En serio, ¿del 1 al 10 cuánto lo odias?

A diario escuchamos a demasiadas personas que dicen que odian su trabajo. Que no les gusta lo que hacen, que detestan la oficina, que básicamente quieren renunciar.

No es fácil encontrar un trabajo perfecto. Es más, vamos a ser sinceros, es sumamente difícil conseguir un trabajo que tenga las 2 cosas más importantes: que te guste y que te paguen por ello.

Sí, es complicado.

Y aunque somos partidarios de que tienes que hacer lo que te gusta y apostar por ello, si todavía no te animas o no te sientes preparado para renunciar y hacer eso que realmente te apasiona, aquí hay algunos tips que puedes utilizar mientras tanto para sobrevivir a ese trabajo que no te gusta mucho, pero que tienes que quedarte por allí un rato más. No hay de otra.

No es el qué, es el cómo

No siempre la importancia recae en el qué, sino en el cómo lo llevas a cabo. Si estás en un trabajo que no te gusta (Y seguramente es por lo que tienes que hacer en él) entonces cambia la manera en cómo lo realizas. Busca formas de hacer tus tareas más entretenidas, y menos pesadas.

Por ejemplo, si te toca hacer un informe muy largo, prueba escuchar al mismo tiempo tu música favorita. Si te cuesta un trabajo en específico, pide ayuda y únete con otro para hacerlo. Si te parece que tu tarea podría ser más divertida haciéndola de una forma más creativa, go for it.

Igualmente, piensa qué cosas te gustaría hacer en el trabajo. Idea un plan creativo de algo que verdaderamente te llame la atención y da el primer paso… Sé tú quien de la iniciativa y convence a todo el mundo porqué tu idea vale la pena llevarla a cabo. Esto será bueno no solo para ti, que igual tendrás que seguir haciendo todo lo que no te gusta (Pero el proyecto será tu escape), y para tú jefe, que siempre está dispuesto a oír nuevas ideas y maneras de hacer crecer su empresa. Boom! Matando 2 pájaros de un solo tiro.

Dale otra oportunidad a tus co-workers

Enfócate en conocer a tus compañeros de trabajo… Quizá el ambiente se te haga más ameno. Si trabajas en un departamento, no te quedes solo con las personas que lo conforman, anímate a conocer a otros.

Los humanos somos seres sociales por naturaleza… Y llevarte bien con las otras personas es una buena forma de no odiar tu trabajo. Comparte, interactúa, conversa… Sé compañero de todos y amigo con quiénes te lleves mejor. No tiene nada de malo. Y quién sabe, de ahí pueden salir planes entretenidos o happy hours en la oficina.

Piensa diferente del trabajo

Si te la pasas repitiendo una y otra vez que odias tu trabajo, lo más probable es que nunca puedas dejar de detestarlo. Lo sabemos, es difícil, pero si cambias la manera en cómo hablas del trabajo entonces notarás un ambiente distinto.

No vayas predispuesto a trabajar, intenta pensar diferente y sobre todo en positivo. Si hay algo que te desagrada, dilo, pero inmediatamente piensa algo que sí te guste y compensa la situación. Encuentra el balance.

Y eso de encerrarte en tu burbuja déjalo para después… No te comportes como un hater. Así nunca podrás enfocarte en lo bueno.

¡Trabaja y sé feliz! Solo confía en nosotros.