Siguiendo el ejemplo de los grandes líderes

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Quién no ha tenido una mala experiencia con una aerolínea por malos tratos, impuntualidad injustificada, pérdida de maletas, sobreventa de boletos, etc? ¿Alguna vez has tenido un jefe que en vez de inspirar o guiar, te trató como ganado, no te hizo sentir seguridad, fue un patán o simplemente no estuvo a la altura? Probablemente podrás responder que sí a alguna de las dos preguntas, quizás a las dos. ¿Que tienen en común? La ausencia de una palabra clave en el liderazgo y en la vida: servir.

El servicio es la mayor cualidad que un líder o una empresa deberían tener porque es aquello que los va diferenciar de los demás, y sobretodo, los va hacer ganar la confianza y fidelidad de sus clientes o seguidores. Veamos, un líder que solo esté interesado en figurar, en sobresalir, en estar sobre una tarima o bajo un reflector, en ser el centro de atención es un líder patético. Podrá sonar fuerte pero sí, es patético porque su fin es él mismo y no el aportar algo por los demás, el ayudar, el transformar. Con las empresas es igual, el mismo Henry Ford lo dijo “Un negocio que sólo hace dinero es un pobre negocio”.  Y aparte, ambos casos están destinados, más temprano que tarde,  al fracaso.

Ahora veámoslo desde el otro lado. Simon Sinek, uno de mis autores de liderazgo preferidos, tiene un TED Talk famosísimo llamado “How great leaders inspire action” (Como los grandes líderes inspiran la acción). El mensaje más importante de la charla es que “la gente no compra lo que haces, la gente compra el porqué lo haces” y -aquí me desvío un poco de la charla- ese porqué suele estar asociado al servir. Ese porqué es lo que estás aportando a la sociedad, como estás transformando a los demás, como es tu forma de ayudar y eso precisamente es el servicio. Ahora veamos dos ejemplos de esto.

Raúl González Blanco, ex capitán del Real Madrid y de la selección española de fútbol, se retira del futbol este fin de semana con los New York Cosmos jugando la final de la NASL en Estados Unidos. A través del mundo se han manifestado miles dándole las gracias a Raúl por sus más de 20 años de fútbol y, especialmente, por su ejemplo dentro y fuera del campo. Raúl nunca ha sido jugador más rápido ni el más habilidoso -si muy inteligente-, su mayor cualidad es el nunca rendirse, el dejar todo en el campo. Siempre el primero en llegar al entrenamiento, machacarse entrenando, y el último en irse de este. Lo que más admiramos de Raúl es su dedicación, el corazón y sacrificio, nunca buscando brillar él sino el equipo. El jugar al fútbol, no del teatro, que tanto vemos ahora, sino del fair play, del juego limpio (ni una tarjeta roja en toda su carrera); sabiendo ganar con honor y respeto hacia el rival y perdiendo con dignidad, sin poner excusas ni culpables. Cuando le tocó estar en la banca y ya no fue convocado a la selección lo aceptó sin una crítica sabiendo que el equipo era más importante y grande que él. Raúl se convirtió en el ídolo de toda una generación - mi ídolo- por sus genialidades en el campo pero principalmente por su ejemplo, por su liderazgo, por su servicio.

Real Madrid CF v Al-Sadd - Santiago Bernabeu Trophy
Chacon

Walt Disney Company, una de las compañías más rentables del mundo. Siempre en constante crecimiento e innovación, es una maquina de hacer dinero. ¿Pero sólo hace dinero? Para nada. Todos crecimos viendo películas de Disney -y seguimos haciéndolo, así sea de vez en cuando-. El sueño de todo niño -y no tan niños- es ir a Disney World. Su misión no es otra sino “Make people happy” (Hacer a la gente feliz), así de simple. Su secreto: el servicio, eso es lo que los ha hecho ser tan exitosos. Por eso la gente es fiel con Disney y siguen confiando en ellos. El mismo Walt lo dijo “Hagas lo que hagas, hazlo tan bien para que vuelvan y además traigan a sus amigos”. No es sólo el ratón Mickey, su objetivo siempre es la gente, es hacerlos feliz y eso no es sino otra forma de servir.

Kratos es el emprendimiento que junto a mis socios, Carlos y Ángel, estamos arrancando - o, dicho de otra manera, comenzando-. Nosotros creemos en retar la realidad, en plantear nuevos esquemas y en usar el liderazgo para transformar. Estamos convencidos de que nuevos tiempos requieren nuevos líderes, y nuevos líderes requieren, nueva formación; ofrecemos campamentos, cursos, talleres y consultoría en liderazgo para jóvenes. Este verano tuvimos nuestras primeras temporadas de campamento. Días antes de comenzar estábamos un poco preocupados por cómo podía salir todo. Mi socio Carlos tuvo la oportunidad de comentarle nuestra preocupación a una amiga de su mamá que es actriz, Gladys Ibarra, ella le respondió -y acá parafraseo- “la gente perdona los errores técnicos si ven que dejas todo de ti en escena, la gente perdona los pequeños errores si te ocupas de la parte humana”. Eso nos inspiró. Ciertamente tuvimos errores de principiantes pero seguimos su ejemplo, dejamos todo en el escenario. Nuestro objetivo esas semanas no era hacernos millonarios sino empezar, probar que nuestra idea valía la pena y podía transformar la vida de esos jóvenes y de nosotros. Así fue. Ibamos a sacar dos temporadas y terminamos sacando tres a petición de los participantes. Quizás nos faltan muchas cosas pero seguimos la misma receta que tantos líderes y empresas exitosas han hecho: servir.

Los invito a que pongamos la parte humana primero. No seamos como aquella aerolínea o jefe que nos hizo pasar malos ratos. Puede que nuestro emprendimiento no tenga muchísimas cosas. ¡Eso es lo normal! Precisamente por eso son emprendimientos. No se empieza teniendo el gran capital, toda la experiencia y el gran renombre, para nada, precisamente por eso se trabaja. Lo único que no nos podemos dar el lujo de que nos falte es el servicio. Si nos falta el servicio como punta de lanza, estamos condenados a ser parte de la estadística de los fracasos. Confiemos en nosotros y en nuestra capacidad para servir. ¡Vale la pena!

“He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste, también olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir”
- Maya Angelou -