Repite con nosotros: “Dejaré de ser tan impulsivo al momento de comprar comida”

Un buen plato de comida no tiene precio. Todo es perfecto cuando puedes comprar lo que quieres, cuando quieres y en las cantidades que quieres… Mucho más si de comida se trata. Sin embargo, cuando ya estás casi a final de mes y te toca revisar las facturas y pagar tarjeta de crédito, te quedas en shock y lo primero que te preguntas es a dónde se fue todo tu dinero. Tú simplemente pensabas que tenías más en tu cuenta, pero no es así. Been there, done that.

Si sacamos la cuenta, una persona promedio en una semana necesita aproximadamente 21 comidas. Eso sin contar el viernes que saliste a tomarte unas birras con tus amigos o esa cena del sábado en la que gastaste todo tu sueldo. ¿Quién es el culpable de esto? Aunque no quieras escucharlo… La tienes tú y todo porque te dejaste llevar por esa impulsividad que produce la comida. Y te entendemos, cuando pasas 12 horas en la universidad con muchos huecos entre clases, la ansiedad te pide solo una cosa: ¡Comida!

A pesar de eso, cuando la cosa se pone ruda con el dinero, es tiempo de bajarle 2 y tener autocontrol. Y no, esto no significa que vas a dejar de comer sano o que te vas a morir de hambre en el proceso. Se trata de comprar inteligentemente.

Repite con nosotros…

“Dejaré de ser tan impulsivo al momento de comprar comida”

Cuando llegas a un supermercado, mejor enfócate en lo que verdaderamente necesitas (Para eso es bueno tener una lista). Si sabes que en la universidad o en el colegio te provoca siempre un snack, ve preparado desde la mañana con algo traído desde tu casa. Cuando veas algo muy rico en una tienda de comida, porque estamos seguros que eso pasará, pregúntate si verdaderamente lo necesitas… Probablemente solo sea la ansiedad haciendo de las suyas. Si es así, entonces repite la frase de este punto una y otra vez en tu cabeza. Una última recomendación… ¡No vayas a comprar comida mientras estés hambriento!

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“Buscaré en internet recetas fáciles y baratas de hacer”

Además de que es una excelente manera de procrastinar, buscar en internet recetas con ingredientes fáciles y baratos te pueden dar varias ideas no solo para cocinar, sino para cuando vayas a comprar en el supermercado. Seguro en este mismo instante hay alguien compartiendo en Facebook un video de una receta de Tasty. Pueden ser igual de sabrosas que en un restaurante, solo asegúrate que te gusten.

Incluso existe una aplicación llamada Paprika que te permite guardar cualquier receta en internet y planear una lista de compras. Esto es casi magia.

“No tendré miedo de comer sobras de vez en cuando”

Es normal que de vez en cuando en la casa sobre un poco de comida. En vez de botarlo, y pensando también un poco en aquellos no tienen nada de comer, mejor es guardarlo adecuadamente en la nevera y comerlo otro día de la semana. Puede servir de lonchera para el día siguiente y estarás matando dos pájaros de un solo tiro. Y no hay nada malo con eso.

“Estableceré ciertos límites cuando de comida se trate”

Ponte un límite semanal de cuánto puedes gastar. Es el más difícil de cumplir, pero es posible. De esta manera estarás consciente de lo que comes y por lo tanto, de lo que gastas. Si te provoca un snack y te queda suficiente dinero en la semana, hazlo... Si ya pronto estás llegando a tu límite, mejor piénsalo otra vez.

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“No me dará pena usar cupones”

Normalmente a las personas les da pena utilizar cupones. Si eres de esos, piénsalo de esta manera: si existen es por algo… Las promociones de este estilo suelen ser una buena manera de ahorrar dinero y no hay porqué avergonzarse de ello. Sin embargo, no te vuelvas loco al respecto. Piensa si verdaderamente vale la pena o si es necesario usarlo en el momento. Si no los usas correctamente puede ser que termines gastando más de lo que deberías.

¡Buena suerte!