¿En las rocas, con agua o con soda? Lo cierto es que existen muchas maneras de disfrutar esta bebida, tan conocida como desconocida.

Y es que este “compañero de fiestas” es invitado muchas veces a congeniar entre nosotros, pero en realidad no sabemos de dónde viene. Algunos dicen haberlo visto, por primera vez en Irlanda; otros alegan que es oriundo de Escocia. Averigüemos pues, la solución al presunto dilema.

Los irlandeses

Los primeros escritos sobre el whisky en Irlanda datan del año 1405. En esta época, dicha bebida era destilada por los monjes cuando Europa vivía tiempos muy difíciles, en materia religiosa.

Un grupo de monjes, procedentes de Oriente Medio, trajo consigo el alambique. Este objeto se utilizaba para destilar perfumes. Sin embargo, los irlandeses no tardaron de darle diversos usos. De esta manera, nació el Uische Beatha o Agua de la Vida en irlandés.

Este nombre se debe a que, como en esa región no tenían acceso a medicinas, la única alternativa para curar los males era un brebaje que se preparara de esta forma, ya que el alcohol es un combatiente natural de las bacterias nocivas en el cuerpo. Sus beneficios se propagaron rápidamente de boca en boca, popularizando el producto en todo el país.

El whisky irlandés es elaborado a base de cebada y se caracteriza por su triple destilación que lo hace suave y delicado. Así pues, cuenta con un sabor más puro a la par que dulce y una mayor graduación alcohólica.

Los escoceses

La reseña más antigua en Escocia data del año 1494. También conocido como Scotch, se presenta en dos tipos: de malta y de grano.

El primero, es elaborado principalmente de cebada malteada y, según sea el origen de la malta, se denominan: Single malt (elaborado en una única destilería) y Vatted malt (mezcla de whiskies de diferentes destilerías, pero solo de malta). El segundo, es elaborado con al menos un tipo de granos distinto a la cebada, por ejemplo: el trigo o el maíz.

A diferencia del whisky irlandés, este se somete a una doble destilación.

En lo que respecta a la elaboración de ambos, por norma suelen estar curados durante no menos de tres años. Cabe destacar que, en el caso del escocés, el proceso de añejamiento se lleva a cabo en barricas de roble, lo que aporta un sabor ahumado que no encontramos en el irlandés.

De cualquier manera, no puede decirse que uno u otro sea mejor, ya que todo depende del paladar de cada quien o del momento elegido para degustarlo.