un legado de éxito y responsabilidad social

Si lees la historia del emprendimiento latinoamericano hallarás escrito el nombre Eugenio Mendoza Goiticoa en mayúsculas, y junto a él encontrarás adjetivos tales como asombroso, trabajador, audaz y generoso. Sin duda, Mendoza ha sido uno de los empresarios más prósperos y reconocidos que ha dado a luz el continente americano. Basta con citar alguno de sus logros para comprender el valor de su polifacético legado. El Eugenio empresario fundó y dirigió el grupo Empresas Mendoza, un conglomerado de empresas industriales líder en el mercado; el Eugenio político fungió como Ministro de Fomento para mediados del siglo XX venezolano; y el filántropo creó la Fundación Mendoza, la Universidad Metropolitana de Caracas, el Hospital Ortopédico Infantil, entre otras destacables obras benéficas.

Nacido en Venezuela en el año 1906, Eugenio emprendió sus sueños a la edad de 18 años y sin capital. En el año 1926 comenzó sus actividades mercantiles. En aquellos días se asoció con el empresario Moisés Miranda en un pequeño negocio que consistía en la venta de materiales de construcción y que llevaba por nombre Moises Miranda y Cia. Tiempo después, Mendoza, quien comenzó como socio industrial, compró las acciones de Miranda. Fue así que su empresa pasó a llamarse Eugenio Mendoza y CIa en el año 1938, para luego ser conocida como Materiales Mendoza. Así fue como comenzó a labrase su camino hacia el éxito.

eugenio mendoza goiticoa copy

Probablemente el éxito de Mendoza se deba a varios factores. Por su puesto que el ímpetu y el esfuerzo fueron determinante para que un socio industrial, carente de capital, levantará un conglomerado empresarial que estuvo conformado por más de 60 empresas. Entre ellas se encontraron la Venezolana de Cementos, Proagro, Cavani Sociedad Financiera, Venezolana de Acciones Industriales, Productos EFE, Banco Hipotecario de la Vivienda Popular, Inmobiliaria La Paragua, entre otras. Ahora bien, además de su gallardía, quizás el valor agregado que impulsó

a Eugenio hacia el éxito se halla en su modo de ver la relación que debe existir entre la empresa y sus empleados.

Mendoza logró sintetizar todas sus facetas — la de empresario, la de político y la de filántropo — al ser el precursor de la responsabilidad social empresarial en Venezuela. En este sentido, otro gran americano, Arturo Uslar Pietri, dijo en su Biografía sobre Eugenio Mendoza: “Desde que comienza a crecer el volumen de sus negocios quiere que los que trabajan con él reciban una parte de esa nueva riqueza (…) Para él el problema no se limitaba a pagar más o a brindar mejores condiciones de trabajo, sino a lograr inteligentemente transformar la vida del trabajador, crearle metas de bienestar, hacerlo más consciente y celoso del progreso social y estimularlo a participar mejor y más directamente en una nueva forma de existencia en la familia y en la sociedad que le brindara más y más solidas satisfacciones.”

Aprendiendo con el ejemplo

La preocupación que Eugenio tenía por sus empleados es envidiable. El impacto social que dejaron sus empresas es digno de emulación. Sin obligaciones legales inicia la participación de sus trabajadores en la utilidad anual. Construye un sistema de dotación de vivienda con la participación de la empresa y de sus empleados. En fin, al entender que los negocios son máquinas que requieren del buen estado de cada una de sus partes y de sus engranajes, elevó la labor del emprendedor.

Hoy en día, los negocios más exitosos de Latinoamérica y del mundo han entendido que el bienestar de sus empleados es vital para el buen funcionamiento de la empresa. Gran parte de ellas han abierto un espacio en su organigrama para colocar un departamento dedicado a la felicidad de sus trabajadores. De ahí que en algunas empresas el departamento de recursos humanos ha concebido la figura de un Gerente de Felicidad. Tal vez el nombre del cargo te suene quijotesco, pero en realidad está comprobada su extraordinaria efectividad.

La gestión de la felicidad se encarga de escuchar las carencias de los trabajadores y solventarlas a través de la empresa en la medida de lo posible. Open English, el coloso del e-learning hispanoamericano, tiene un Director de la Felicidad. Una de las herramientas que han aplicado es enseñar la lengua inglesa a cada uno de sus empleados para fomentar su desarrollo individual, trabajen en cualquiera de sus áreas.

Como ves, se trata de descubrir lo que puede hacer tu empresa por tus trabajadores. Si te dedicas a ofrecer materiales de construcción, apoya a tus trabajadores en la construcción de sus hogares; si te dedicas a en enseñar inglés, pues enséñaselo a tus trabajadores; incluso, si te dedicas al emprendimiento, entonces ayúdalos a emprender. Actualmente, el intraemprendimiento es un concepto fundamental dentro de toda organización. Apoyar el emprendimiento desde el interior de tu negocio implica el fomento del empleo, la sana competitividad y, por lo tanto, el crecimiento de tu negocio.

Sigamos el legado de Eugenio Mendoza:descubramos el verdadero valor de nuestros empleados. No reduzcas el valor de una empresa a la acumulación de riquezas. El verdadero valor de una empresa se haya en la posibilidad de trascender en la vida misma y en la vida de los demás. Por lo tanto, cuida de cada una de esas personas que hacen posible el crecimiento de tu compañía y recuerda

la mejor forma de medir el éxito de un negocio es a través de las sonrisas de todos y de cada uno de sus integrantes.

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