5 canciones de rock venezolano que valen la pena exportar

Una piazo de lista bien subjetiva
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Una piazo de lista bien subjetiva

El rock es digno de ser destacado por sus letras, melodías, y ritmos. La globalización permitió al mundo conocer no solo su música, sino todo lo relacionado a su producción, como composiciones, anécdotas significativas, o hasta un registro único. Venezuela atravesaba la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, lo que ocasionó la tardía llegada de este género que perdura.

El país ha parido bandas de cortas trayectorias, y otras que aún siguen tocando. Las cinco décadas han sido testigos de un intento por conseguir un sonido que se diferencie con el resto de Latinoamérica. Aún falta, pues la esencia musical no proviene de esta tierra. Pero el ingenio existe. Solo hay muros que impiden entrar a un terreno virgen.

¿El rock es solo guitarras distorsionadas y actitudes nihilistas? Para nada. Y ese es el problema del género en Venezuela. La mayoría de las agrupaciones suele imitar estilos que no le son naturales, o se disfraza de contraculturales, como si ya el mundo no se diera cuenta de tal farsa. También se jacta de ser parte de una mezcla “cultural”, pero la que predomina es la misma de siempre.

Esto no influye en la calidad musical de una canción. Bandas como Zapato 3, Viniloversus, Caramelos de Cianuro, La Vida Bohème (esperando su nuevo disco), Los Mesoneros, Americania o Tomates Fritos han aportado al rock venezolano solo por ser del país, y el mundo no los recuerda. Al menos, no como a otras bandas latinoamericanas estilo Café Tacuba, que representan al continente no por la nacionalidad, sino gracias a su creatividad conceptual y cómo la plantean sin dejar de ser ellos.

El significado de este tipo de música varía con los años. Nuevas tendencias han surgido, pero el género en Venezuela solo se limita a imitar. Hay bandas que suelen pasar desapercibidas ante una industria desgastada por la crisis económica, y no solo producida por políticas erróneas. El despotismo, falta de identidad, conformismo, y falta de originalidad también son los ingredientes de este plato insípido.

Hasta no hace mucho se decía que Venezuela es solo un país de salsa o reggaetón. Lo considerado “rockero” ha sido sectorizado, por creer que el Caribe no es mas que playas y cocadas; y el rock es alcohol, cabellos largos, y no bañarse.

El Caribe venezolano es todo esto licuado, y algo más. Estas 5 canciones del rock venezolano indican que no todo está perdido:

Desde la Vitrina, de Pajarera Vertical

Desde la vitrina forma parte del disco debut de Gustavo Rodríguez y Moisés de Martín, ambos músicos experimentados. El primero ya ha trabajado en una propuesta musical llamada Domingo En Llamas. El segundo ha trabajado en la producción de los últimos discos de Natalia Lafourcade, y también en bandas como Cunaguaro Soul y Bacalao Men.

Esta canción es la que más se destaca del disco. Se caracteriza de sonidos no convencionales en el rock. Las limpias y agudas voces la embellecen. Aquí puedes escucharla.

Third world, de Laberinto

Third World es una mezcla de sonidos caribeños con el metal. Esa es una parte de la identidad de Laberinto. Se originó en Caracas con esta idea, pero la poca receptividad produjo que la banda abandonara el país para vivir en Holanda. La canción fue grabada en 1996 y pertenece al álbum Priority, producción discográfica que les abrió las puertas en su país adoptivo.

La letra es tan directa como el título, y está cantada en inglés por razones satíricas. Los solos de guitarra son imponentes. A pesar de evocar el espíritu latinoamericano de una forma evidente, no deja de ser una canción valiosa por los sentimientos despertados.

Cabaret Avispa, de Zapato 3

Del álbum Ecos punzantes del ayer, la canción es una de las menos populares de la banda. Fue escrita y compuesta por el bajista Fernando Batoni. En las tres oportunidades que he visto a la banda, nunca la han tocado. Este disco es el mejor de Zapato 3 porque lleva a la práctica la hipótesis de una identidad latinoamericana dentro del rock. Lástima que prefieren tocar Pantaletas Negras.

La letra es un oscuro poema acompañado de un ritmo musical, digno de ser bailado mejilla con mejilla en un bohemio bar de la ciudad.

De Donde Vengo, de La Pagana Trinidad

Este tema es relativamente nuevo, pero no por ello deja de ser tremendo. La banda supo decir lo que muchos piensan del país, y fue a través de un ensamble movido. Resulta bastante caribeño en el sentido literal de la palabra, pero la esencia rock se siente en la actitud de los integrantes de La Pagana Trinidad.

Los arreglos de la guitarra son llamativos, al igual que el performance de la vocalista. El resto de la agrupación hace de igual forma su trabajo.

Gritarte, de Okills

Co-ganadores del Festival Nuevas Bandas 2012, Okills estaba comenzando cuando estrenó Gritarte. Una canción que mezcla diversos elementos como lo es Latinoamérica misma. Hay de todo un poco: desde leves distorsiones, hasta ritmos inspirados en la samba.

La banda reside en México desde el 2015. Poco a poco han podido compartir su trabajo en tarimas y medios de comunicación. Sus últimas canciones son todo lo contrario de su novel canción, pero tal vez vuelvan a sus raíces cuando se den cuenta que son una patada en los testículos.