El truco está en cómo lo haces

A todos nos cuesta pedir perdón. Sobre todo porque esto implica admitir que estamos equivocados. Y muchas veces nos enfocamos solamente en tener la razón.

Las disculpas son tricky. Si se hacen de la forma correcta, funcionan. Si no, no logras resolver nada. Disculparte cuando tienes que hacerlo abre las puertas a la comunicación, y por lo tanto, te permite volver a conectarte con la otra persona. Ahora, tienes que saber que muchas veces pedir disculpas no te sacará las patas del barro… Si no pregúntale a Brangelina. ¿Por qué? Porque la otra persona puede pensar que lo que hiciste no es perdonable o incluso porque no está interesada en hacerlo.

Aunque no lo creas, todo este tema de las disculpas tiene su truco. Aquí hay algunos tips que puedes tomar en cuenta cuando llegue el momento… Y aprovechamos y te recordamos que saber cuándo es el momento adecuado para una disculpa es igual de importante que el cómo lo haces.

No se trata de ti, se trata de ellos

Hay algo que tienes que saber por muy fuerte que sea: cuando te equivocas, a nadie le importa lo que pienses tú porque la otra persona está demasiado concentrada en cómo tu error le afectó. Por eso lo que tienes que hacer es sencillo, no hables de ti sino de ellos. Un buen ejemplo sería cuando llegas tarde a un lugar… En vez de explicar o dar alguna excusa de por qué estás tarde, mejor simplemente enfócate en el impacto que tuvo tu error en la vida de la otra persona.

“Disculpa por tenerte tanto tiempo esperando”

Discúlpate por las razones correctas

Cuando te disculpas es necesario que seas claro y conciso. No empieces a divagar porque te da pena tu error o te da miedo la reacción de la otra persona en ese momento. El otro lo que quiere es hacerte entender cómo y por qué tu decisión lo afectó y cuando tu disculpa es muy general o básica, no suena ni real ni sincera. Por ejemplo, si dijiste algún comentario que hirió a la otra persona, recuerda exactamente lo que dijiste y hazle saber muy bien que estás consciente por lo que te estás disculpando.

“Disculpa si te afectó cuando dije (tal cosa). Debiste haberte sentido muy mal y esa no fue mi intención”

Sé responsable de tus acciones

Lo hecho, hecho está. Y no hay vuelta atrás. Sin embargo, hay buenas noticias para ti… Todavía estás a tiempo de compensarlo. Por eso tienes que hacerte responsable de tus acciones y tomar cartas en el asunto. Cualquier cosa que puedas hacer para mejorar la situación es siempre bienvenido. Incluso puedes preguntarle a la otra persona qué puedes hacer para hacerlo sentir mejor. Por ejemplo, si perdiste la confianza con alguien, comienza a pensar qué cosas puedes hacer para ganarla otra vez.

“Disculpa por la forma en que actué… Voy a compensarlo con (tal cosa)”

Discúlpate de una manera positiva

Además de hacerle notar a la otra persona que estás verdaderamente arrepentido, es bueno mirar el lado positivo de la situación. Con esto nos referimos a que busques siempre la forma para que tu disculpa no suene negativa. Por ejemplo, cuando sucede alguna emergencia y te toca llamar a una persona a una hora inapropiada, es mejor agradecerle por atenderte en vez de pedir perdón de antemano por tu error.

“Gracias por atenderme a esta hora”


En resumen, todos estos tips pueden encerrarse en dos palabras: empatía y valentía. ¿Nuestra recomendación? La próxima vez que te toque pedir disculpas, no te olvides de ninguno de los dos.