En esta oportunidad, no nos referimos a piedras preciosas. Si bien es algo parecido, por su alto costo, nos encontramos frente a uno de los lujos más preciados de la gastronomía.

La trufa, fruto de un hongo subterráneo, se ha convertido en una exquisitez para los paladares por su gran sabor y exclusividad. Conocida y apreciada desde la Edad Antigua, es valorada por su profundo aroma, capaz de potenciar cualquier preparación sencilla.

 (Foto: Acelgas.com)

(Foto: Acelgas.com)

¿Por qué tanta lujuria?

Lo que las hace un objeto de deseo es que son realmente difíciles de conseguir. Crecen naturalmente en las raíces de ciertos árboles, como: el roble y el avellano.

Uno de los mejores cultivos está situado en la Provincia de Soria, España donde, durante la temporada de invierno, se llegan a producir varias toneladas de trufas al año. Este proceso puede tardar hasta unos 20 años para que comiencen a brotar, por lo que su cultivo no es tarea fácil.

Aunado a esto, es importante destacar que en los fogones se utiliza este producto en pocas cantidades. Su exclusivo aroma y característico sabor hacen que con mínimas muestras, se pueda degustar toda su intensidad.

Su recolección… ¡y tu bolsillo!

Estas delicias están ubicadas debajo de la superficie del suelo, a unos 20 cm de profundidad, aproximadamente.

Para recolectarlas se requiere de paciencia y buen olfato. Antiguamente, los cerdos recogían las trufas por su habilidad de encontrar las de mayor tamaño. Sin embargo, estos animales eran complicados de adiestrar y transportar. Es por ello que, actualmente, se entrenan perros para llevar a cabo dicha labor.

Por consiguiente, el arduo trabajo se ve reflejado en el precio de este exótico alimento, que puede llegar a costar hasta 1.000 euros por kilo.

 (Foto:diariodegastronomia.com)

(Foto:diariodegastronomia.com)

Como verán, este codiciado ingrediente entraña todo un mundo de misterio a su alrededor. Encontrarlo equivale a descubrir un tesoro y degustarlo es un auténtico placer. Por eso, quienes somos amantes del buen comer, lo consideramos un regalo de la naturaleza que nos deleita en cada bocado.