Denominación Origen: la historia del Cocuy de Pecaya

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“Para beber cocuy, uno no se debe apurar mucho. Beba un palo y se aguanta un poquito. Así se bebe el cocuy, aguantaíto”

Esto aconsejan los artesanos cocuyeros, quienes producen una bebida obtenida a partir de los jugos fermentados y, posteriormente, destilados del Agave cocui, una planta que nace en las cordilleras del occidente venezolano, especialmente en los estados Lara y Falcón.

En nuestro país, existen muchos alimentos ligados a su región productora, tales como: el queso guayanés, el chorizo carupanero, el dulce de leche coriano, entre otros. Sin embargo, son pocos los productos respaldados legalmente con Denominación de Origen. Uno de ellos, es el cocuy de Pecaya, que la recibió en el 2001.

 Ahora bien, ¿qué es una Denominación de Origen? En líneas generales, se trata de un certificado que otorga el Estado a un producto cuya calidad o características se deben fundamental y exclusivamente al medio geográfico en el que se produce. De esta manera, el Estado protege a los productores -bajo un estricto marco legal- y se le brinda al consumidor una garantía de atributos únicos en el mundo.

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Un poco de historia

Nos remontamos a la época precolombina, donde nuestros indígenas Ayamanes, Gayones y Jira-haras utilizaban la planta de cocuy con fines medicinales, artesanales y religiosos; además de aprovecharla como materia prima para obtener la bebida anteriormente mencionada. A partir de ella, se obtenían también azúcares naturales, sustancias jabonosas y la fibra del “dispopo” para elaborar el tejido de sus hamacas, alpargatas y bolsos.

  A propósito, el colonizador español Gonzalo Fernández de Oviedo, narraba en su obra Historia General y Natural de las Indias:

“El cocuy es útil y buena hierba, porque se hacen de ella muchas cosas: hilo, cuerdas y sogas. En tiempos de necesidad, a falta de maíz y casabe, es manjar para suplir el hambre y no tiene mal sabor”.

A principios de la década de los 50, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, se aprobó una ley que establecía que las bebidas alcohólicas que se expendiesen legalmente en el país no podían superar los 50 grados alcohólicos. De esta manera, el licor de cocuy pasó a la clandestinidad. Aun así, su producción no desapareció y después de medio siglo de clandestinidad, el 15 de noviembre de 2005, se declaró al Agave cocui como patrimonio natural, ancestral y cultural de la nación.

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Paso a paso…

Para elaborar el cocuy, primero se seleccionan las plantas maduras; es decir, que tengan más de siete años. Luego, se cortan sus hojas para dejar la parte interna -conocida como “penca”- al descubierto. Posteriormente, se hornea la penca en hornos artesanales de tierra elaborados al ras del suelo. De esta manera, sus paredes recubiertas con piedras la cocinan lentamente para concentrar sus azúcares.

A continuación, se extrae el jugo para someterlo a un proceso de fermentación y posterior destilación. Esta última, se realiza en alambiques artesanales que, originalmente, eran de cobre. Así, se obtiene una bebida transparente de fuerte aroma y sabor.

Cabe destacar, que existen varios tipos de licor de cocuy. Entre ellos, encontramos: el cocuy reposado (se deja reposar durante ocho meses en barricas de añejamiento, lo que le da un color marrón claro) o el cocuy añejado (ha pasado más de diez años en barricas de madera, lo que le brinda un sabor característico, asociado al chocolate).

Finalmente, los invito a probar esta particular bebida que, con identidad propia, va abriéndose paso en la alta gastronomía local.