Luego de 108 años de larga espera, los Cachorros de Chicago se llevaron la Serie Mundial ante los Indios de Cleveland.

El 6 de octubre del año 1945, los Cubs disputaban el cuarto juego de una serie que dominaban 2-1. Ese día, el dueño de una taberna en Chicago conocido como Billy “Goat” compró dos tickets para asistir al encuentro acompañado de su fiel mascota, nada más y nada menos, que una cabra. Por una razón u otra (existen varias versiones), a Billy y a su mascota se les impidió permanecer en el estadio para presenciar el juego y fue ahí cuando se dio la frase que marcaría los siguientes 71 años de la franquicia: “Los Cachorros jamás volverán a ganar un campeonato hasta que se le permita la entrada a la cabra.”

Podría ser simple coincidencia que el equipo del norte de Chicago terminaría perdiendo aquella serie mundial, sin embargo, es fácil dudar cuando un equipo que había participado en 10 series mundiales entre 1906 y 1945 (ganando tan solo dos títulos), tendría que esperar 71 años para jugar la final del mejor béisbol del mundo.

Historias para el olvido

En el 2003, Chicago lideraban la serie 3-2 contra los Marlins de Florida en la Serie por el Campeonato de la Liga Nacional. En el octavo inning, con los Cubs arriba por 3-0 en el marcador, la interferencia de un fanático en foul fly que pudo haber capturado el jardinero Moisés Alou y un error cometido por el entonces campocorto del equipo, permitieron a Florida remontar el partido y la serie, para llevarse el título.

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La historia se repetiría en 2007, 2008 y 2015, donde a pesar del favoritismo, los cachorros perderían la Serie por el Campeonato de la Liga Nacional nuevamente.

La hora de romper la maldición

Afortunadamente, los Medias Rojos de Boston demostraron que las maldiciones del béisbol son esa parte de este deporte que trae tanto llanto para los fanáticos, pero que le da un toque adicional de emoción, y más importante aún, que las maldiciones no duran para siempre.

Así que luego de muchos años y supersticiones (incluidas paseos de cabras dentro del estadio), Chicago derrotó a Los Ángeles alzándose con su primer Campeonato de Liga Nacional desde 1945 para, por primera vez, estar a tiro de romper su mala racha. Cuando el panorama se tornaba bastante gris luego de que los Indios llegaran a liderar la serie 3-1, los Cachorros remontaron heroicamente y vencieron en extra inning en el séptimo juego 8 carreras por 7.

Ni la lluvia, ni la remontada de los Indios en el octavo inning, ni la maldición del viejo Billy, pudieron con el destino esta vez. La ciudad de los vientos, celebró nuevamente el pasado viernes el retorno del título mundial al norte de la ciudad. Podemos decir ahora, con toda seguridad, que quien haya sido el que impidió a William “Goat” y a su cabra Murphy disfrutar del partido aquel 6 de octubre, duerme desde el pasado jueves, al fin en paz.