Cómo Activision secuestro un videojuego - Komienza | Vive tu vida al máximo
Activision es el único responsable de sus problemas

Esta época del año debería traer consigo un par de eventos ya casi rutinarios: el lanzamiento de un nuevo Call of Duty, ventas masivas para Activision y un par de invitaciones a la casa de tu amigo para jugar la versión más reciente del modo de zombies. Precisamente, Call of Duty: Infinite Warfare llegó el 4 de noviembre con una nueva premisa mucho más futurista de lo que está acostumbrada la serie. Y aunque esta nueva y atrevida dirección de la franquicia podría ser algo positivo en un mundo paralelo, los papeles se han invertido este año, y la marca de Call of Duty está sufriendo muchísimo.

Retrocedamos un poco. Hay una razón adicional por la cual Activision tendrá más desafíos con su nuevo shooter militar (spoiler: ¡competencia!), pero en este caso la compañía también se ha acorralado a una esquina en donde solo puede perder ante los ojos de los consumidores. Activision anunció una remasterización de Call of Duty: Modern Warfare, uno de los títulos más aclamados y amados de la serie. Y aunque estas deberían ser excelentes noticias, hay pequeño catch en la típica forma en la que le gusta fastidiar a esta industria.

Modern Warfare Remastered no podrá adquirirse de ninguna otra forma más que comprando cualquiera de las ediciones especiales del nuevo juego de la serie. Las ediciones son Infinite Warfare's Legacy Edition (versiones física y digital, ambas $79,99), Digital Deluxe Edition ($99,99) y la Legacy Pro Edition ($119,99). Así es: si estás interesado en visitar una vez más Modern Warfare pero no necesariamente Infinite, estás obligado a pagar entre $80 y $120 porque Activision ha decidido que sí, y punto.

  Activision está literalmente secuestrando el juego de sus posibles compradores  

Activision pudo muy fácilmente haber vendido Modern Warfare Remastered por separado, como un juego aparte (que, ¡sorpresa!, lo es) por 40 dólares, por ejemplo, y ofrecer el título también de la forma en la que lo está haciendo actualmente. Esto haría de las ediciones deluxe de Infinite Warfare unos paquetes mucho más atractivos. En cambio, Activision está literalmente secuestrando el juego de sus posibles compradores.

Modern Warfare Remastered no solo no puede adquirirse de ninguna otra forma, sino que además el juego no puede correr sin el disco de Infinite Warfare (en la versión física). Esto a pesar de que la remasterización es una descarga completamente separada del nuevo título, que viene en el disco. Está hecho para que las personas no puedan descargar el juego y luego vender la edición deluxe de Infinite. De nuevo: secuestrar el juego. ¿Lo peor de todo? La compañía tuvo el cinismo de decir que “no hay planes” para lanzar Modern Warfare Remastered por separado, una de las declaraciones más falsas e insultantes que he oído recientemente en la industria.

Esto es sin mencionar la exclusividad temporal de la que gozó el PlayStation 4, otra técnica más que usó la compañía para obtener dinero de sus clientes por adelantado. Los jugadores que compraron una copia digital a través de PlayStation Network tuvieron disponible la remasterización desde el 5 de octubre. Hacer la distinción de reservar una copia es importante: el cargo al momento de adquirir una copia digital es inmediato, en cambio, cuando se reserva una copia física el cargo no se realiza sino hasta el momento del envío del juego. Por lo tanto, solo aquellos con compras digitales por adelantado son los que obtuvieron “el beneficio”. En otras palabras, aquellos sin derecho a devoluciones.

  La recepción de Infinite Warfare por parte de los fanáticos ha sido un desastre  

No se necesita ser un genio para darse cuenta de que Activision básicamente está actuando bajo el abrumador terror que debe estar sintiendo la compañía en este momento. Por años, Call of Duty ha sido la envidia del resto de la industria. La serie que vende y vende copias sin parar todos los años y que deja salivando al resto de las compañías, que quieren un pedazo de la torta. El caso más obvio es EA, que con su serie Battlefield ha tratado de imitar el éxito de Call of Duty sin poder llegar a hacerle frente en cuanto a números se refiere. Este año, sin embargo, los papeles se han invertido.

La recepción de Infinite Warfare por parte de los fanáticos ha sido un desastre, y Activision ha tenido que trabajar en modo de control de crisis desde que presentó el tráiler inicial, que en este momento tiene más de 3 millones de dislikes en YouTube, en comparación a apenas unos 545.000 likes. La premisa futurista no ha sentado bien con un público que claramente ha llegado al punto de quiebre de fatiga (eso es lo que un lanzamiento al año te hará). Battlefield 1, en cambio, supo anticiparse a esta tendencia, y su campaña ambientada en la Primera Guerra Mundial fue un fuerte contraste y un rotundo éxito con la comunidad. El juego salió en octubre, y ha recibido excelentes críticas.

Presumir que Infinite Warfare será una especie de fracaso o un flop es bastante ingenuo. Aunque sabemos que las ventas en Reino Unido apenas han llegado a la mitad de su antecesor. Es evidente que los planes de Activision en cuanto al título no se dieron por completo, y el juego está como consecuencia. Sin embargo, aún más insólito es el hecho de que la compañía actúe hostilmente antes sus fanáticos en vez de enmendar lo que claramente no ha sido una idea muy bien recibida por el público. Y como resultado, no solo sufre Infinite Warfare, sino que también sufre la marca Call of Duty en general.