La ciencia está aquí para responder nuestras dudas

Ahhh… Los libros. Nuestros queridos libros. A medida que pasa el tiempo, las tecnologías van haciendo nuestra vida más fácil. Sin embargo, muchos no piensan de esa manera. En el mundo de la lectura, primero fue la disyuntiva entre los libros tradicionales y el Kindle, ahora nace otro nuevo problema entre los libros y audiobooks.

Todos sabemos lo que es un libro. Pero, ¿qué es un audiobook? En esta era digital surge este nuevo término: es una grabación de una persona leyendo un libro, normalmente una novela, que puedes escuchar sin la necesidad de leerla. Y es tan sencillo de usar que con tan solo un click puedes descargar el libro de tu preferencia y comenzar a escucharlo desde donde quieras, porque además existe una aplicación para hacer todo esto.

Entonces, si esto del audiobook es tan chévere como suena, ¿por qué algunas personas rechazan esta opción cuando de libros se trata? Muy sencillo… Muchos aseguran que es un engaño, pues claramente no es lo mismo que leer. Sin embargo, si es verdad que los flojos ahora son más felices con esto de los libros con un formato de audio y muchos lo desaprueban por lo mismo, no hay que negar que para aquellos que sufren de la vista es una buena forma de mantener el hábito de la lectura o incluso para otros que se les hace muy difícil concentrarse leyendo, tienen otra forma distinta de continuar con sus libros favoritos.

Y es tanto el alboroto de este supuesto engaño, que la ciencia ha hecho de las suyas de nuevo para demostrarle a muchos que están equivocados. Aquí está: tu cerebro recibe el mismo beneficio tanto por leer o escuchar un libro. Según una entrevista con el psicólogo Daniel Willingman en New York Magazine, cuando intentas procesar algún idioma tu cerebro realiza dos procesos: primero, traducir las letras de la palabra para luego conseguirle un sentido y segundo, entender el sentido que tiene esa palabra en la historia. Entonces, así sea lectura o escuchado, el proceso es idéntico porque sigue siendo un idioma en ambos casos.

Incluso, otro estudio aseguró esto a través de una investigación con unos estudiantes universitarios. Los mismos fueron capaces de resumir una historia indiferentemente de si la leían o la escuchaban. Lo que significa que en este caso no importa el método.

De todas maneras, es importante dejar claro que cuando de audio se trata, el libro debe ser leído correctamente. Solo así la persona que lo escucha lo va a entender bien. Si no, es un intento fallido.


Finalmente… No hay por qué descartar las diferentes posibilidades que nos trae la avanzada tecnología. Si ahora te vuelves hacer la pregunta de cuál de las dos opciones es mejor, simplemente responde con la de tu preferencia. Al final, el beneficio sigue siendo el mismo.