Las cosas no se ven bien para la plataforma de 140 caracteres

La discusión sobre el futuro de Twitter se ha avivado durante las últimas semanas, y no por casualidad. La compañía todavía no ha logrado resolver sus problemas, y la gestión de Jack Dorsey probablemente está llegando a su límite. Las expectativas no se han cumplido.

¿Qué está mal con Twitter, exactamente? La respuesta a esa pregunta no es exactamente simple, pues tiene varias explicaciones y circunstancias tangenciales que afectan la situación. La historia para dummies es que Twitter se ha vuelto cada vez más débil ante una Facebook que ha sabido anticiparse a las tendencias de los usuarios (con la ayuda de una agresiva estrategia de monetización) y redes como Instagram y Snapchat, que ofrecen un formato completamente distinto que ha demostrado ser mucho más popular y universal con el público.

Este mes precisamente se cumple un año del regreso de Jack Dorsey como CEO de Twitter, una jugada que muchos identificaron como un claro intento de resurgir. Sin embargo, las noticias malas no han dejado de llegar para la compañía desde entonces. En febrero de este año, se supo que Twitter estaba perdiendo usuarios, pasando de 307 millones de usuarios activos el trimestre anterior a 305 millones en aquel momento.

El hecho de que Twitter tiene un problema de abuso en su plataforma no es ningún secreto 

La compañía logró reponerse en ese aspecto: durante los dos próximos trimestres de 2016 reportó un crecimiento para llegar a 310 millones y luego 313 millones de usuarios activos en total. Sin embargo, mientras Twitter agregaba más usuarios, también bajaban sus ingresos debido, principalmente, a una inhabilidad de capitalizar con anunciantes en su plataforma. Twitter no ha podido tomar un respiro, básicamente.

Luego supimos que varias compañías estaban interesadas en hacer una oferta para adquirir Twitter. Entre estos candidatos estaban corporaciones como Apple, Salesforce, Google y Disney; cada una persiguiendo a la plataforma por sus propias razones. Muchos, incluyendo la prensa, vieron este desarrollo como uno inevitable y que probablemente beneficiaría a la compañía. Pero ante los rumores también había mucho escepticismo que eventualmente probó tener la última palabra: las acciones de Twitter bajaron hasta un 19% tras el anuncio oficial de que Google no haría una oferta. Sospechas luego se confirmaron: el resto de las compañías tampoco estaban interesadas.

¿La razón? Al menos en el caso de Disney, el problema con los “trolls” y “haters” fue un factor muy importante. El hecho de que Twitter tiene un problema de abuso en su plataforma no es ningún secreto, y es algo sobre lo que la compañía ha recibido duras críticas, especialmente por figuras prominentes de la industria, que son sujetas a este tipo de abusos.

Dorsey está perdiendo control sobre la compañía que ayudó a crear  

Todo esto ocurrió mientras también se publicaban reportes de que Dorsey está perdiendo control sobre la compañía que ayudó a crear. Según Bloomberg, Dorsey se opuso desde el principio a la idea de contemplar una adquisición, pero el resto de la directiva al final optó por evaluar la opción seriamente, lo que llevó a los posibles prospectos que desde entonces se han retirado. Adicionalmente, según el reporte, Dorsey ha ejercido un liderazgo más “contemplativo” y “pasivo”, algo que definitivamente podría verse como una debilidad en el duro y competitivo mundo de Silicon Valley.

Sí, los cambios que Dorsey ha introducido desde su regreso no le han dado a Twitter un muy necesitado respiro, pero también es cierto que el CEO heredó muchos problemas que difícilmente se solucionarán en tan solo un año. Por ahora, para muchos de los que observamos desde fuera parece ser que el principal problema es que la compañía simplemente no sabe exactamente lo que es, o al menos no sabe qué rol jugar en el espacio actual.

Por ejemplo, la plataforma ahora tiene una nueva iniciativa de vídeos y transmisiones en vivo, una de los caminos empujados por Dorsey. La jugada ha gozado de un modesto éxito, pero también es un claro distanciamiento del funcionamiento básico de la plataforma: microblogging escrito en 140 caracteres. Y en cuanto a la plataforma básica en sí, parece que internamente la compañía tiene opiniones encontradas al respecto también.