El conflicto entre las Farc y el gobierno colombiano ha sido referencia negativa del país desde los 60, pero luego de dos intentos en los 80's y en el 2002, finalmente se ha logrado firmar un acuerdo de paz. 

Luego de varios de años pactando en la Habana, el día miércoles se confirmó el cierre de las negociaciones y por ende, la paz en Colombia. 

¿Cómo comenzó el conflicto?

En 1948, cuando el asesinato del político Jorge Eliecer Gaitán llevó a "La Violencia", los campesinos decidieron que no podían quedarse sin armas luego de que el evento dejara miles de víctimas. Así que se juntaron con los comunistas y se asentaron en su campamento principal.

Luego de un ataque militar en 1964, Manuel Marulanda Velez funda oficialmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Estos guerrilleros pedían un poder compartido con la élite y una reforma agraria.

Siendo un grupo pequeño en su tiempo, el gobierno no tomó en cuenta sus exigencias. Lo que llevó a que las Farc fueran ganando popularidad y atención en los medios a través de secuestros, extracción ilegal de oro, impuestos a la cocaína y sicariatos.

La guerra entre el gobierno y las Farc ha cobrado más de 220.000 vidas, 40.000 desaparecidos y 5 millones de desplazados. Pero no solo el grupo insurgente ha sido el culpable. En medio de negociaciones han ocurrido grandes fallos de los dos lados. En la década de los 80s más de 3.000 aliados de las Farc fueron asesinados por el ejercito colombiano cuando se intentaba pactar la paz, y en el 2002 miembros de las Farc secuestraron un avión para aprehender a un senador también en medio de reuniones para acabar con el conflicto. 

Finalmente, estas negociaciones fueron retomadas (a pesar de la poca fe del pueblo) en el 2012 y por fin han culminado. La duda que nos queda a todos es si serán definitivas. 

¿En qué quedaron?

  • En una reforma rural integral (RRI) que básicamente busca distribuir tierras mediante un Fondo, activar programas de desarrollo terrestre y asegurar la alimentación y nutrición.
  • En una participación política que facilite la creación de nuevos partidos, promover el pluralismo y fortalecer la participación ciudadana
  • En el fin del conflicto y que la ONU recibirá todas las armas de las Farc para cesar el fuego de manera bilateral y desligar la política de las armas.
  • En una solución para el tráfico de drogas en la cual el gobierno intensificará las medidas contra la corrupción causada por el narcotráfico y las Farc "de diferentes formas y mediante acciones prácticas".
  • En un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición que buscará la convivencia y reconciliación del conflicto
  • En la Implementación, verificación y refrendación, es decir, la firma del acuerdo da inicio a todos los puntos anteriores.

Pero como cualquier conflicto bélico, esto deja varios retos post firma de la paz.

Existe una gran cantidad de personas en Colombia que no están muy confiados en la efectividad de tal acuerdo, comenzando por el expresidente Álvaro Uribe. Y cómo no dudar, cuando ya han pasado casi 70 años desde que inició el conflicto.  Muchas familias, afectadas por la guerra, han pasado toda su vida rodeadas de peligro e inseguridad, por lo que es entendible que no exista la fe ciega de que esta sea la paz definitiva. 

A pesar de esto, el proceso ha sido muy diferente a los anteriores y varios países, además del propio gobierno colombiano y su presidente, Juan Manuel Santos, confían que la vía más adecuada es la que se está tomando. 

Todos tienen que poner de su parte

Las mayores críticas de la oposición a Santos y a sus negociaciones se refieren al perdón que se le ha otorgado a los guerrilleros. 

Pero, ¿De que otra manera podría haber sucedido? 

La igualdad de condiciones entre las Farc y el gobierno no daban a ninguno un lugar de posición para establecer la agenda en el pacto. El gobierno admitió haber tenido que ceder para lograr la paz, incluso perdonando lo imperdonable para el pueblo colombiano.

Esto generó una serie de críticas en medios del país por parte de muchos políticos como el excandidato a la presidencia, Oscar Iván Zuluaga,  que oponen al tratado, pero en ámbitos generales parece ser la vía correcta para lograr una paz. No una venganza. 

Santiago Mesa Colombia

Gente reunida el 23 de agosto esperando el cierre de las negociaciones. Foto: Santiago Mesa

El proceso para finalizar al derramamiento de sangre, el secuestro y el impuesto sobre la venta de drogas, siendo efectivo, valdría más que un guerrillero fuera de la cárcel. O eso parece haber sido la idea del gobierno.

 De igual manera se han abierto varios procesos para castigar los crímenes de lesa humanidad y una comisión que se encargará de hacer cumplir el tratado.

Con cautela y memoria se pueden lograr grandes cosas. Ojalá entre ellas la verdadera paz en el país colombiano.