5 películas que reflejan la venezolanidad contemporánea

Una piazo de lista bien subjetiva
Avatar:
Author:
Publish date:
Social count:
278
Una piazo de lista bien subjetiva

El cine como todo medio es un producto proveniente de símbolos, adjetivos, y otras características culturales de una sociedad. En el caso de la venezolana, ha sido reflejada en la gran pantalla desde hace más de cien años, cuando unos asombrados maracuchos vieron a unos niños bañándose en el Lago de Maracaibo. Las siguientes décadas también se encargaron de ser un espejo; algunas estereotiparon, y otras supieron afinar lo tradicional sin dejar de representar la realidad de quien desee hacerlo.


Las construcciones de lenguajes visuales propios se han edificado poco a poco. Caminar por ese delicado hilo merece equilibrar imagen y texto con el fin de proyectar memorias e imaginarios de un colectivo. Además, lo nacional o global para un territorio se transforma en una pertenencia. El estudioso del nacionalismo, Benedict Anderson, (1993) lo llama comunidad imaginaria. Entendida como un objeto de estudio que busca estimular identidades, por medio de lecturas ficticias inspiradas en lo real para representar un grupo extenso o específico con un fin.

Así, el cine se convierte en una narración que relaciona al espectador con lo circundante. Por ejemplo, la Venezuela contemporánea no supera la desigualdad y pobreza. Esto no significa que el discurso cinematográfico deba centrarse en estos fenómenos sociales. Los problemas persisten, pero las formas visuales y textuales varían. Estas películas venezolanas las han tomado en cuenta para convertirse en un encuentro ficticio que despierta emociones y visualiza a la sociedad venezolana.

Cheila, una casa pa’ maíta

El film, protagonizado por la actriz colombiana Endry Cardeño, es una crítica a la denominada pobreza mental. No solo debido a la homofobia presente en algunos personajes, sino en la capacidad de convertir una casa nueva en un caos.

Cheila, una casa pa’ maita fue dirigida por Eduardo Berberena, y el guión lo escribió Elio Palencia. La historia se centra en Cheila, una transexual que vive y trabaja en Canadá. Con esfuerzo, pudo comprarle a su madre una casa. Cuando regresa a Venezuela, encuentra a varios integrantes de su familia con respectivas parejas e hijos. El hogar de maíta se convirtió en un rancho. Esto produce en la protagonista un conflicto interno que la aleja de todos. Es allí cuando la homofobia y transfobia se activan.

La película se estrenó en el 2010, año en que recibió varios premios en el Festival de Cine de Mérida. Algunas escenas son significativas al momento de hablar acerca de la envidia, intolerancia, y egoísmo, características resaltantes de la venezolanidad. También el amor, amistad, y comprensión encarnados en otros personajes equilibran el discurso.

Pelo malo

Un niño de nueve años quiere alisar su rizado cabello para la foto escolar. Esta acción ocasiona en su madre un conflicto cargado de machismo y homofobia. Este es el motor de Pelo malo (2013), una película dirigida por Mariana Rondón. La historia ha sido proyectada en diversos festivales nacionales e internacionales como el de Toronto. Además, ganó un premio en el de San Sebastián de España ese mismo año.

La abuela paterna de Junior, el protagonista, le propone a su enviudada nuera quedarse con el afeminado niño. Ella no acepta, e inicia un “arreglo” a su hijo. Él quiere vivir con ella, pero siendo aceptado como es.

La madre soltera venezolana es reflejada por el personaje de la nuera. También incluye conductas heredadas de la intolerancia. Los métodos de reeducación se basan en la violencia porque ésta es necesaria para “ahombrar” a un niño. ¿En cuántos hogares venezolanos hay mujeres que crían de esa forma a sus hijos?

Piedra, papel o tijera

Una pareja distanciada por trabajo, traición, e ingenuidad. Estas tres palabras claves desencadenarán en Piedra, papel o tijera (2012), dirigida por Hernán Jabes, una ola de acontecimientos infortunados para los personajes, que viven en carne propia el darwinismo. El azar es parte de la cadena alimenticia. El fuerte es quien vence.

Con tal premisa, se desarrollan dos tramas paralelas que se encontrarán frente a frente de una peligrosa y peculiar manera. Esto provocó que la película fuera elegida candidata a ser nominada como Mejor Película Extranjera en los Premios Oscar. A pesar de no formar parte de la categoría, Piedra, papel o tijera fue una de las cintas más vistas en ese año, según una nota de El Universal.

La violencia organizada, la corrupción y el todos contra todos reproducen el lado negativo de la sociedad venezolana. El modelo socio-biológico es puesto en práctica, por medio de la alegoría que denota una maqueta hecha por un niño. El león faltante es pisoteado por quien vence al final. La victoria alude al poder como método de imposición.

Desde allá

Su director Lorenzo Vigas ha aclarado en diversas entrevistas que esta película del 2015 no se centra en la homosexualidad. La trama es protagonizada por un joven y un adulto que establecen una relación peculiar, donde las ausencias paternales de ambos son un punto de quiebre.

Desde allá ganó un León de Oro en el Festival de Internacional de Cine de Venecia, y otro premio en el Viña del Mar como Mejor Película. También ha sido elegida para los Goya del 2017 y los Oscar del mismo año.

Un hombre siente placer por masturbarse mientras ve a jóvenes a cambio de dinero. Él guarda distancia física con ellos, incluso con uno que se convierte en su obsesión, hasta el punto de forjar una amistad que cobra fuerza. El inesperado final es fiel con el título de la película.

El director afirmó durante el estreno en Venezuela que las tomas en exterior son una muestra de la venezolanidad, porque los personajes se desenvuelven en escenarios donde la calle es la reina de la jungla de concreto. A pesar de no especificarlo visualmente, la sutil intención cumple su cometido.

Hermano

A pesar de que el barrio fue el espacio más explotado por el cine venezolano, la película Hermano (2010), de Marcel Rasquin, supo reflejar la violencia que aún azota a las comunidades venezolanas. Esta vez, hay un sub-tema que hasta ese entonces había sido poco usado: el fútbol.

Esta es la historia de dos jóvenes que son criados como hermanos. Uno de ellos fue encontrado en la basura. El otro lo quiso desde el principio, al igual que su madre adoptiva. Con los años, ambos desarrollan un talento para un deporte que crece poco a poco en el país. Un día, surge una oportunidad para el más talentoso de los dos. Pero el inesperado acontecimiento causará que solo uno de ellos pueda ingresar a un prestigioso equipo de la ciudad.

La delincuencia arropa al otro hermano y también a un grupo de muchachos del barrio, que ocasiona un giro en la historia. El denominador común es la ausencia de respeto por la vida en un ambiente social invadido por las armas, y el posicionamiento del poder por medio de la violencia. ¿Pasa en Venezuela?