Viajar en Venezuela sin dinero y sin ser robado es un hecho

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Se dice que viajar es bueno para la salud espiritual. Hay quienes hacen caso omiso, y prefieren vivir para trabajar en un mismo lugar durante un día, semana, mes, o año. La rutina encierra cualquier impulsiva idea de dejar todo e irse. Venezuela es un país inestable en lo político y económico, lo que acelera el ritmo laboral de la población para sobrevivir. Sin trabajo no hay comida; ¡hippie!...verdad indiscutible.

Pero no todo está perdido. A pesar de vivir en una situación complicada, hay quienes deciden cambiar de rumbo. Uno de estos viajeros es Eduardo Monzón. A través de crónicas publicadas en su blog, comparte experiencias relacionadas a vivir, descubrir, y disfrutar otros lugares.

Vive en Valencia, y ha estado este año en Zulia, Mérida, Aragua, Bolívar, Sucre, Anzoátegui, Lara, Distrito Capital, y Barinas. Al menos, no como un turista convencional. “Solo me falta conocer Monagas, Amazonas y Delta Amacuro. Mi deseo es conocer toda Venezuela. A donde voy con mayor frecuencia es Mérida, Choroní y Puerto Cabello”.

Hay que lidiar con la inseguridad, pero depende del lugar y circunstancia. Él ha sido víctima del hampa en la Capital de Carabobo. Pero durante los viajes, nada que se encuentra con tal mal rato. Todo lo contrario porque cada camino se presta para conocer personajes de diferentes regiones, que son cordiales e invitan aventones. Incluso estadía o comida durante un día. Eso es suficiente para vivir en el camino, sin saber lo que le espera el día siguiente.

Así es la rutina elegida por alguien que decide mochilear. A diferencia del turismo, esta forma de recorrer regiones países es conocer desde una óptica austera y placentera. “Es viajar de forma más sencilla, sin planificar tanto, sin prisa, sin preocupaciones. Gastas menos dinero y disfrutas de menos comodidades. Turistear es más comercial y más costoso, te involucras menos con el lugar que visitas. Suele planificarse mucho más”.

La naturaleza es el destino que está siendo más visitado por mochileros en todo el mundo. Para Monzón, ese es el mayor atractivo de Venezuela: las áreas vírgenes de arquetipos citadinos y ruidosos. En su página de Instagram se pueden apreciar imágenes de los tepuyes Kukenán, Roraima en el estado Bolívar, panorámicas caribeñas donde se le observa disfrutar de un ceviche en Morrocoy, o también acampando en La Mucuy.

Las comunidades digitales son indispensables para promocionar rutas y compartir experiencias e informaciones para fortalecer estrategias y maneras de viajar. Encontrarse también es otro factor clave si se quiere aprender más acerca de mochilear. Mochileros-Venezuela es el grupo de Facebook merecedor de tales objetivos, que cuenta con siete mil integrantes apasionados por viajar sin prejuicios y con poco dinero.

Aunque es necesario, se puede ser creativo para no depender de unos cuantos billetes. Eso lo saben bien tanto Monzón como cada mochilero. Por eso, han optado por pedir alojo a amigos o familiares. Lo recomendable es visitar lugares cercanos. “Probablemente tengas destinos interesantes que conocer y los pasan por alto al pensar solo en los lugares grandes”.

Una alternativa para evitar ser víctima de la delincuencia es muy sencilla, pero a veces se pasa por alto. Se trata de investigar el lugar. Cualquier vía es válida, sea en internet, periódicos, libros, o anécdotas de otros viajeros. No es una receta mágica, ni hace falta gozar de genio.Cualquier segundo puede ser el último y una manera de extenderlos es siendo precavido ¡no paranoico!. Venezuela, con todo y sus males, es un país donde la bondad aún sobrevive. Solo se trata de actitud, sabiduría, y tolerancia para la incomodidad.

Según un científico, se habla de felicidad en un individuo cuando éste almacena recuerdos a base de experiencias gratificantes. Viajar es un constructor de memorias relacionadas a lugares, personas, y situaciones diferentes a lo habitual. Salir del nido, aunque sea de vez en cuando, no significa que te robarán o matarán en uno de los países más peligrosos del mundo.

Nota: Si después de leer esto te animas a viajar y casualmente eres víctima del hampa, vete de aquí.