Apple está ganando esta batalla.

La historia de Android en el espacio de las tablets no ha sido exactamente ideal. El problema de base es muy simple: las aplicaciones. La mayor ventaja que sigue teniendo iOS sobre su competidor sigue siendo la calidad de la App Store: las aplicaciones son más estables, más eficaces, están mejor integradas y también llegan más rápido que en Google Play.

Esa realidad es cierta incluso en los smartphones, pero no con una diferencia tan grande como en las tablets. Es tan simple como que las aplicaciones en Android nunca han terminado de adaptarse por completo al formato de una pantalla más grande, y terminan por ofrecer la misma interfaz agrandada, lo que resulta en muchos casos extremadamente incómodo. El otro aspecto recae en la misma Google, que en sus inicios aplicó la misma filosofía para la interfaz propia del sistema operativo, obviamente con resultados no muy positivos.

De hecho, antes de eso, la compañía inicialmente propuso Android para tablets como un OS completamente diferente al de smartphones, y lo inauguró como “Honeycomb” en su momento, pero la idea fue rápidamente desechada: al final quedó la misma plataforma para ambas categorías de productos, tal y como lo hace Apple. Un ejemplo perfecto de las indecisiones de Google sobre el formato.

A pesar de todo esto, hay un espacio en donde Android encontró éxito: tablets económicas. Esto era de esperarse, realmente. Apple nunca se ha interesado en ocupar el rango de precios bajos, y ya que no había competencia en ese sector, ocurrió un inevitable “boom” de tablets baratas. Muchas de estas tablets eran mediocres, pero entre ellas apareció un indiscutible campeón: el Nexus 7.

Ambos Nexus 7, el primero lanzado en 2012 y su sucesor en 2013, fueron fantásticos. El secreto de su éxito tenía dos partes: primero, un excelente balance entre precio y hardware. Segundo, que gracias a su pequeño tamaño, esas aplicaciones que se manejaban tan mal en pantallas de 10 pulgadas no eran realmente incómodas en una de 7.

A pesar del modesto éxito del Nexus 7 y otras compañías como Samsung, el desarrollo de aplicaciones en para tablets en Android nunca despegó realmente. Las razones son debatibles, pero la diferencia sigue siendo evidente. Una decisión reprochable, al menos para mis deseos personales como consumidor, fue que Google descontinuara la línea del Nexus 7.

Desde entonces, la compañía ha hecho dos principales intentos más, cambiando una vez más el rumbo de la plataforma. El primero fue el Nexus 9, que por razones que nunca lograré entender sufrió de una muy mala ejecución de hardware. Luego en 2015 vino la Pixel C.

Es fácil entender la lógica de Google con la Pixel C: haz buen hardware, y los desarrolladores te seguirán. Pero la realidad ha mostrado repetidamente otras cosas. La Pixel C es una fantástica pieza de electrónica, pero no termina de alcanzar su potencial y, ante la competencia, es notablemente inferior. En vista de que cuesta exactamente lo mismo que un iPad, no vale la pena. Su mayor debilidad es su precio.

¿A dónde se han ido todas las tablets buenas con Android? La verdad, no lo sé. El boom de las tablets pasó hace rato, y en este momento estamos pasando por una especie de caída en popularidad. Es normal: el mercado eventualmente se estabilizará y las tablets seguirán existiendo entre nosotros, solo que obviamente no de forma tan indispensable como los teléfonos. Pero las tablets en Android, esas que valen la pena comprar, ya no están.

Cuando alguien me pregunta qué buena tablet Android pueden comprar, la verdad es que no sé qué decir. La mejor opción hasta hace poco era la Nvidia Shield Tablet. La Shield, a pesar de su complicada historia, era la única que reunía todos los requisitos necesarios para ganar al menos mi recomendación. Pero ahora no está disponible, por alguna extraña razón.

La verdad es que simplemente respondo “compra un iPad”. Usualmente la razón por la que elegir Android es el precio, pero el iPad Mini 2, por ejemplo, ya no es tan costoso. Estamos hablando de un producto que salió hace casi tres años, y lo digo con toda seriedad: no encontrarás algo mejor por el precio.

Como un fanático de la plataforma, nadie queda más desilusionado que yo, pero dice mucho del fracaso que ha sido Android en tablets. Ni Samsung, ni Acer con sus ridículas tablets para gamers ni la Pixel C son la respuesta. Google debería estar más cómodo ocupando ese espacio que Apple nunca ocupará, tal y como lo hizo en 2012 y 2013.

Por ahora, en serio, solo compra un iPad Mini 2.