Por qué Rogue One no necesita una historia de amor para funcionar

En esta película hay una fuerza mayor
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Vanessa Rodríguez Tinoco
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En esta película hay una fuerza mayor

Star Wars no solo se ha caracterizado por las armas, droides y jedis. El amor también es clave en estas películas, aunque últimamente no tanto.

En la primera trilogía tuvimos la escena icónica de Han Solo y la Princesa Leia, cuando ella le dice “I love you” y él (muy a su estilo) le responde “I know”. En las precuelas, la historia de Anakin y Padmé por su amor prohibido. Incluso, podemos hacernos una idea de alguna que otra relación en The Force Awakens.

¿Pero qué pasa en Rogue One?

En esta película es todo lo contrario (incluso podemos notar que la película empieza de golpe, sin las clásicas letras amarillas y la compañía de la música de John Williams). Es distinto a todo lo anterior en varios sentidos. No precisamente porque ahora la protagonista es mujer (porque ya conocimos a Rey), sino porque el ambiente en que se da la película es más oscuro, con más guerra y destrucción (lo notamos con la fotografía pesada y gris de Greig Faser).

Por lo mismo, Jyn Erso (protagonizada por Felicity Jones) tiene demasiadas batallas que luchar, tanto internas como externas. Más allá de un romance, la meta de robar los planos de la Estrella de la Muerte es lo principal en la película. Tanto así, que no hay tiempo para lo demás. Y tal vez eso es lo que hace que la película sea tan buena. La misión que tienen los personajes es grande y pesa más en la balanza, mucho más que la vida personal o los sentimientos que puedan tener los protagonistas.

A lo largo de la película, podemos ver a Jyn Erso compartir muchas escenas junto a Cassian Andor (protagonizado por Diego Luna). Pero si nos detenemos a buscar signos de tensión sexual, coqueteos, o incluso de enamoramiento entre ambos personajes, nos damos cuenta que no están del todo presentes en la película. Al menos, no como en las anteriores.

Y esto no está mal. Más bien, es refrescante.

Es una realidad actual que existe una tendencia por el protagonismo femenino, y Star Wars no se quedó atrás con esto. Muchos dirán que solo lo hacen para satisfacer a una parte de la población, donde mostrar el rol de una mujer fuerte y decidida (sin la necesidad de una pareja) es simplemente marketing. Pero hay una reflexión que va más allá de ese típico juicio, y es igual de válida.

Veámoslo de esta manera: si Jyn y Cassian realmente tuvieran una relación clara, se perdería la trama principal. No, no estamos diciendo que el amor no se encuentre presente en la película. De hecho, la relación entre Jyn y su padre es importante, pero la diferencia es que esta sí es indispensable en la trama. En cambio, el amor entre Jyn y Cassian solo sería una distracción. Podría ser buena (¿porque a quién no le gusta el amor?), pero innecesaria.

El punto es: Rogue One no necesita una historia de amor para funcionar porque ya existe una fuerza más grande que se roba todo el protagonismo. Y esa fuerza es la perseverancia.

Todos los personajes, antes de morir (porque sí, te dicen desde el principio que es una misión suicida), hacen todo lo que está en sus manos para lograr su objetivo. Y es el esfuerzo, el compromiso, y la valentía de cada uno el motor de la misión. Rebeldes, pero con causa (y por supuesto, esperanza).

Es por eso que, sin duda, más que el amor o el feminismo, lo que realmente podemos aprender de esta película es el valor de perseverar.


I am with the force, the force is with me.