De cómo el periodismo cree que la noticia es sólo actualidad

Reseña de un texto de Ludovico Silva
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Reseña de un texto de Ludovico Silva

“La actual no es sólo el presente inmediato”, al menos así lo plantea el filósofo venezolano, Ludovico Silva, como otro concepto de informar en su breve ensayo llamado Periodismo, texto que forma parte del libro Belleza y revolución (2011). “Lo conocido por noticia es un acontecimiento instantáneo y de relevancia”. Entonces, ¿hablar de lo que sucede es practicar el oficio?

El autor recurre a dos formas de hacerlo: la activa y la pasiva. La última, es cuando se reproduce la información que una sociedad considera importante, tomando en cuenta la actualidad como concepto objetivo. Es decir, el presente inmediato, sentir la necesidad de estar al tanto de un determinado evento influirá en lo que “objetivamente” se cree de él.

Silva menciona al escritor Julio Cortázar, no como sujeto directo sino como la sensación noticiosa que despertaba, con el fin de ejemplificar lo que en su época se creía relevante. En los años 60 y 70, el llamado boom literario protagonizaba los espacios informativos de los medios, especialmente periódicos y revistas. Para esa época era necesario, según los emisores, hablar del argentino y no de un ensayo platónico, como reclama el venezolano. Los personajes noticiosos varían con el tiempo pero el tratamiento periodístico es el mismo porque emplea la misma fórmula: Lo actual importa.

“Lo actual no es sólo lo que nos da el presente, sino también lo que nosotros le damos al presente”, opina el autor. Tal manifiesto define el periodismo activo, el abanico de temas olvidados y muertos para “ponerlos” de moda. Por ejemplo, la visión pasiva discute sobre la guerra en Siria mientras que su contraparte cree necesario hacerlo, pero esta vez estudiando la guerra desde perspectivas generales porque a través de ese discurso se pueden “revelar nuevos aspectos”.

Cada género periodístico cumple una función y ésta se produce mediante una estructura específica. Por ejemplo, el artículo de opinión sería el idóneo para plantear una situación y compararla con otros contextos históricos, según los académicos, pero en cada uno hay un sello subjetivo. Sí, hasta en la noticia, corazón del periodismo, representación de la imparcialidad. Dedicarle espacio a un tema ya es opinar. Ciertamente hay técnicas dedicadas a convertir el contenido en un mensaje digerible para el público general, pero al ver cómo la cadena CNN dedica su programación para enaltecer a Obama, así como lo hace VTV con Chávez, todo cambia. La doble moral aún prevalece porque ambos medios representan un poder económico con intereses particulares, es evidente que comunicarán e informarán todo lo relacionado a lo que consideran “bueno” para los receptores, lo ideal entonces es disfrazarse de meseros que sirven la noticia y el consumidor es quien opina. La crítica radica cuando éste se acostumbra a verla, leerla y escucharla bajo un concepto de actualidad que se rige por la costumbre.

Hablar del pasado es transformar el presente. Una cosa es recordar y otra reinventar. Los procesos humanos se caracterizan por cambiar, y para hacerlo, deben conocer un hecho desde perspectivas históricas que involucran aciertos, errores y, por supuesto, a los actores. Si la imparcialidad debe ser inherente en el periodismo, lo prudente sería involucrar a quienes participan y participaron porque la dinámica social es prolongada y compleja; no para ser un juez, sino con la finalidad de producir un contenido sustentado desde diferentes perspectivas, junto a la personal.

La mayoría de los medios tradicionales, incluso los llamados independientes, practican un periodismo que carece de variedad. Todos son unísonos de temas que ellos creen oportunos de posicionar porque el deber es convertir un acontecimiento en noticia ya que la actualidad lo demanda. Esperar que algo suceda es la orden del día. Eso sí… siempre habrá trabajo porque mientras los componentes de una determinada sociedad interactúen como lo han hecho, se hablará de ello. La comunicación es un cúmulo de relaciones infinitas que se convierten en realidades. Tal inmensidad debe prestarle espacio a un periodismo que se atreva a incluir el pasado y presente para transformarlos en un bloque fuerte. No se necesitan más nombres grandilocuentes que encasillen al diferente, sino que sea uno sólo.

Es cierto que el entorno digital ha influenciado en el posicionamiento de temáticas, incluso los emisores masivos convencionales toman un hecho que fue informado de manera exclusiva en una red social porque los medios cambian, y también la forma de abordar y tratar un mensaje ahora que la importancia se concentra en lo que el poder imponga.

El mismo Silva no se considera enemigo de la práctica pasiva, ni niega su valor social, sólo reclama un espacio igualitario para su contraparte. El mundo está acostumbrado a que lo actual se caracteriza por ser el presente inmediato pero olvida que se conecta con sus precedentes; negarlos implica olvidar las dinámicas pasadas, y hacerlo es una oda a la repetición.