La industria se prepara para el siguiente paso

Dentro de unos años, cuando miremos hacia atrás, no será difícil identificar a 2016 como el año en el que se declaró la muerte del puerto de audio de 3,5mm, ese que está presente en todos los gadgets y que utilizamos para conectar nuestros auriculares o cables auxiliares.

Muchos identificarán al culpable más obvio: Apple. El nuevo iPhone 7 carece de dicho puerto, y ya sabemos que cuando Cupertino decide que cierta tecnología ya ha llegado al final de su vida útil, dicho final usualmente llega un poco después (¿recuerdan Flash o los puertos de CD en las laptops?). Pero si bien Apple fue definitivamente el detonante, también es cierto que el resto de la industria no tardado en aceptar (casi con entusiasmo) que un nuevo estándar es inevitable.

En el caso de Apple, el sustituto del puerto de 3,5mm es Lightning, el mismo conector que sirve para cargar los dispositivos, y que está presente desde el iPhone 5. El problema con Lightning es que es un puerto propietario, es decir, pertenece a Apple y solo lo veremos presente en productos de la compañía. La inconveniencia real no es el desecho del puerto universal, sino que no haya un sustituto mejor, y por eso el cambio ha dejado un mal sabor en la boca de muchos usuarios del iPhone.

Pero luego está el caso del resto de la industria. Si Apple se pasó a Lighting, ¿qué usarán el resto de las compañías? ¿Qué veremos en los auriculares que no sean Beats ni Apple, qué veremos en las computadoras o los teléfonos Android? La respuesta es simple: el familiar siempre confiable estándar USB, solo que en su versión más reciente que se conoce como “Tipo C”.

La existencia del USB Type-C es una noticia vieja: el puerto ya está presente en varios teléfonos Android y computadoras (incluyendo la nueva MacBook) desde hace un tiempo. Y siendo honestos, el hecho de que este reciente estándar será el encargado de llevar nuestras conexiones de audio en el futuro también se ha sabido por un tiempo ya. De hecho, Intel redactó una propuesta en abril para deshacerse del puerto de 3,5mm para dar paso a audio mediante USB de tipo C.

Más reciente aún, a finales de septiembre, el grupo encargado de definir y promover los estándares de USB publicó nuevas instrucciones sobre cómo utilizar adecuadamente el puerto para el paso de audio. Al igual que Intel, las intenciones son claras: deshacerse del puerto de 3,5mm para abrir paso a un mundo lleno de auriculares y sistemas de sonido con USB de tipo C.

El cambio es inevitable, básicamente. Aunque todavía viviremos con el puerto de 3,5mm en el futuro inmediato, su presencia se irá disminuyendo poco a poco para dar paso al nuevo estándar. Es solo cuestión de tiempo, y por eso va siendo buen momento de mentalizarse y comenzar a despedirnos de la familiar conexión.

Es muy fácil quejarse ahora, y la inconveniencia con la que tendremos que lidiar en el corto plazo es inescapable. Pero la realidad es que todo estará bien, y después de un tiempo, las cosas serán incluso mejor. Las ventajas que traerá USB a nuestra experiencia de audio son muchas, simplemente por el hecho de que la conexión también puede pasar datos y no solo audio.

Por ejemplo, la más aceptada es que abriremos la puerta a una nueva era de mayor calidad de audio, e incluso se ha sugerido la idea de que futuros auriculares también puedan doblar como rastreadores de datos de salud y fitness. En la reciente publicación del grupo USB también hay instrucciones para que los fabricantes de accesorios eviten que sus productos consuman energía mediante el puerto.

Las ventajas son innegables, y al igual que todos los cambios que hemos sufrido los consumidores debido a avances en la industria, las cosas irán bien. Pasaremos de un puerto que ha sido indiscutiblemente una bendición en muchos sentidos, pero cuya existencia es cada vez más difícil de justificar.

Apple dio el primer paso (significativo, al menos), pero es evidente que el resto de la industria ya estaba lista para darlo también. Por el momento, sin embargo, es probable que nademos en un mar de adaptadores hasta que las cosas se normalicen.