La banda caraqueña, Rawayana, sacó su tercer disco lleno de experimentos y éxitos

Los trippy poperos de Rawayana volvieron a dejarnos a todos esperando la gira con su nuevo disco. La pieza, llamada Trippy Caribbean es todo lo que señalaban sus singles: una cajita de éxitos. 

Rawayana tocando en Punto Fijo (Foto: Rawayana.com)

Rawayana tocando en Punto Fijo (Foto: Rawayana.com)

Haciendo un equilibrio entre la serie de hits de Licencia para ser Libre y el complejo proceso experimental de RawayanaLand, la agrupación conformada por Beto Montenegro, Alejandro Abeijón, Tony Casas y Fofo Story logró el balance perfecto al lanzar un disco que pareciera no sobrarle nada.

Personalmente, su primer disco era un gancho para quien lo escuchase, incluso mucho más que RawayanaLand. En su favor, este segundo tenía una complejidad armónica y unos chispazos de genialidad (desde toques de salsa y cumbia hasta lo más puro del reggae) y madurez que no se veían en su primera producción discográfica.

Trippy Caribbean es lo mejor de sus hermanos mayores: un conjunto de canciones pegajosas pero a la vez complejas y originales que se enredan entre sí, formando un disco que provoca escuchar completo en una sentada. 

La obra comienza con un tema en colaboración con el rapero Apache llamado Highdonde ponen toda la carne en la parrilla desde el primer momento, lanzando por la ventana el tabú de la fiesta y el consumo de marihuana. 

Con el pasar de los minutos, la banda se anima y pasa por una suerte de soca mezclada con merengue llamada Tucacas, que habla de manera crítica, y un tanto divertida, sobre la situación del país.

Luego de Funky Fiesta, una genialidad llena de bajo y estilo, llega Añejo, canción que parece más un interludio que no llegó a ser canción que otra cosa. En mi opinión, la menos memorable del disco.

Pasada sin pena ni gloría aparece el primer single del álbum, Véngase I. Junto al interludio Entre tus Sábanas y Véngase II, la canción forma la parte más trippy de la experiencia. Un logrado trance pachangoso que te hará perderte un rato entre guitarras y voces con delay hasta escupirte de golpe en un bolero excelentemente logrado llamado Volero donde será inevitable terminar cantando a todo gañote "mi corazón, travieso corazón".

La banda cierra con dos piezas muy de ellos. La primera: un concentrado de todo lo caribeño de la banda, llamada Palmera del desierto, y la segunda: un tema que no para de recordarme a la épica Hilito que dio cierre a su primera placa discográfica, llamada Cabeza.

Trippy Caribbean es fácilmente mi álbum favorito de Rawayana. No hay que darle muchas vueltas al tema cuando llevas esperándolo tanto y supera tus expectativas.

Sin más que decir, escuchen esta obra de arte de una banda que crece a pasos agigantados con cada disco que saca.

Si no tienen cuenta de Spotify pueden comprar el disco en Cúsica.

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de Komienza ni la de sus propietarios.