Más criollo que… ¿un sushi?

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Sí, leíste bien. Sushi.

A decir verdad, catalogaría mi afinidad por estos “bocados asiáticos” como un gusto adquirido. Después de todo, el hecho de tener que masticar, saborear y tragar pescado crudo, ciertamente no me llamaba la atención y mucho menos, me apetecía. Sin embargo, ante tantos colores y texturas, me incliné a probar los exóticos sabores que ofrecía ese manjar envuelto en arroz y algas.

Sushi

Así como yo, muchas personas pensaban dos veces antes de aventurarse en esta odisea culinaria. Por eso, los menús especializados de la capital comenzaron a ofrecer distintas variantes para satisfacer todas las necesidades: desde la tempura (fritura rápida japonesa) hasta aderezos dulces, pasando por distintas frutas y guarniciones.

Y es que el sushi en Venezuela “pica y se extiende”. Actualmente, abundan las cadenas de comida rápida japonesa –también conocidas como sushi bar- en el país. Ya lo decía, años atrás, la revista Venezuela Gourmet:

“Su éxito se debe a lo exótico de sus recetas y la sencillez que caracteriza su preparación a la vista del público”

En nuestro país, los primeros restaurantes japoneses se fundaron a finales de los ochenta, con el objetivo de servir a los ejecutivos de las trasnacionales niponas instaladas en la capital. Hoy en día, se desconoce el número exacto de locales que ofrecen esta especialidad pero, según la Embajada de Japón en Caracas, existe casi un centenar de ellos.

Como bien sabemos, un ingrediente básico en la elaboración del sushi es el arroz. Este, a su vez, forma parte fundamental de la dieta del venezolano (a pesar de ser visto como un lujo, debido a su alto costo actual). Por su parte, ingredientes tropicales como: el plátano, el aguacate y el mango se han ido incorporando al famoso “rollito”, deleitándonos bocado a bocado. Todo esto contribuye a la fusión del sabor criollo con esta milenaria técnica japonesa.

De esta manera, hemos adoptado y “tropicalizado” esta receta, al punto de asombrarnos con cada combinación y estar en constante búsqueda de aquellos sabores que despierten nuestra curiosidad, abran nuestro apetito e invadan nuestro paladar.

Mas criollo que