¿Y por qué en Estados Unidos no dicen muggles y ya?

Imagen: Warner Bros.

Hay un proceso muy particular que pasa por tu mente cuando vas a ver una película que, por una razón u otra, te importa. Es una experiencia con la que estoy bastante familiarizado, porque soy alguien a quien le suele interesar profundamente este tipo de cosas. Cuando voy al cine a ver una película que me importa, quiero, casi desesperadamente, que cumpla con mis expectativas y sea buena. Eso, por supuesto, es prácticamente imposible. Pero eso no detiene a mi mente de hacer los mismos razonamientos con cada nuevo filme: me aferro a las cosas buenas mientras la película rueda, y trato de ignorar las cosas negativas. Es una batalla que dura mucho tiempo después de salir de la sala del cine, incluso. Solo muchas horas después, cuando he organizado mis pensamientos, llego a una conclusión. A veces se cumplen las expectativas. A veces no. A veces la superan… y a veces quedan en una incómoda posición de por medio.

Si tuviera que escoger, Fantastic Beasts and Where to Find Them probablemente encajaría en esa última categoría. Lo curioso con Beasts es que no esperaba demasiado de ella desde que supe de su existencia; por varias razones. Primero, para mí, la decepción ya era una experiencia demasiado prominente en la franquicia de cine de Harry Potter. Segundo, esto no parecía mucho más que un spin-off distante empujado por el estudio en ánimos de mantener a flote una franquicia que demostró ser un rotundo éxito para ellos. Pero al final del día resulta que sí había algo llamativo sobre Beasts, algo que la hacía imposible de ignorar: estaba escrita por JK Rowling.

La otra pieza del rompecabezas era la dirección, llevada una vez más por David Yates, quien se encargó de dirigir las últimas cuatro películas de la saga original. En mi opinión, Yates tuvo éxito con distintos niveles de calificación, pero en general mantuvo un tono y calidad constantes durante su gestión. I was all in for Yates. I was all in for Rowling. Pero el feeling de que Beasts no era nada más que un spin-off distante no se sacudía todavía, tal vez por la particularidad de su premisa. Los avances y trailers no hicieron mucho para sacudir esa sensación. El escepticismo y expectativas medias me acompañaron a la sala de cine, a pesar de que estaba escrita por la autora de las historias de ficción que más adoro en mi vida.

Y al final… tenía más o menos razón. Quiero dejar algo claro: Fantastic Beasts and Where to Find Them no es una mala película, pero sí una con numerosos problemas, y que no me dejó necesariamente ni emocionado, ni decepcionado, o incluso molesto. Sino simplemente con una extraña indiferencia, como si estuviese viendo algo ajeno.

La premisa de Fantastic Beasts es sobre Newt Scamander, un joven mago británico que llega a Nueva York con un maletín lleno de criaturas mágicas. Una cosa lleva a la otra y algunas escapan, por lo que el miembro de la casa Hufflepuff debe empezar una rápida búsqueda para capturarlos, todo con la presencia de algunas autoridades locales, que también reprimen a Scamander.

Excepto que no, la película no es sobre eso.

Imagen: Warner Bros.

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Esa sensación de indiferencia de la que hablé probablemente está acentuada por el simple hecho de que esta es una película, por muy extraño que suene, ajena a sí misma. Hay un punto mientras ves Beasts en el que se hace bastante evidente el hecho de que Newt, el maletín y las criaturas mágicas no son lo más importante de este filme, sino una ocurrencia tangencial al verdadero conflicto central: la tensas relaciones de muggles (no, no voy a llamarlos no-mags) con magos en Estados Unidos y la creciente amenaza del mago oscuro Grindelwald, que hace una breve aparición y promete ser el antagonista de esta saga.

Y entonces, cuando te das cuenta de eso, te preguntas inevitablemente: ¿por qué está película se llama así? ¿Cuál es el punto de Newt Scamander? ¿Por qué centrarse en él? Rowling claramente está interesada en detallar una época importante de su universo (y con consecuencias directas a la saga principal, además), y créanme, yo estoy completamente a bordo de esa idea. Pero la escala de esto parece ser algo mucho más grande que Newt, sus mascotas y que el mismo nombre Fantastic Beasts and Where to Find Them puede llevar.

Tal vez es por eso que no me sorprendí cuando David Heyman, productor de la película, asomó que Newt tendría un rol menos importante en las próximas películas (el plan, por ahora, son cinco en total). Lo cierto es que no hay nada inherentemente malo sobre eso, pero la irrelevancia de Newt puede notarse incluso en esta película, en donde se supone es el protagonista, y que además prepara un final que nos da a entender que él seguirá al frente de la historia. Todo es… bastante raro. Disperso. Como sin enfoque. Y la película se siente así.

Un elenco de personajes interesantes hubiese hecho la gran diferencia en este caso, pero desafortunadamente es difícil encontrar esa cualidad en Beasts, y tal vez por eso precisamente sus demás problemas se hacen más evidente aún. No hay nadie que nos distraiga de ellos.

De los cuatro protagonistas, la mayor ofensa es Newt, el supuesto protagonista del que prácticamente no obtenemos ningún desarrollo además de le gustan los animales y es incómodo socialmente. Es seguro asumir que sabremos mucho más sobre él en próximas películas, pero en la primera no obtenemos eso. Tina, por su parte, es algo más interesante, pero obtiene un trato algo injusto que la ha hecho el personaje más odiado por todos los que conozco; un claro error cuando la película evidentemente quiere que simpatices con ella. Jacob y Queenie está mucho mejor realizados, particularmente la bruja habilidosa en legeremancia.

Elaboraría también sobre la insatisfactoria resolución con el villano, pero eso sería entrar mucho en spoilers. Simplemente digamos que merecía algo más interesante.

Si sueno algo severo, es porque me importa. Y porque no solo espero, sino que que podemos obtener algo mejor para futuras entregas. La realidad es que no pasé un mal rato viendo Beasts. A pesar de todos sus innegables problemas, aun así me deleitaba con toda la información nueva sobre el universo que mi cerebro desesperadamente quería absorber. MACUSA (la contraparte norteamericana del Ministerio de Magia), la breve mención de Ilvermorny (la escuela de magia norteamericana), y en general una faceta mucho más adulta de la comunidad mágica del Potterverse a la que no hemos sido muy expuestos. Quiero más de esto.

El punto es este: Fantastic Beasts and Where to Find Them no es mala. Pero sí algo plana y dispersa, con una particular carencia de personajes fuertes. Y sé que Jo definitivamente puede hacer algo mejor que esto. Y en vista de que aquí también hay un clásico síndrome de la primera película de una serie, no miento cuando digo que mantengo las esperanzas.