Las redes sociales y el mundo externo no son tan diferentes como pensabas

¿Somos iguales en la calle que en una publicación?
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¿Somos iguales en la calle que en una publicación?

El mundo 2.0 es como cualquiera: hay status, personalidades, y otros aspectos ligados a lo social. Las redes sociales son plataformas donde se proyectan maneras de ser, hablar, y ver. Una foto, comentario, like o compartir… todos estos elementos recurrentes nos representan en un perfil, bien sea de Facebook, Twitter, e Instagram, entre las más populares. ¿Es igual en lo offline?

Una determinada información ofrece al receptor la capacidad de interpretar los códigos del emisor. Por ejemplo, una mujer que luce una prenda que la haga sentirse sexy mientras camina en la calle. Esto no se diferencia mucho de cuando se publica una foto donde luce igual. Los piropos de los mecánicos que ella ignora también son “dejados en visto”, si le escriben al privado.

Depende del perfil. Hay usuarios que mienten en sus nombres por un fin. Incluso se valen de avatares para sustraer algo que llame su atención. Desde acosar a alguien, como investigar su círculo social. Mientras más fotos y comentarios, más datos para quien reciba tal contenido. Algo parecido a cuando alguien se expresa a través de una jerga u opinión durante una cena; tal manera de hablar o el mismo tema de conversación también pueden ser una guillotina. Si un curioso o un agente de la CIA, están en la misma mesa, pobre de ti. Ambos escenarios sociales se prestan para que los integrantes sean juzgados precisamente por converger entre sí.

¿Qué sucede cuando la necesidad entra al plano? La teoría de La Pirámide de Maslow puede responder estas preguntas. Se entiende como la jerarquización de las necesidades inspiradas en la fisiología, seguridad, afiliación, reconocimiento, y autorrealización. Las últimas tres se asemejan al mundo offline, porque se desarrollan mediante la interacción, caracterizada por ser social, incluyendo lo individual.

Por ejemplo, la afiliación incluye la intimidad sexual. ¿Cuántas personas se masturban en sesiones de sexo cibernético? ¿Cuántas lo hacen encerradas en sus cuartos, baños, o quién sabe qué lugares, pensando las mismas morbosidades? Lo necesario se satisface.

En el autoreconocimiento figuran éxito, confianza, y respeto. Estas son expuestas en las redes sociales mediante frases motivadoras que sacaron de la primera página del buscador. Según el concepto de tales necesidades del individuo, variará el contenido, tanto en el mundo online como en el offline. Ese es el caso de alguien dedicado a publicar fotografías del automóvil que compró con esfuerzo. No se diferencia mucho de quien suele hablar amorosamente acerca del mismo automóvil, mientras coquetea en una disco.

La aceptación, demostración e imitación son puntos claves, y todos se retroalimentan cuando un comentario positivo o un like son despertados por el emisor. Los refuerzos de este tipo son abundantes en las redes sociales. ¿Quién no se siente bien al recibir respuestas que satisfacen sus deseos? Se trata de una motivación importante para el ser humano, porque junto al sexo y comida, se convierten en una forma de gratificación, donde la aprobación afectará o motivará la vida de cada quien. En fiestas u otro tipo de encuentros, se repiten tales patrones. Si Juan fue al cine con Alejandra y Alejandra le dijo que su camisa le lucía chévere, Juan sonreirá por el cumplido.

Se suele diferenciar que un perfil de Instagram no es lo mismo a estar en una plaza. En cierta parte, se acierta cuando se trata de personas tímidas que son más espontáneas en el momento de conversar o compartir una información mediante una computadora. También hay quienes suelen proyectar una vida soñada. Una vez, un muchacho le dijo a otro: “Él se la pasa publicando sus fotos en el Facebook montando su carro y moto. Parecen de película. Pero la otra vez lo vi en un autobús”. O el otro le envidia las sospechosas pertenencias, o casualmente ese día le tocaba llevar sus amores al taller mecánico.

Los medios son instrumentos pensados por y para humanos. Es evidente que el resultado será humano. Por lo tanto, no escapan de los mismos errores y tensiones producidas entre las relaciones. Las pistolas no matan personas, las personas matan personas.