Los grupos sexuales en Facebook y sus encuentros casuales

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  Betzabeth Antonieta ingresó a un grupo de Facebook llamado “Padres y madres solteros viudos divorsiados no importa busca la felicida”.  

Le dijeron que los integrantes suelen coquetear y, si hay ganas, el encuentro termina en sexo físico. Ella prefiere ir al grano: “Sé que no soy muy guapa, pero puedo compensarlo muy bien”, escribe en el muro. Mujeres y hombres le comentaron. Chateó con 33 personas y, de esa cantidad, dos estuvieron con ella.

Esta es una de tantas historias que se viven a partir de una publicación en grupos de Facebook. La modalidad de comunicación se basa en intereses específicos. Si en el buscador se escribe “sexo”, los resultados serán numerosos. Algunos cuentan con más de 100 usuarios. Otros, son secretos (abiertos solo para grupos selectos). El resto, todo lo contrario.

En los muros se leen comentarios provocativos. Algunos alentando a encontrarse en bares, discotecas, plazas, o restaurantes. La mayoría de las publicaciones provienen de hombres dispuestos a pasar un buen rato. Uno de ellos es Gustavo Pereira. Publica una foto y escribe: “Tengo esta botella y este dinero para amanecer con una traviesa. ¿Quién?”. Lo único que recibe es la burla de otros integrantes.

Es obvia la razón. Una usuaria comenta que así nunca se puede llegar a algo concreto. Con tan solo un meme hay posibilidades de fornicar. Solo se trata de ser asertivo. “¿Hasta cuándo seguirán siendo tan babosos? Si las mujeres estamos en esos grupos es porque queremos sexo. A nosotras nos gusta conversar, preparar nuestra mente para enardecer el cuerpo”. La entrevistada ha salido con 10 hombres con quienes chateó. Se acostó con todos más de una vez porque no les parecieron desesperados. Ella odia cuando le envían fotos de penes o cuando le preguntan qué está buscando.

Ante tal rechazo, la mayoría suele rendirse y abandona. Eso produce la dispersión de perfiles necesitados de sexo; choques que entorpecen el proceso de la comunicación entre los integrantes. Tal mudanza significa que cada uno cuenta con gustos específicos adicionales al sexual. No se trata de ser un fracasado, sino de hablar con quien deba, quiera, y pueda. Eso sí: enviar fotos de los genitales no es muy atractivo.

Otro aspecto resaltante es el de las cuentas falsas, pues se prestan para ocultar su verdadera identidad por fines morales. Julián (nombre falso) está casado, y pertenece a un grupo llamado Adictos al sexo. Ha estado con 10 mujeres sin que nadie de su familia se entere. No está allí por carencias, porque él y su esposa gozan de una vida sexual plena. “Es que soy muy perverso, y ella nunca lo entenderá. Eso no significa que no la ame”.

Una especialidad es el intercambio de parejas o swinger. Varían los países o ciudades, pero el fin es el mismo. Los grupos en Facebook se prestan para facilitar los encuentros mediante anuncios de fiestas privadas. Abuelo y Heidi fueron a una. Él estuvo con una mujer pechugona, ella con un hombre dotado. Ambos saciaron su deseo por separado, para regresar a su casa y cerrar con broche de oro.

Así como quienes han sido exitosos al momento de concretar un encuentro casual, hay quienes se conforman con masturbarse. Damián acostumbra hacerlo porque detesta el contacto físico. “Es verdad que soy bien feo, poco gracioso y soy pobre. Estoy como la canción de Juan Gabriel pero es ni amor quiero dar. Solo me gusta algo rápido y hay mujeres están dispuestas a dármelo con tan solo transferirles dinero”.

Definitivamente, Kendra está en lo correcto: la mente es infinita. Facebook es un puente entre lo tangible y lo intangible, depende de lo que se busque. Eso sí… siempre habrá sexo.