Ahora medimos la pobreza con la cantidad de personas que viven en la oscuridad

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La pobreza a la luz de la noche

En mi país, Venezuela, existe un refrán popular que dice: “¡Adiós luz que te apagaste!” Tal expresión — digna de un Sancho Panza criollo — anuncia el acontecimiento de un infortunio que se lamenta con pesimismo.

Al llegar la noche, las localidades más pobres del mundo quedan a oscuras. Cuando el sol se esconde, las zonas mas vulnerables de la tierra se despiden de la luz gritando el refrán de mi país.

Pareciera que aquel grito ha sido escuchado en la Universidad de Oxford. Un equipo de economistas de la casa de estudio británica, encabezado por Brock Smith y Samuel Wills, ambos investigadores del Oxford Center for the Analysis of Resource Rich Economies, ha descubierto un nuevo método para medir la pobreza mundial: contar la cantidad de personas que vive en la oscuridad de la noche.

El método fue el resultado de un estudio llamado Left in the Dark? Oil and Rural Poverty que utilizó diversos datos proporcionados por satélites. Los investigadores relacionaron las imágenes satelitales utilizadas por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos que muestran las áreas del mundo iluminadas en la noche desde 1992, con LandScan de carreteras, edificios, viviendas y otros signos de presencia humana e indicadores claves de la distribución de la población, reconocidos como los mejores datos de distribución de la población mundial disponibles. Además, luego de compararlo con 600.000 encuestas de hogares, se ha probado que el estudio es más rápido, más barato y tiene mejor cobertura que las encuestas utilizadas  comúnmente para medir la pobreza.

 NASA

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Por otro lado, el grupo de economistas estudiaron la industria petrolera — tomaron los precios y los descubrimientos del crudo — para relacionarla con los cambios en los niveles de iluminación. Utilizaron los descubrimientos de hidrocarburos de la Asociación Americana de Geólogos del Petróleo y los precios del crudo Brent desde el año 1990 al 2013, el cual pasó de costar $ 20 por barril en 2002 a más de $ 110 por barril en 2013.

Algunos resultados inquietantes

Más del 50% de la población africana pasa sus noches en la oscuridad. Esto quiere decir que solo África aloja a más de 550 mil millones de personas que viven en la sombra de la pobreza.

El 30% de la población que vive en estados no pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) ha pasado sus noches sin luz. La OCDE solo tiene 35 países miembros; La Organización de Naciones Unidas tiene 193 miembros y La Fédération Internationale de Football Association (FIFA) reconoce la existencia de 211 asociaciones nacionales.

La gran mayoría de las zonas pobres no iluminadas son áreas rurales. Su falta de iluminación está asociada a factores como el tamaño de la población, la cercanía con otras zonas iluminadas, y la proximidad a la capital.

El estudio reveló que las poblaciones rurales no se ven beneficiadas por el crecimiento en la producción y los precios del petróleo. Aparentemente, los Estados que perciben ingresos de la industria petrolera no inventen sistemáticamente en las redes eléctricas que beneficiarían a las zonas rurales y desprovistas de iluminación.

Luces: nuestras primeras necesidades

El acceso a la iluminación nocturna tiene un gran impacto sobre el desarrollo humano. Una noche bien iluminada puede traducirse en menor violencia, mayor y mejor aprovechamiento del tiempo y, por consiguiente, una mejor calidad de vida. Quienes no tienen acceso a la electricidad, por ejemplo, suelen recurrir a las lámparas de queroseno y velas para iluminar sus hogares o negocios. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1,5 millones de personas mueren cada año por las enfermedades respiratorias e incendios causados por estos métodos de iluminación. Por lo tanto, aquellos que viven en la oscuridad de la noche tienen menos oportunidades de desarrollo y movilización social.

El Dr. Samuel Wills, investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Oxford, comentó para departamento de prensa de la misma casa de estudios: “La iluminación tiene una gran recompensa, ya que permite a las personas trabajar y estudiar después de que se pone el sol.”

La Asamblea General de la ONU proclamó la celebración del Año Internacional de la Luz en el 2015, bajo la coordinación de UNESCO, para generar más conciencia sobre la importancia de la luz y las tecnologías ópticas en la vida. En palabras del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon: “La luz es necesaria para nuestra existencia. En el caso de la ciencia, la luz ha revolucionado la medicina, la agricultura y el campo de la energía, así como la tecnología óptica que es la base de la infraestructura moderna de comunicaciones.”