Y es que yo quiero tanto a mi Caracas

Caracas puede estar depravada, golpeada y sucia, pero sigue siendo hermosa porque tiene unos colores, vistas, olores, sonidos y en general una esencia particular, la que desde sus miradores y ventanas se ve tan inofensiva, que logra tentar a cualquier caraqueño a querer recorrer sus avenidas sin miedo.

Por eso hoy te traemos esos álbumes hechos por venezolanos que naturalmente te llevan a Caracas y que suenan a ella.

Lógica Resbalosa - Recordatorio

El primer álbum solista de Armando Añez, ex miembro de Americania, fue lanzado en Julio del 2015. Co-producido por Heberto Añez, sólo ha dejado buen sabor y muy buenas críticas desde su estreno.

Lógica Resbalosa contó con la colaboración de talentosos jóvenes: Héctor Tosta, Simón Hernández, Linda Sjoquist, Anita Elba y Álvaro y Gustavo Casas. El arte del disco, el cual tiene elementos de cinetismo muy icónicos del arte venezolano y caraqueño, fue hecho por Rafael Parra Toro.

Añez en distintas entrevistas ha dicho que su música lleva cierta melancolía. Probablemente esta es la razón de etiquetarlo como un sonido caraqueño; es un disco con tempo un poco deprimido acompañado de unas letras que si fuesen encasilladas bajo un género literario vendrían siendo un cuento que tienes que escuchar. Está disponible en su canal de Youtube.

Nuestra - La Vida Bohème

El primer álbum de estudio de la reconocida banda venezolana La Vida Bohème fue estrenado en el año 2010, grabado y producido por Rudy Pagliuca de Malanga. Este disco marcó a una generación de jóvenes, los hizo brincar y salpicó las plazas de Caracas con color. Un disco que significó fiesta para todos y denuncia para muchos, con mucha crítica social y política. 

A pesar de que se llegó a convertir en un cliché entre bachilleres y universitarios, no podemos negarle a esta banda que fue un abreboca para que muchos adolescentes inexpertos musicales empezaran a escuchar buena música y más importante aún, descubrir que a través del arte se puede manifestar el descontento social el cual para este año se hizo más palpable en nuestro país.

Onda Nueva - Aldemaro Romero

De esta compilación el que tiene más vigencia es su versión instrumental lanzada en 1976. Tiene mérito porque el maestro creó su propio género. Romero una vez dijo que "la Onda Nueva no es otra cosa que la sustitución de una orquestación por otra. En vez de arpa, cuatro y maracas; piano, bajo y batería: el trío ideal para tocar música de jazz". 

Es justamente esta combinación la que hace de la Onda Nueva un sonido tan exquisito, porque tiene la alegría del folklore venezolano pero lo moderno del jazz y en algunos casos del vals; podemos decir que es el sonido de la Caracas de los años mozos. Hay que reconocer que además de ser un gran pianista, tenía una delicadeza divina a la hora de componer las armonías de voces que utilizaba en algunas de sus piezas y que se puede disfrutar si se toma el tiempo de escuchar todo el material Romero.

“No me despiertes de mi sueño porque estoy soñando que soy caraqueño”

A Typical and Autoctonal Venezuelan Dance Band - Los Amigos Invisibles

Los Amigos Invisibles, icónicos en nuestra capital y país, debutaron con este álbum de 19 canciones titulado A Typical and Autoctonal Venezuelan Dance Band en el año 1995. Poner cualquiera de estas piezas y cerrar los ojos te transporta a Las Mercedes, villa de la rumba caraqueña.

 Al igual que Aldemaro Romero, Los Amigos Invisibles tienen un “tumbao” muy personal, podríamos atrevernos a decir que también se trata de su propio género, muy funk pero con rasgada influencia latina.