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Los días están contados y las semanas se hacen cortas para las elecciones de Estados Unidos, el próximo 8 de noviembre. Donald Trump y Hillary Clinton ya han mostrado lo que valen. El candidato republicano ha prometido que de perder las elecciones no aceptaría la victoria de su contrincante la demócrata Clinton, quien repunta muy bien en las encuestas en los EEUU. La demócrata exsecretaria de Estado, ha pegado bien con los votantes latinos e inmigrantes por su plan integral de inmigración, que promete poner en marcha a los 100 días de ser electa presidenta.

Aunque la polémica marcó toda su campaña presidencial, Clinton ha logrado sobrellevar y dejar en el pasado el caso de los 30 mil correos mandados desde su servidor privado, a pesar de la dura arremetida de Donald Trump para desprestigiarla.

La presidenta Hillary Clinton

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Los relojes se adelantaron y el tiempo pasó volando, casualmente es 8 de noviembre y como era de esperarse Hillary Clinton le cerró las puertas de la presidencia a Donald Trump. La democrata asume el legado de Obama en EEUU y depende de ella continuarlo. Sus objetivos y metas son claros, los latinos la celebran.

Hillary basó su campaña en que existen dos vertientes en el caso de los inmigrantes en Estados Unidos, una es la que hay más de 11 millones de indocumentados en el país americano lo que puede llegar a ser un problema en el futuro, y la segunda es que la mayoría de las empresas privadas anteponen a los americanos de los inmigrantes que tienen las mismas capacidades de trabajo e incluso por ser indocumentados se les puede pagar menos y tener la misma efectividad sin irrespetar sus derechos como personas. Claramente Clinton pretende hacer crecer la economía americana a base de indocumentados que solo quieren lograr el sueño americano, y tener mayores ingresos monetarios en el sector privado, ya que se estaría ganando más con el mínimo de gastos en empleados.

Sin dejar de lado el tema de los 11 millones de indocumentados, Clinton apunta que se les puede dar la ciudadanía pero sin antes cumplir con una serie de requisitos y estándares. En pocas palabras si eres apto y cumples con los requisitos, el trámite para conseguir la ciudadanía será relativamente fácil y esa es otra de las cosa que Hillary Clinton pretende implementar, que las los trámites de inmigración no sean de 3 a 10 años sino que puedan tramitar lo más rápido posible para que agilice el proceso.

Los latinos bajo el mandato Clinton

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Lo que plantea Hillary en su plan integral de inmigración es básicamente lo que viene haciendo el gobierno de Obama, la única excepción es las oportunidades de trabajo que se le abrirán a aquellos que lleguen a EEUU buscando mejores cosas. Clinton busca con su reforma migratorio unir familias y no dividirlas pero con la promesa de que al convertirse en ciudadanos estadounidenses tienen que ser útiles para la sociedad.

A diferencia de Trump, la demócrata pretende ser mucho más dócil y humana con los refugiados que lleguen a EEUU pero sin dejar de lado el tema de la seguridad nacional ya que representan un gran riesgo al país norteamericano. La integración será una de sus prioridades con la creación de la Oficina Nacional de Asuntos de Inmigración que se encargará de dar un apoyo a quienes que lo requieran con educación, clases de ingles y asesoramiento para conseguir la ciudadanía.

En pocas palabras con Hillary Clinton en vez de cerrar las puertas de EEUU, las estaría abriendo a todo aquel que esté en la búsqueda de una vida mejor pero con la condición que sea parte activa de sociedad en la parte laboral y productiva. La confianza de Clinton a los inmigrantes viene dada porque los ve como una fuerza laboral efectiva y motivada pero esto puede causar descontento por parte de aquellos que siendo ciudadanos estadounidenses nacidos en el país buscan oportunidades para desempeñarse en la parte laboral, esto tiene sus Pros y Contras pero viéndolo desde el punto de vista de un extranjero es algo viable para comenzar desde cero en Estados Unidos.