No los pediste, pero igual existen

La era del “Internet de las Cosas” es inescapable, por más que algunos quieran aferrarse a su tecnofobia. Las compañías como LG y Samsung se han encargado de planear un futuro para nosotros en donde prácticamente todos los objetos de nuestro hogar estarán conectados a nuestro Wi-Fi, para así interactuar con nosotros de manera más inteligente. O, al menos, eso es con lo que sueñan para poder vendernos esos productos.

Sea cuál sea tu opinión, hay gadgets genuinamente útiles que han salido de esta iniciativa. Un ejemplo perfecto es el Amazon Echo, que se convirtió en un hit inesperado para la prensa y, por extensión, los consumidores. Pero también es cierto que a veces hay un par de ideas que parecen un poco absurdas o extravagantes. Puede que en el futuro hasta nuestros cepillos de dientes se conecten a internet, pero probablemente no estemos listos para eso todavía. El cepillo de dientes del futuro puede esperar.

Oh, esperen.

4. Los cepillos de dientes “inteligentes” son reales, y hay varios

Por supuesto, esto es algo que existe. Lo más gracioso de todo es que no hay uno o dos, sino varios de estos cepillos. Verás, no es producto aislado. No, se trata de una categoría. Hay competencia.

9875014_philips-sonicares-new-toothbrush-connects_td8d1e21a.jpg

Hay varios de estos ejemplos, uno más absurdo que el anterior. Pero hey, no estamos aquí para juzgar, sino para celebrar las cosas raras de la tecnología. El Prophix, por ejemplo, es un cepillo de $400 que tiene una cámara integrada que se conecta a tu teléfono para que veas un video en vivo de cómo te cepillas. El FlexCare Platinum Connected de Philips cuesta tan solo $200, por otro lado, y te ayuda a mantener un buen cepillado con la ayuda de sensores y una aplicación que se conecta por Bluetooth.

Finalmente está el Beam Brush de $100, que llevará un registro de cuánto tiempo pasas cepillando tus dientes. Si logras la meta adecuada, te recompensa con cosas gratis como videojuegos y entradas de cine. OK, puedes juzgar un poco.

3. Sí, vivimos en un mundo donde hay un trampolín que se conecta a internet

Springfree Trampoline es un trampolín que se conecta por Bluetooth a cualquier tablet iOS o Android mediante su aplicación acompañante, Tgoma. En esencia, la aplicación ofrece experiencias de juego ampliadas para el trampolín; tanto para niños como para adultos. La tablet va montada dentro del trampolín e interactúas con ella al mismo tiempo que saltas. Adicionalmente, la aplicación recolecta todo tipo de información sobre tus sesiones de salto como duración o incluso peso del usuario.

Saltar es una de las formas de entretenimiento más puras y naturales que hay, y es bastante irónico ver cómo la cultura de tecnología moderna invade incluso esta actividad. No estamos diciendo que es el Springfree es una mala idea, pero indiscutiblemente resulta interesante en ese contexto. Como mínimo, resulta entretenido simplemente por lo extraño de su propuesta.

2. Este colchón te dice si tu pareja es infiel

¿Qué pasa si sospechas que tu pareja te e infiel? Muchos te dirán que confrontes la situación directamente y con madurez. Otros te recomendarán soluciones más alocadas como instalar cámaras o contratar a un investigador privado. Esas personas estarían equivocadas.

Y es que lo mejor que puedes hacer por tu relación es comprar un colchón inteligente de $1.750 que te dirá si tu significant other está siendo travieso/a con alguien más, en el lugar en donde duermes.

Todo lo anterior podría leerse como un infomercial del Smarttress, un colchón que hace exactamente eso. Y es que en nuestra mente, así lo imaginamos. El Smarttress no solo identifica cuando hay actividad sobre él, sino que sus sensores también analizan duración, impacto y, ehm… intensidad.

Aunque es cierto que muchos de esos sensores pueden utilizarse para otras cosas más serias como rastreo de sueño, la decisión de la compañía en mercadear su colchón de esta forma sella su destino. Smarttress es la decisión más sabia que alguien podría tomar.

Obviamente bromeamos, es completamente estúpida.

1. Un refrigerador que toma fotos de tu comida

Este último producto incluye comida, y la comida siempre gana. Pero en serio, las cosas que ofrece el Family Hub Refrigerator de Samsung suenan genuinamente útiles. El único problema es que, al típico estilo de Samsung, la nevera es un poco extravagante. Y con un precio que ronda los 5.000 dólares, empiezas a entender por qué.

Para empezar, el Family Hub Refrigerator tiene una pantalla de 21,5 pulgadas con un sistema operativo lleno de varias funciones, entre ellas la posibilidad de hacer un espejo desde cualquier dispositivo a la Chromecast para que veas Gilmore Girls mientras cocinas. También viene con Alexa, el asistente de voz de Amazon, que te permite hacer diferentes cosas como reproducir música o, por supuesto, comprar cosas en Amazon.

Finalmente, y tal vez más interesante, el refrigerador toma fotos de tu comida con tres cámaras internas cada vez que alguien abre y cierra las puertas, de forma que las imágenes estén actualizadas. Puedes revisar esas fotografías desde una aplicación de Samsung (ya sea en iOS o Android) mientras haces mercado, por ejemplo, para que así estés seguro de qué necesitas comprar y qué no.

Honestamente, estamos listos para el Family Hub Refrigerator. Lo que no está listo es nuestro bolsillo.