Hace exactamente dos semanas y tres días comencé por primera vez con un reto que, por sus consecuencias teóricas y prácticas de eficiencia y optimización del tiempo, me llevarían a la cima soñada por cualquier emprendedor: un futuro en Sillicon Valley. Este reto se conoce como “el reto de las 5am”.

La semana pasada envié un reportaje sobre el seguimiento de mi experiencia desde que comencé con el reto. En este comenté mis conclusiones, opiniones, pros y cons que encontré al estrenar este llamativo hábito durante una semana. Recuerdo que, sin entender mucho lo que implicaba consigo el despertarse diariamente a las 5:00 am, sufrí muchas consecuencias (más malas que buenas). Los principales problemas los clasifiqué en dos. El primero era un problema muy sencillo de arreglar, pero importante tomarlo en cuenta. Levantarse cuatro horas antes que el resto de las personas no es una ventaja si no se tiene algo qué hacer. Es decir, mi problema era que me despertaba antes, pero no aprovechaba ese tiempo de concentración y soledad para algo relativamente útil e importante. La mayoría del tiempo la pasaba en mi escritorio luchando mentalmente para no volverme a la cama. El segundo y mayor problema comenzó por la falta de experticia e inexperiencia de mi parte. Me levantaba a las 5:00 am, sí es verdad, pero no dormía las ocho horas de sueño recomendadas ya que seguía con la costumbre de dormirme a las 24:00 por las noches. El dormir tan poco obligó repentinamente a mi cuerpo a tener la necesidad de dormir siestas por la tarde para recuperar el sueño, lo que trajo consigo respuestas indeseables. Cambios de horario, siestas y desacostumbres experimenté durante esa semana. Poco a poco, fui mejorando hasta conseguir adaptarme al nuevo estilo de vida. Sí, este hábito implica un nuevo estilo de vida principalmente porque se vive a un ritmo diferente de la mayoría. Siempre se está un paso por delante. Se anticipa el día, se comienza con ganas y concentración total, y se han aprovechado ciertas horas que difícilmente se encuentran en el horario normal.  Por esta razón, hoy quisiera contarles un poco más sobre mi segunda semana del reto.

Evidentemente, tuve grandes mejoras con respecto al cambio de ritmo. Finalmente conseguí adaptarme al nuevo horario diario, empezando el día a las 5:00 y acostándome en la cama a las 21:30 – 22:00. Consecuentemente, logré abandonar las siestas repentinas en medio del día y volver a un ritmo del 100% de trabajo. He logrado aprovechar con amplitud esas horas de concentración por las mañanas, ya que he estado utilizando una hora para comenzar con ejercicio físico y ducha –lo que hace comenzar el día con buen humor. Aunque no parezca, comenzar el día habiendo realizado un poco de ejercicio físico cambia radicalmente el approach hacia el día. Uno se siente con ganas de empezar el día y “comerse el mundo”. Luego de la hora de ejercicio, utilizo el resto del tiempo (antes de que comience el día universitario normal) para realizar específicamente dos cosas. Dedico mis horas restantes para enfocarme en algún proyecto personal específico al cual no tenga tiempo de dedicarle durante el día universitario normal. En mi caso personal, he estado dedicando esas horas de concentración para pensar en el futuro, realizarme planes de vida, proponerme metas diarias, semanales, mensuales y anuales. De esta manera, he estado clasificando mis días exitosos cuando he logrado conseguir las metas propuestas. Además, puedo pensar en grandes proyectos que quisiera hacer, y aprovecho la soledad para trabajar en ellos. Otros días he aprovechado estas horas para terminar o hacer aquellas cosas que uno nunca tiene tiempo de hacer durante el día (repasar alguna asignatura de la universidad, leer algún libro, leer las noticias) Gracias a Dios, esta semana no hemos tenido exámenes y largos deberes universitarios, por lo que he podido dedicarme un poco más a mi persona y mis proyectos, por lo que no puedo asegurar que los resultados fueran los mismos si algo de esto hubiese cambiado.

Para concluir, quisiera decir que este reto me ha ayudado a tomar un nuevo estilo de vida en donde tengo tiempo para enfocarme en mis proyectos personales y metas –algo que no hubiese hecho por mí mismo. Solo llevo dos semanas en el reto, es decir, no soy ningún gurú ni experto en el tema, pero puedo decir a experiencia propia que es una ventaja ya que me proporciona una gran cantidad de tiempo que, en mi caso, la he dedicado al crecimiento personal. Es una actividad que implica mucha voluntad y sacrificio pero se logra pensar en cosas más importantes que en el trabajo o la universidad misma –en mi caso. Ayuda a salirse de la rutina para pensar si uno está satisfecho con su vida y sus proyectos. Quisiera hacer énfasis en expresar que es importante saber utilizar ese tiempo, porque si no, según mi experiencia no valdría la pena. Es un estilo de vida que implica vivir a contra corriente, con nuevos horarios y grandes sacrificios, pero que valen la pena si uno está dispuesto a trabajar en grandes proyectos personales.

Aún sigo experimentado, probando las ofertas que me ofrece este hábito, pero día a día encuentro hallarme más en este estilo de vida. Como dije antes, esto podría haber cambiado dependiendo de la situación. No es una ciencia exacta. Cada quien puede encontrarse con diferentes perspectivas del reto, por lo que los invito a participar y emprender este estilo de vida que al parecer ha tenido mucho éxito para grandes personajes del mundo. Mientras tanto, yo seguiré enfocándome en mi tercera semana para enviarles mi nueva experiencia.

Un saludo.