Ugh, ya revisé la nevera tres veces. 

DANOS UN LIKE EN FACEBOOK  

A veces es sorprendente la cantidad de personas que escuchamos decir “aquí fastidiado”. Lo pensamos muchas veces y suele ser una respuesta al tan común mensaje “¿qué haces?”. Con tantas cosas que nos ocupan estos días, estar aburridos debería ya ser una reliquia de una época sin internet, redes sociales, televisión, tiendas 24/7, cines, consolas de videojuegos, mensajes de texto y otra miríada de posibilidades que están disponibles hoy en día para entretenernos.

Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de entretenimiento intenso y constante a nuestra disposición, seguimos aburridos. Por lo menos la mitad de nosotros estamos aburridos frecuentemente en casa o en la universidad, y estamos seguros que probablemente dos tercios sufrimos aburrimiento crónico en el trabajo (not a real thing). Hay días en que todo nos aburre; el papeleo, el viaje hasta la casa, las reuniones, lo que pasan en TV, incluso Facebook nos aburre por estar lleno de los mismos posts de la misma gente. Pasamos nuestros fines de semana en las fiestas aburridas, viendo películas tediosas e incluso cuando hay un día feriado nos aburrimos.

Hay una serie de explicaciones para nuestro aburrimiento. Una, de hecho, es parte del problema: estamos sobre-estimulados. Entre más entretenidos estamos, más entretenimiento necesitamos para sentirnos satisfechos. Cuanto más llenemos nuestro mundo con movimientos rápidos, intensidad y estimulación cambiante, más nos acostumbramos a eso y nos volvemos menos tolerante a niveles menos rápidos de entretenimiento.

Por ende, las actividades más lentas, como leer informes, estar sentados en reuniones de trabajo, ir a clases, asistir a conferencias o estudiar para los exámenes nos aburren porque estamos acostumbrados a diligencias de ritmo más rápido.

Según el mundo de la ciencia, nuestra capacidad de atención ahora se piensa ser menor que la de un goldfish (ocho segundos, gracias). Siempre estamos buscando la novedad porque produce un efecto positivo de la dopamina, el químico para sentirse bien en nuestro cerebro. El cerebro cuando se da cuenta que existe este nuevo estímulo considera que ya no es nuevo y después de un tiempo nos aburre. Para encontrarnos con esta misma dopamina placentera, buscamos nuevas fuentes de distracción.

La cantidad de tiempo que pasamos viendo las pantallas también es culpable. Aunque parece que vivimos en un mundo variado y emocionante con una gran oferta de entretenimiento al alcance de nuestras manos, esto es en realidad, el problema. Muchas de estas diversiones se obtienen en formas muy parecidas - a través de nuestros dedos. Pasamos gran parte de nuestra vida laboral tocando nuestro teclado de la computadora, tablet o celular. Buscamos la estimulación que nos produce ver películas, leer libros, ver las noticias, interactuar con amigos a través de Internet o nuestro teléfono. En promedio pasamos seis a siete horas frente a las pantallas de nuestros teléfonos, tabletas, computadora y televisión todos los días. Entendemos que los millennials somos multi-tec, pero damn, eso no es bueno para nuestra retina.

Todo es simplemente aburrido. En lugar de hacer cosas que involucran que nuestra mente piense un poco más, como deportes, música, pintura, cocina, etc. para quitarnos el aburrimiento de encima, volvemos a caer en el mismo esquema de ver las pantallas por gran parte de nuestro día. Lo irónico es que mientras nuestros celulares deberían permitirnos llenar cada momento con cosas increíbles, este medio de entretenimiento ha llegado a ser tan repetitivo y rutinario que ya es una fuente de aburrimiento.

¿Qué no es aburrido? Nuestro newsletter. Ya sabes qué hacer.