52 años de guerra no son cualquier cosa

Foto: The Nobel Foundation

La paz a largo plazo es para aquellos que están dispuestos a ir en contra de los radicales que la quieren lograr de un día para otro sin perder el orgullo. 4 años de negociaciones le bastaron a Juan Manuel Santos, presidente actual de Colombia, para obtener el premio Nobel de la Paz por motivo de sus esfuerzos para acabar con 52 años de guerra civil con las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC). Los motivos sobran para entender que 52 años luchando con el grupo paramilitar es demasiado para el pueblo colombiano.

Para entender la importancia que le da Santos a este premio Nobel hay que saber qué conllevó los inicios de 4 años de negociaciones con el grupo paramilitar más conocido de América Latina, las FARC. A esta guerra se le adjudica no más de 8 millones de víctimas a lo largo de medio siglo de conflicto, siendo solo 6 millones los miembros de las FARC. El historial de negociaciones del gobierno colombiano con las FARC es largo y extenso pero nunca antes se había llegado tan lejos como lo ha hecho Santos.

Colombia celebró la paz por primera vez en mucho tiempo pero esto no es tan fácil como decirlo. Hace no más de un semana, el pueblo colombiano expresó su opinión en las urnas de votación por el plebiscito del acuerdo de paz firmado entre Juan Manuel Santos y Timoleón Jiménez (comandante en jefe de las FARC). El plebiscito fue negado por los colombianos con un 50,20% en contra. Eso no significa que ese 50,20% esté en contra de la paz en Colombia, más bien quieren que el acuerdo sea renegociado porque lo que estipula no hace justicia a 50 años de sufrimiento y miedo en ese país.

4 años para la paz

Los comienzos se remontan al año 2011 cuando se promulga la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras en Colombia para ayudar a quienes de alguna forma fueron víctimas de las FARC. En ese momento Santos mostró la iniciativa de darle un reinicio a las negociaciones que Álvaro Uribe había tenido secretamente con los paramilitares durante su mandato. Ciertamente el ex presidente Uribe entabló negociaciones pero no de la forma correcta, ya que no dio un cese al fuego y prácticamente mientras negociaban todavía seguida muriendo gente en ambos bandos, lo que terminó en una pérdida de tiempo pero dejó un camino para futuras negociaciones.

Meses posteriores a la iniciativa de Santos, los dos bandos se estaban reuniendo en Cuba con Noruega como mediador en las negociaciones. No fue hasta Agosto de 2012 en Cartagena que Uribe, en una entrevista, diera información a la prensa que el gobierno estaba teniendo reuniones periódicas con las FARC. Esto no se confirmó hasta el 4 de Septiembre del mismo año cuando el presidente Santos se lo anunciara a todos los colombianos. Poco después, Timochenko en un video diferido en la televisión colombiana, manifestó que las FARC no tenían rencor ni orgullo alguno para negociar. Esto causó cierto revuelo en la población colombiana ya que no había mucha confianza de que las negociaciones duraran y hasta se llegó a comparar con las negociaciones ocurridas en el 2002 en Caguan, Colombia, las cuales fallaron.

En los años siguientes las dos partes acordaron una agenda para reuniones en la Habana donde discutieron los acuerdos para la Paz.

Un NO al plebiscito

No fue hasta el 23 de junio de 2016 que el gobierno de Colombia firmó un acuerdo bilateral de cese al fuego y violencia con las FARC para dar partida a la firma del acuerdo de Paz que sería firmado el 26 de septiembre de 2016 en Cartagena. En este histórico acto, Juan Manuel Santos y Timochenko dieron fin a 52 años de guerra civil en Colombia. Hay que aclarar que parte del acuerdo de Paz estipulaba que todo lo que se había acordado en las negociaciones debía ser aprobado por el pueblo colombiano. Esta "aprobación" fue el plebiscito que se realizó el pasado 2 de octubre y fue negado por una mayoría que no consideraba justo mucho de los puntos que hay en el acuerdo, como la absolución y el perdón a todos los guerrilleros si admitían sus crímenes o puestos en el congreso colombiano y afirmación de las FARC como un partido político en Colombia entre otros.

A pesar de la negativa de una dividida mayoría en Colombia con el acuerdo de Paz, el pasado viernes 7 de octubre, Juan Manuel Santos fue el elegido por el comité noruego del premio Nobel de la Paz para recibir este galardón al esfuerzo y dedicación por lograr una Colombia en primera vez en 52 años.

Quizá por real benevolencia o quizá por relaciones públicas, Santos decidió otorgar el premio de 905 mil dólares a las víctimas de las FARC.

Euro News

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