La Anatomía del Fracaso

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Es difícil tener una idea increíble con la que quieras emprender mientras piensas en todas las posibilidades que tienes de fracasar. A nadie le gusta el fracaso, todos queremos ser exitosos desde el momento en que comenzamos a trabajar en nuestro startup, pero el miedo es capaz de robarnos la iniciativa y bloquearnos, quizás dejandonos por siempre en la oficina que tanto odiamos por miedo a arriesgar.

Probablemente uno de los fracasos más sonados fue el de Steve Jobs. Forzado a renunciar en 1985 de Apple, creó NeXT, iniciativa que gestó una estación de computadoras para educadores, pero fallas técnicas y monetarias llevaron a este proyecto al declive. Para Jobs, su fracaso fue causado por no trabajar con la gente correcta y no contar con los recursos suficientes.

A pesar de haber sucumbido, el emprendedor del sector informático aprovechó la experiencia como una especie de laboratorio de ideas. Decidió regresar a Apple, donde creó el iPod y el Ipad, artificios que hicieron de la empresa un éxito; según la revista Fortune, fue la más admirada en el mundo entre 2008 y 2012.

Enfrentar el fracaso es mejor que evitarlo, es un proceso difícil pero no representa un límite para todos los que deseamos aportar algo al mundo. Algunas causas son:

1-Enamorarse de una idea: creerás que es la mejor del mundo, pero debes estar dispuesto a revolucionarla y adaptarla al contexto. De lo contrario, tu empresa no crecerá. Si no puedes renunciar a la idea original cuando sea necesario y hacer las modificaciones pertinentes, el negocio podría quedar a medias e ir a la quiebra antes de empezar. Debes estar dispuesto al cambio y tener en cuenta que el panorama de los negocios muta rápidamente y exige planes imprevistos que puedes analizar si actúas con mente estratégica.

2-Falta de planificación: debes tener cada detalle medido. Para desarrollar un modelo de negocios no es necesario ser un experto, puedes usar el modelo Bussiness Canva de Lean StartUp. Sal a la calle, habla con la gente y pregúntales si les gustaría adquirir tu producto. Si no planificas y haces todo a tientas tendrás el fracaso asegurado.

3-Fallas administrativas: recaudar fondos es un proceso difícil y algunas veces lento y frustrante. La mayoría de empresas no llegan a tener dinero suficiente durante los primeros meses. Por ende, debes aprender a manejar efectivamente el dinero (si, a ser tacaño), gastando demasiado no serás capaz de levantar la próxima ronda de capital. Concentrate en mantener los gastos bajo control durante un buen tiempo.

4-Características del mercado: estudia el terreno. Aprende de la competencia e intenta que tu empresa siempre sea mejor o al menos más llamativa. Si solo confías en tu idea y en tu plan de negocios estarás trabajando a ciegas en el mercado y otras compañías aplastarán tu proyecto.

5-No contar con un equipo o con un socio adecuado: al emprender siempre buscamos al mejor amigo, a la persona que por causalidad coincidió con nuestra idea, pero no por eso significa que consigamos al socio más comprometido o capaz. La falta de interés de tus compañeros puede influir fuertemente en la realización de tus ideas, sea porque no están dispuestos a trabajar eficientemente o porque no tienen una visión a largo plazo. Sé selectivo y exigente a la hora de encontrar a un compañero de negocios.

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Estas son algunas de las causas, pero sucede que también un emprendedor fracasa por cuestiones inimaginables. No te sorprendas si algún día el fracaso toca a tu puerta, cuando ese día llegue ten en cuenta que con esa experiencia podrás:

1- Tener mejores expectativas sobre tu negocio: durante la angustia aprendemos a valorar cosas que antes pasábamos por alto. También podemos llegar a entender que la noción que cada persona tiene sobre el éxito es diferente y eso nos ayudará a evolucionar progresivamente.

2-Convertir las curiosidades en oportunidades: generalmente la curiosidad conlleva al fracaso, pero si la aprovechamos para seguir nuestros intereses y pasiones a través de una iniciativa de emprendimiento, podremos encontrar las respuestas correctas y convertirlas oportunidades.

3-Adquirir herramientas y habilidades para administrar bien tu proyecto: la curiosidad para algunos emprendedores se transforma en pesar porque solo se quedan con la interrogante "qué pasaría si". El deseo de conocer y tener respuestas nos proporciona las herramientas para entender, no sólo cómo ejecutar mejor nuestro proyecto, sino también lo que se debe evitar. El fracaso vuelve a los emprendedores en personas valiosas  y experimentadas.

4-Aprender a definir metas y trazarse nuevos desafíos: experimentar un fracaso te enseña a  ser abierto y transparente sobre sus metas y desafíos. Con base en la experiencia puedes determinar hasta dónde puedes llegar y aprender a discernir cuál es el siguiente paso a dar sin poner en riesgo a tu equipo y a tu empresa.

5-Desarrollar la confianza y trabajar la paciencia: para algunos el vivir un fracaso se basa en el temor de ser percibido como un perdedor. Lo importante es despojarse de los prejuicios presentes que se tiene sobre sí mismo, pensar en que sí se puede y tomar todas las posibilidades que se encuentren al alcance. Quizás tardes 3 días o 2 años en lograrlo, pero debes tener paciencia y dedicar tu tiempo a tu sueño.

6-Superar rápidamente el posible fracaso siguiente: un verdadero emprendedor no es el que se queda sentado a ver qué pasa, al contrario, es el que se levanta y plantea soluciones a los problemas. Es posible que al principio sea difícil, pero con el tiempo los fracasos se convertirán en algo tan habitual que tu energía se activará rápido, dejarás que el temor te motive a hacer las cosas mejor y podrás solucionarlo con mayor facilidad y sapiencia.

Muchas personas fallan apenas dando el primer paso. Algunos caen y temen levantarse, otros simplemente se levantan y siguen caminando.

Algo que debes aprender es que los emprendedores no temen al fracaso, al contrario, lo enfrentan y buscan obtener lecciones valiosas que solo puedes encontrar en estas situaciones. El fracaso puede ser poderoso si sabes usar las cartas a tu favor, porque después de los obstáculos viene el éxito y sin riesgo no hay aventura.