Bad (and fake) news para el internet.

Ya ha pasado una semana desde las elecciones en Estados Unidos, pero aún estamos haciendo un esfuerzo sobrehumano de comprender los resultados, y no somos las únicas. Las explicaciones de este fenómeno van desde la influencia que tuvo la ropa que Hillary utilizó durante la campaña hasta cómo los aplausos en los debates cambiaron la receptividad de sus propuestas y/o argumentos.

Entre nuestro juego de señalar al culpable, era cuestión de tiempo antes de que todo el mundo pusiera sus ojos en la fuerza más poderosa del siglo XXI: el internet.

Para ser más específicas, son acusaciones directas a Facebook y Google, y uno que otro dedo señalando en dirección a Twitter, que han puesto en duda su credibilidad. Aunque tomando en cuenta por todo lo que ha pasado la plataforma de 140 caracteres este año, lo menos que necesitan es que los culpemos por la victoria de Trump.

El primero en levantar la mano para defenderse fue Google. Todo el fin de semana la empresa se enfrentó a críticas sobre su sistema y la ausencia de un filtro que detecte cuando las noticias e informaciones, que son promocionadas por su servicio de publicidad y aparecen entre las primeras búsquedas, son verdaderas o falsas.

El lunes por la mañana, el buscador se lavó las manos diciendo que le iba a prohibir a las páginas que promueven noticias falsas el acceso a sus planes de promoción. Aunque el problema suena un poco más complicado que eso, por lo menos Google se hizo responsable del inconveniente ocasionado, que es nada más y nada menos que la elección de un presidente tan peculiar como Donald Trump.

Aunque sabemos que Google no tiene toda la culpa, la mayoría de las personas están convencidas de que influyó en los resultados. Y la otra parte que no cree que fue Google, piensa que Facebook está detrás del desastre.

La red social compartió la misma experiencia que Google la semana pasada. Todas las críticas apuntaron que Facebook tuvo un papel participativo en la victoria de Trump, ya que al igual que Google, su algoritmo de servicios publicitarios promovió demasiadas informaciones falsas, tanto en la campaña como en el día de las elecciones.

We get it, probablemente te cuestiones qué tanto daño una información inventada puede hacer. Y tengo que aprovechar este momento para enorgullecer a mis profesores universitarios relacionando el daño colateral que ocasiona este hecho, con una de las teorías más conocidas de la comunicación humana: la agenda setting.

La agenda setting postula que las personas están fuertemente influenciadas por lo que los medios de comunicación de masas dicen. Ya que son ellos los que eligen qué decir y qué no. Esta jerarquización de contenidos es la que decide cuáles temas son de interés público, por lo tanto, cuando el Papa “se declara a favor” de Trump, y los medios lo repiten una y otra vez, al final del día el mensaje tendrá un impacto en la opinión de la persona.

Sin contar que estas historias tuvieron una receptividad masiva. En Facebook se compartió más de 22.000 veces una noticia que aseguraba que el actor Denzel Washington llamó a Obama “anti-cristiano” y se puso del lado del próximo presidente de Estados Unidos. Después el actor se encargó de desmentir la información, pero ya el daño estaba hecho.

En el caso de Google, en estos momentos está recibiendo mucha atención por las páginas que aparecieron cuando las personas buscaban sobre el ganador del voto popular. El descontento se respalda en la cantidad de sitios web que encabezaban la lista de links con noticias falsas e informaciones erróneas.

El lunes a primera hora, las dos plataformas contrarrestaron los problemas modificando sus algoritmos, en especial sus sistemas de publicidad, y renovando las políticas de ambas empresas, que por lo menos para el buscador, entrarán en vigencia “inmediatamente”.

Sin embargo, no consideran que el ascenso de Trump a la Casa Blanca esté en sus manos. Mark Zuckerberg escribió en perfil de Facebook que por lo menos el 99% de todo lo que vemos en la red social, es real y que “es una loca idea” pensar que las noticias fabricadas hayan tenido algo que ver con las elecciones.

Al parecer, nadie quiere responsabilizarse por las informaciones y u efecto en la opinión pública, pero si hay algo que debemos tomar en cuenta: una vez que el foco estuvo sobre las dos páginas, ambas compañías asumieron como prioridad purificar sus plataformas y convertirlas en la base de las historias verídicas. 

Este artículo fue escrito por Cindy González de The Amaranta