Las cosas están a punto de ponerse muy interesantes

El evento del 4 de octubre de Google estuvo lleno de nuevos anuncios, y también nos enseñó que ahora es una compañía de hardware tanto como lo es de software. Ese martes vimos un nuevo Chromecast, routers, un altavoz inteligente y, lo más importante, dos nuevos teléfonos bajo la marca Pixel. Todos estos productos llegaron con un distintivo diseño y la familiar “G” de Google visible en el hardware, algo que no es ninguna casualidad.

Hay mucha tela que cortar con respecto a este evento, como el hecho de que varios de estos productos son copias de otros ya existentes. Google Home (alias el smart speaker) es un Amazon Echo, y Google WiFi (el smart router) es un Eero. El Chromecast Ultra es el único producto genuinamente original de este grupo (uno que otras compañías han copiado a su vez). Pero también podemos hablar de otra cosa, específicamente Android Assistant.

Android Assistant es probablemente el producto más importante para Google en este momento, realmente; incluso más que los mismos teléfonos. Esto se debe a que los Pixel son más que todo un camión para llevar a Assistant (al igual que el Home), que va en camino para convertirse en el asistente inteligente más importante de la industria (o probablemente ya lo es).

Podemos hablar mucho más de Assistant, de cómo la inteligencia artificial parece ser the next big thing en Silicon Valley y de cómo Google está construyendo toda su estrategia para ser el líder en esta próxima era antes de que Apple, Amazon o Facebook se adelanten. Pero sobre eso ya puedes encontrar muchas piezas de opinión en la web, y yo en lo personal prefiero hablar un poco más sobre la parte más banal de todo el asunto.

Vamos a hablar sobre smartphones

Es gracioso pensar que los teléfonos inteligentes ya caen como un tema “banal” y “convencional” cuando ni hemos llegado a completar una década con ellos. Tal vez es un poco exagerado, realmente: hablar sobre ellos sigue siendo relevante, interesante y, sobre todo, divertido; al menos más que hablar sobre inteligencia artificial. El evento de Google fue la prueba de ello.

Dependiendo de a quién preguntes, el iPhone ya ganó la batalla. Y lo cierto es que es un argumento con bases: los números crudos no son tan importantes como el hecho de que el iPhone es el teléfono más influyente del mundo, un puesto que ha mantenido consistentemente durante esta casi-década.

Pero el escenario cambió no un poco, sino un montón, cuando Google anunció sus dos nuevos equipos el 4 de octubre. Google Assistant podrá ser su mayor apuesta este momento, pero como consecuencia la batalla de los smartphones se ha vuelto mucho más interesante.

Un poco de contexto: hasta ahora hemos visto un duopolio en nuestro teléfonos, aunque esa palabra solo aplica a nivel de software. Explico: de un lado tenemos a Apple, que fabrica el iPhone con su propio sistema operativo hecho en casa, iOS. Del otro lado tenemos a Google, que desarrolla su sistema operativo Android, pero que hasta ahora no había fabricado hardware propio para que acompañe a esa plataforma.

La estrategia de Google fue diferente a la de Apple. La compañía convirtió Android en un software de código abierto, disponible para todo el que quiera usarlo gratuitamente, y enlistó a una serie de fabricantes para que portaran el sistema operativo en sus propios teléfonos. Todo esto por supuesto con algunas condiciones si querían tener acceso a Google Play, la única competencia real de la App Store de Apple.

Construir una tienda de aplicaciones desde cero no es nada fácil, después de todo. Pregúntenle a Microsoft.

De estos fabricantes, Samsung es sin duda el más conocido, y el más exitoso también (probablemente el único exitoso, de hecho). Es por eso que la gigante surcoreana creó una especie de relación simbiótica con Google, el proveedor de la plataforma en la que sus teléfonos estaban apoyados. Google, por su parte, tenía en Samsung al único fabricante con ventas significativas para empujar su sistema operativo.

Por eso es que “duopolio” no aplica necesariamente en este escenario. Sí, la competencia es entre dos plataformas: iOS y Android; App Store y Google Play. Pero lo cierto que es de un lado está el iPhone, y del otro decenas de marcas con sus debilidades y sus fortalezas, y con varios niveles de calidad también. Esa es la razón por la que la pregunta “¿iPhone o Android?” realmente nunca ha tenido mucho sentido (por más que mis familiares sigan haciéndola), porque del lado de Android hay una infinidad de opciones y variaciones.

No puedo terminar la historia sin mencionar la línea Nexus, por supuesto. Google no creó su propio teléfono, pero sí un programa en donde una compañía invitada (usualmente una distinta cada año) fabricaba “el teléfono Android ideal”; por ponerlo de alguna forma. En teoría, cada nuevo Nexus representaba la visión pura de Google de cómo debería funcionar Android. Pero estos modelos nunca pasaron a ser más que equipos de referencia, a pesar de que fueron un éxito entre los entusiastas del sector (un grupo pequeño, cabe destacar).

Pero la línea Nexus ya no es más. Ahora Google tiene su propio teléfono, y este atrevido movimiento de la compañía sacudirá un poco las cosas. Hay muchas ramificaciones, pero la idea básica es que Apple nunca ha tenido un verdadero competidor directo. Esta nueva Google es el primer competidor real de Apple, al menos en lo que a smartphones concierne, y la compañía de Tim Cook nunca se ha enfrentado a un rival similar.

Una de las mayores ventajas que ha tenido Apple durante su historia es el hecho de que ella misma desarrolla ambos hardware y software internamente. Esta integración no se puede vencer: el iPhone ha demostrado constantemente un desempeño similar o superior al resto de la competencia con especificaciones inferiores en sus teléfonos.

Por otro lado, una de las mayores debilidades de Android es la fragmentación de la plataforma. Hay tantos teléfonos, tantos tamaños de pantallas diferentes, tantos procesadores y formas de gestionar memoria que es inevitable que algo salga mal eventualmente, y desarrollar aplicaciones es mucho más complicado también.

Con los nuevos teléfonos, el Pixel de 5 pulgadas y el Pixel XL de 5,5 pulgadas, Google persigue esa misma integración, y las posibilidades son muy prometedoras. Para ser francos, cabe mencionar que estos nuevos modelos son técnicamente fabricados por HTC; pero es claro que Google tiene el control completo de los mismos. Lo único que vemos en ellos es la “G” de la compañía, que también hizo su aparición en el resto de los productos anunciados (en el caso de Chromecast, una sustitución del símbolo de Chrome), un comportamiento que recuerda mucho a Apple y que asoma las intenciones que tiene Google para el futuro.

Las comparaciones con Apple no terminan ahí. Durante el evento, Google aprovechó un para lanzar un par de bromas a su rival, como referenciar de la falta de un puerto para auriculares en el iPhone 7, una actitud que la compañía ha evitado distintivamente en el pasado; y que Apple por su parte ha acogido desde la era de Steve Jobs. Antes de eso le siguió una campaña de marketing agresiva e inusual para la compañía. Google también se jactó de tener las mejor cámara de la industria en los Pixel, mostrándola claramente por delante del iPhone 7 en un puntaje de DxOMark Mobile. El sello final es el precio, que es el mismo para ambos rivales.

Ahora es cuando podemos hablar de una dualidad. ¿Android o iOS? ¿Pixel o iPhone? Por supuesto, esas simples preguntas no están reflejadas de ninguna forma en el mercado, y de hecho es seguro asumir que no lo estarán en corto plazo tampoco. Pero el atrevimiento de Google es refrescante, y sacudirá a los demás jugadores, incluyendo a los mismos fabricantes de Android, que de seguro ven estos nuevos teléfonos con mucha ansiedad. Es un poco irónico que en esta época de Pixels, Samsung pase por un terrible momento.

Esta nueva Google tiene un plan diferente, y una forma nueva de hacer las cosas. Si Palo Alto juega bien sus cartas, ese plan podría resultar en lo mejor que le ha pasado a Android en mucho tiempo, y será excesivamente interesante (y divertido) ver cómo Apple responderá ante esta nueva amenaza, al igual que el resto de los fabricantes de Android.

La inteligencia artificial puede esperar. Es un buen momento para hablar de smartphones.