En estos días, HBO es casi sinónimo de Game of Thrones, y con mucha razón. El aplastante éxito de Daenerys, Jon, Tyrion y compañía ha consolidado a la serie como la marca más importante del canal/productora. Pero como todo buen espectador sabe, HBO tiene mucho más en su programación que dragones y escenas explícitas de violencia y desnudez.

Entre esas opciones alternativas está The Leftovers, una serie sobre la que probablemente has escuchado algo, pero que de seguro nunca has visto. Con dos temporadas de 10 episodios listas y una última en camino (estás a tiempo, es el próximo año) resulta que este es uno de los mejores dramas actuales de la televisión, uno que vale cada minuto de tu tiempo. Y aunque sí, soy un indiscutible fanático entregado y parcializado de este show, no necesitas tomar mi palabra para saber que es excepcional.

La cuestión con The Leftovers es que es una serie un poco difícil de vender para los no iniciados. Y aunque tengo una admiración incondicional por ella, tampoco es demasiado difícil darse cuenta de que probablemente no es para todo el mundo.

Aun así, soy un fiel creyente, y siento que es mi deber propagar la voz sobre una serie que no recibe ni una fracción de la atención y aclamación que debería tener. Aquí trataré de explicar lo mejor posible de qué se trata esta increíble historia, y tal vez con un poco de suerte lograré convencerte de que te pases al lado oscuro de HBO.

La premisa

La premisa de The Leftovers, basada en el libro del mismo nombre de Tom Perrota, es bastante simple, y de hecho muy interesante para todos los que la oyen por primera vez. Un día, el 14 de octubre de 2011, el 2% de la población del mundo, o 140 millones de personas, desaparece repentinamente y sin explicación. Este día eventualmente se conoce como The Sudden Departure (la “partida inesperada”, o “la ascensión” en la traducción oficial) y a todas aquellas personas que desaparecieron se les identifica como los departed (partidos, o ascendidos). Como su nombre insinúa, The Leftovers (las sobras) lidia con el resto de las personas que quedan en un mundo que nunca volverá a ser el mismo y la forma en la que deben vivir con un evento tan devastador como ese.

Todo eso está muy bien, y de hecho sirve como un excelente gancho para cualquier newcomer. El problema viene después: muchos podrían asumir que la serie trata de responder el misterio de cómo, a dónde y por qué se fueron estas personas. Pero The Leftovers no está interesada en los más mínimo en responder estas preguntas, y todo aquel que comience a verla esperando respuestas quedará decepcionado.

La serie definitivamente cuenta con elementos místicos (particularmente en la segunda temporada), pero muchos de esos elementos son ambiguos y quedan para libre interpretación. Además de la Ascensión, que es indiscutiblemente un evento sobrenatural, la mayoría de las cosas “extrañas” que ocurren durante la historia suelen tener dos posibles explicaciones. Pueden ser manifestaciones de una fuerza sobrenatural que definitivamente existe en este universo, pero también pueden ser ocurrencias más aterrizadas. The Leftovers se pasea entre ambas posibilidades sin delatar nunca cuál es “la real”, y ese es uno de sus mayores encantos.

De cualquier forma, The Leftovers es una historia que está más interesada en explorar algunos rasgos específicos de la condición humana, como toda buena trama. La historia se desarrolla tres años después del Sudden Departure, y se concentra en los Garvey, una familia que reside en el pequeño pueblo ficticio de Mapleton, en el estado de New York. Eso es en la primera temporada, al menos. Sin spoilear demasiado, en la segunda vemos un cambio de locación a Jarden, Texas, un pueblo en donde el número total de desapariciones es cero.

En esencia, The Leftovers es un simple drama humano. La serie trata principalmente de las dificultades por las que pasan los Garvey, que a pesar de no haber sufrido ninguna desaparición entre sus miembros o incluso amigos, quedan afectados profundamentes por los efectos de un mundo post-departure. Sumado a eso está el Guilty Remnant (Culpable Remanente), uno de muchos cultos que obtuvieron inmensa popularidad tras la Ascensión, y que cuenta con una sede de operaciones en Mapleton.

Los miembros de la familia Garvey incluyen a Kevin, padre de la familia, jefe de la policía y el protagonista de la serie; Laurey Garvey, su esposa que se ha unido al Guilty Remnant; Jill, la hija adolescente de ambos que pasa por una etapa difícil tras el abandono de su madre y Tommy, hijo de Laurie e hijo adoptivo de Kevin, que también está ausente tras unirse a otro culto. Adicionalmente están Nora Durst, una mujer cuya familia completa (esposo y dos hijos) desapareció; su hermano Matt Jamison, reverendo de Mapleton que debe cuidar de su esposa y Patti Levin, la líder de la sede local del Guilty Remnant.

La segunda temporada introduce una cantidad de personajes aún mayor, y ya durante la primera vemos un número de personajes secundarios que forman parte de la comunidad de Mapleton. La serie maneja principalmente el el tema del dolor humano tras la Ascensión, pero también toca otros aspectos como la religión y la fé, las repercusiones psicológicas de una tragedia, la salud mental, y una interesante demostración de cómo funciona la sociedad humana.

Todo esto con una dosis saludable de simbolismo a la Breaking Bad, algo que nunca está de más y que sumado a los elementos místicos de la serie, le da a The Leftovers una atmósfera muy melancólica.

Lo bueno: ¿prácticamente todo?

Admitir, al menos para mí punto de vista, que no hay nada malo con The Leftovers podría ser un poco dramático, pero en realidad lo pienso así. Como dije antes, eso no significa que sea una serie para todo el mundo, pero sí es una que sabe exactamente lo que es, y ha ejercido ese papel perfectamente desde el primer episodio hasta el último que salió al aire.

Si tuviera que escoger una cosa, me iría indiscutiblemente con el guión. Hay muchos detractores de Damon Lindelof (a él puedes enviar tus quejas de Lost), pero con The Leftovers ha demostrado que es más que capaz de llevar una serie de este peso en sus hombros, y con mucha gracia, cabe destacar. El desarrollo de los personajes es uno de los más elaborados y perfectos que he visto jamás, y encima las actuaciones que les dan vida están fuera de este planeta (un Emmy para Justin Theroux y Carrie Coon, por favor).

Encima de eso, también está la construcción del mundo, que es sutil y casi imperceptible, pero que le da un toque de realismo invaluable a la historia.

Lo no tan bueno: lento y posiblemente deprimente

Hay dos principales razones por las que no recomendaría The Leftovers a alguien. De hecho, la serie fue bastante divisiva durante el estreno de la primera temporada; pero la segunda temporada demostró ser mucho más popular con la crítica (no tanto con los ratings, desafortunadamente). Y de hecho, sí, la segunda temporada es mucho más “accesible” y sigue algunas convenciones más familiares, como un misterio principal, que definitivamente la hacen más “entretenida”; pero en mi caso igual adoré la primera, que es bastante controversial.

¿Por qué es esa primera temporada tan controversial? Pues las dos razones que dije que mencionaría: es lenta y, bueno, algo deprimente. El problema del ritmo no es irreal: hay muchas ocasiones en las que pasa muy poco a nivel de historia, y sí, la atmósfera melancólica de la que hablé antes es usualmente bastante deprimente y desgarradora, la principal razón por la que muchos la rechazaron en un principio.

Sin embargo, también es cierto que en esas largas pausas la serie logró dar a los espectadores más pacientes algo a cambio (un gran desarrollo para los personajes), y que entre toda la miseria presente en la historia, lo cierto es que me he encontrado profundamente conmovido con The Leftovers, y por eso le doy toda mi confianza a la serie cuando nos lleva a unos lugares bastantes oscuros. Lindelof y Perrota saben reconocer que esos lugares existen, pero también han sabido salir de ellos para darnos una satisfactoria resolución en ambas temporadas.

Y sí, básicamente acabo de refutar los argumentos en una parte del artículo en donde se supone que tengo que hablar de las cosas malas de la serie, pero así de mucho me gusta, y no puedo hacer nada al respecto.

Go give HBO your money!