A la parrilla Sabe Mejor - Komienza | Vive tu vida al máximo

A la parrilla Sabe Mejor

Author:
Publish date:

No es casualidad que al referirte a la parrilla te topes con un sinfín de opiniones. Hay quienes le temen, otros que dicen conocerla y pocos que presumen de dominarla. Y es que esta técnica de cocción –considerada por muchos  un arte- constituye una de las más arraigadas tradiciones gastronómicas de nuestro continente.

Ahora bien, podemos preparar a las brasas una gran variedad de exquisiteces; desde pescados hasta aves, pasando por vegetales y frutas. Pero, la verdadera prueba para un parrillero es la carne roja.

A propósito de ello, encontramos que durante el Siglo V a.C. en la denominada Antigüedad clásica, existía un “contraste” entre quienes consumían carne y aquellos que se decantaban por los granos u otros alimentos. En este sentido, la clase pudiente de aquel entonces festejaba con grandes cantidades de carne, a diferencia de la gente pobre. En Venezuela, los encargados de incorporar esta tradición en nuestra cultura fueron los llaneros; gracias a esto, hoy en día podemos deleitar a nuestros invitados con una parrilla de fin de semana.

Volviendo un poco a lo que mencionábamos al principio, cada quien argumentará que su parrilla “es la mejor”. Con adobos, técnicas y particularidades, todo aquel que se propone asar un alimento a las brasas intentará hacer de su preparación una obra maestra. Lo cierto es, que para ser un maestro parrillero se debe dar la respectiva importancia a cada uno de los momentos que conforman la cocción a las brasas.

El fuego es parte esencial de la parrilla. Durante la cocción, es lo primero en aparecer y lo último en desaparecer. Por tanto, el éxito de una parrillada dependerá, en gran forma, de qué tan constante sea tu fuego y la correcta preparación en torno a su encendido.

Como expone Otto G. Gómez P. en su libro Parrilla nuestra cocina a las brasas:

“Cada fuego que encendemos tiene vida propia y desde la primera chispa hasta la última brasa candente es posible aprovechar esa alquimia que denominamos combustión para obtener deliciosos resultados”.

Este puede ser a base de leña o carbón vegetal. Ambos aportan sabores únicos a nuestra carne y desprenden un aroma u olor característico que le hace agua la boca a cualquiera.

La parrilla es muy versátil en cuanto a la gran variedad de alimentos que se pueden preparar en ella. Las famosas carnes rojas son el principal atractivo en las parrilladas, pero hay quienes se atreven a ir más allá y preparan pollo, pescado y cerdo. No es menos importante la cuota de acompañantes que se le quiera dar a cada plato, por eso existen vegetales y embutidos –como los conocidos chorizos, morcillas y chistorras- que son bien recibidos por el calor de las brasas.

Sin embargo, considero que los alimentos no son los únicos protagonistas de esta fiesta culinaria. Los comensales y el ambiente son –en mi opinión- el factor determinante para que esta tradición sea tan reconocida mundialmente. Pues, son muchos los países donde la parrilla forma parte de su cultura, entre ellos: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Venezuela, Estados Unidos, España, etc. Cada uno le da su “toque” especial y tiene sus formas de preparación. Pero, todos coinciden en que la parrillada se traduce en un ameno compartir y un ambiente propicio para la recreación y el disfrute de las actividades al aire libre.

Ya para cerrar –porque me está dando hambre- decir que toda parrilla está compuesta por momentos, sensaciones y vivencias que cocinamos a fuego lento, junto a nuestros seres queridos. Y es que un ameno compartir es, además de la jugosa carne, lo que más se disfruta de las parrillas. Por eso, asegúrate de tener no solo la mejor carne, sino la mejor compañía… y así, !la parrilla comienza!